La vacunación durante el embarazo permite que los anticuerpos maternos lleguen a la mucosa nasal del recién nacido (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Radboud, en Países Bajos y publicado en The Lancet Microbe confirmó que la vacunación contra la tos convulsa en embarazadas fortalece el sistema inmune de los bebés al transferir anticuerpos no solo a su sangre, sino también a la mucosa nasal, la principal vía de ingreso de la bacteria.

La tos convulsa, también llamada tos ferina o coqueluche, es una infección respiratoria aguda, altamente contagiosa y prevenible mediante vacunación.

Un avance en la protección: anticuerpos en la mucosa nasal

La Universidad de Radboud lideró el estudio que demuestra la protección inmune ampliada en bebés gracias a la inmunización materna (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo dirigido por Dimitri Diavatopoulos, inmunólogo de Radboudumc, analizó a 343 madres y a sus hijos. El grupo que recibió la vacuna durante la gestación transmitió anticuerpos a través de la placenta, detectados en la mucosa nasal de los bebés, lo cual representa un avance clave en la protección en las primeras semanas de vida, etapa de máxima vulnerabilidad. “El hecho de que estos anticuerpos lleguen a la mucosa nasal no se había demostrado antes y pone de relieve la eficacia de esta vacunación”, explicaron los investigadores.

El estudio comparó dos esquemas disponibles: la vacuna de células completas y la vacuna acelular. Los lactantes que recibieron la vacuna de células completas a las ocho, doce y dieciséis semanas desarrollaron una respuesta inmune más robusta que aquellos que recibieron la versión acelular. La diferencia principal, señalaron los especialistas, radica en que la vacuna de células completas contiene la bacteria inactivada en su totalidad, mientras que la acelular incorpora solo algunos componentes purificados.

Según Janeri Fröberg, investigadora de Radboudumc, “las vacunas acelulares presentan menos efectos secundarios, pero suelen otorgar una protección menos duradera. Nuestros resultados sugieren que la vacuna de células completas proporciona una inmunidad más prolongada, lo que cobra particular relevancia en países con ingresos bajos y medianos”. Europa emplea mayoritariamente la vacuna acelular desde 2005, mientras que en la mayoría de los países de ingresos más bajos se mantiene el esquema con células completas.

Los anticuerpos transferidos durante el embarazo protegen a los bebés en sus primeras semanas de vida, cuando son más vulnerables (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que estos países conserven la aplicación de la vacuna de células completas, respaldando su mayor duración de inmunidad. El equipo de Radboudumc advierte sobre la necesidad de adaptar las estrategias de vacunación según la situación epidemiológica y los recursos locales, y alerta sobre los riesgos de reducir la cantidad o el tipo de dosis en los calendarios nacionales.

El impacto de la vacunación materna en la protección temprana y la evidencia de una inmunidad mucosa superior gracias a la vacuna de células completas sustentan el debate sobre los esquemas más efectivos, especialmente en contextos de baja cobertura vacunal.

Aumento de casos en Argentina en 2025: el desafío de la baja vacunación

La persistencia de brotes en Argentina está vinculada a la baja cobertura de vacunación en niños y embarazadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Argentina, la incidencia de tos convulsa alcanzó en 2025 sus cifras más altas desde 2019, con 846 casos confirmados y siete muertes en menores de dos años, según el Boletín Epidemiológico Nacional y el Ministerio de Salud. El 81,1% de los contagios se atribuyó a la bacteria Bordetella pertussis. El análisis por edad muestra que más de un tercio de los casos confirmados corresponde a menores de un año, con especial concentración en lactantes menores de seis meses.

La gran mayoría de los casos graves y fallecimientos se registró en niños sin antecedentes de vacunación o en menores de dos meses, cuyas madres tampoco recibieron la inmunización durante el embarazo. La cobertura nacional para la tercera dosis de la vacuna quíntuple fue del 71,6% en lactantes de seis meses en 2025, y el refuerzo de quince a dieciocho meses alcanzó solo el 62,6%. Entre embarazadas, la vacunación llegó al 71,6%, cifras por debajo del umbral del 95% recomendado por la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para evitar brotes.

La distribución de los casos fue heterogénea, con picos en provincias como Tierra del Fuego, Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. El brote en Tierra del Fuego, especialmente en Ushuaia y Río Grande, explicó gran parte del aumento en la región sur.

Las bajas coberturas vacunales y la falta de refuerzos generaron una acumulación de personas susceptibles, condición que facilitó la propagación del brote y el incremento de la mortalidad infantil por una enfermedad prevenible.

Desafíos y perspectivas para la prevención

La tos convulsa, también conocida como tos ferina o coqueluche, afecta principalmente a lactantes y niños pequeños (Freepik)

La presidenta de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica, Silvia González Ayala, advirtió en una nota a Infobae que la protección total solo se logra con el esquema completo y sus refuerzos: “En el mejor escenario, el 80% de los vacunados queda realmente inmunizado, un dato aún insuficiente”, señaló González Ayala.

Superar la brecha actual requiere completar todos los refuerzos del calendario y sostener la vacunación materna en cada embarazo. La inmunización durante la gestación previene los cuadros más graves en lactantes y fortalece la barrera comunitaria. Entre las medidas recomendadas se destaca la identificación temprana de síntomas, el control de los contactos y la administración de antibióticos para cortar la transmisión, especialmente en convivientes de casos confirmados.

Las autoridades sanitarias advierten diferencias significativas entre provincias: algunas jurisdicciones mantienen altas coberturas y controlan los brotes, mientras que otras presentan niveles preocupantes, sobre todo en los refuerzos de 5 y 11 años y entre gestantes. La Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica advierte que la ausencia de niveles adecuados de vacunación perpetúa la vulnerabilidad de los niños ante complicaciones graves y muertes evitables. Por ello, la vigilancia activa y la actualización de esquemas incompletos resultan imprescindibles para limitar la propagación.

La persistencia de muertes infantiles debidas a una enfermedad prevenible pone en evidencia la deuda de los sistemas sanitarios: eliminar la tos convulsa exige un esfuerzo sostenido en vacunación y responsabilidad colectiva, siempre con la protección de los más pequeños como prioridad.