El barigüí conocido como mosca negra o jején muerde la piel y provoca molestias prolongadas en varias localidades de Buenos Aires (SEMES)

La aparición masiva del barigüí, conocido como mosca negra o jején, alteró la rutina de quienes viven cerca de ríos y arroyos en la provincia de Buenos Aires. Este insecto muerde en vez de picar y deja marcas dolorosas y molestias prolongadas en la piel. El fenómeno se intensificó durante el verano, en coincidencia con altas temperaturas y abundantes lluvias que favorecen su reproducción.

Las advertencias se enfocan en localidades como Junín y Bragado, aunque también se los ha detectado en áreas urbanas tanto en la Ciudad como en la Provincia de Buenos Aires. En el último tiempo, el fenómeno cobró fuerza en localidades ribereñas, especialmente durante los meses cálidos y lluviosos. El crecimiento de su población genera preocupación tanto por el impacto en la vida cotidiana como por las dificultades para prevenir su ataque y controlar su propagación.

Cómo es el barigüí y por qué muerde

El barigüí pertenece al grupo de los simúlidos, insectos voladores que son parientes de mosquitos y tábanos. Según explicó Guillermo Tarelli, profesor de zoología de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, en su cuenta de Instagram, la hembra del barigüí utiliza sus garras para cortar la piel, lo que la convierte en un insecto telmófago.

No perfora y succiona sangre directamente de los capilares, como hacen los mosquitos, sino que provoca una herida superficial de la cual extrae la sangre que brota. Esta característica aumenta el dolor y el riesgo de infecciones.

La cuenca del Salado registra una proliferación inusual de barigüí durante el verano por el aumento del caudal de ríos y las lluvias intensas (Claudio Velazco)

Agregó que las hembras necesitan sangre para completar su ciclo reproductivo y que estos insectos “no se crían en aguas estancadas o charcos, sino que requieren ríos o arroyos con buena corriente, bien oxigenada y materia orgánica en suspensión”. Esta diferencia en los hábitos reproductivos complica el control del barigüí, ya que muchas estrategias tradicionales, como las fumigaciones, resultan ineficaces frente a esta especie.

La proliferación de este insecto aumenta con altas temperaturas, lluvias intensas y la presencia de ríos o arroyos con caudal elevado y agua oxigenada, condiciones que impulsaron la multiplicación del insecto en zonas como Junín y Bragado, donde su presencia creció de manera notable en los últimos días.

Cuál es el impacto de la picadura del barigüí y cómo se puede prevenir

La mordedura del barigüí tiene consecuencias que van desde picazón intensa hasta infecciones y reacciones alérgicas severas. Deja manchas rojas, heridas costrosas y, en algunos casos, inflamación y fiebre. El problema se agrava si la persona se rasca, ya que puede introducir patógenos presentes en las manos o las uñas.

En diálogo con Canal 13, Tarelli explicó: “La gran particularidad que tiene en relación con el mosquito es que muerde, corta la piel y se alimenta por la sangre que brota”. Además, el entomólogo remarcó la importancia de actuar con rapidez frente a una mordedura: “Lo que hay que tratar es, si uno tiene el acceso, lavarse rápidamente, se puede aplicar frío, cosas que por ahí ya se han mencionado mucho. Tiene que ver con eso, en procurar, dado que es una herida leve, pero herida abierta, no trasladar patógenos uno mismo a través de las uñas o de las manos”.

A diferencia del mosquito común el barigüí corta la piel y se alimenta de la sangre que brota de la herida (Fritz Geller Grimm)

Las estrategias de prevención recomendadas incluyen el uso de ropa clara, suelta y de mangas largas, el empleo de repelentes con DEET al 25% o más, según detalló el especialista, y la restricción de actividades cerca de cursos de agua durante el amanecer o el atardecer, cuando la actividad del insecto suele aumentar. El control ambiental resulta complejo, ya que los barigüíes se desarrollan en aguas corrientes, lo que limita la eficacia de los métodos habituales.

Tarelli insistió en que el control de la plaga depende en gran medida de la prevención individual: “El combate contra el barigüi es complejo, precisamente porque se cría en agua, pero en agua que tiene mucho caudal. Es difícil establecer estrategias de control de esas larvas. El adulto se controla como puede controlarse un mosquito, pero termina siendo una estrategia de bajo impacto. Sí o sí hay que recaer sobre la prevención en manos de la gente”.

La expansión del barigüí y los desafíos para el control

Este insecto está presente de manera constante en el ambiente, aunque su proliferación se intensifica con lluvias y crecidas de ríos. Desde principios de la década de 2000, regiones como Junín experimentan episodios recurrentes de invasión, en especial cuando el caudal de los cauces de agua aumenta por motivos naturales.

Los repelentes con DEET al 25% o más tienen cierta eficacia aunque menor que contra los mosquitos tradicionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ciclo de vida de esta especie y su capacidad de adaptación a diferentes ambientes acuáticos generan un desafío para las autoridades sanitarias. Si bien no se detectó ninguna transmisión de enfermedades graves por este insecto en la región, su mordedura puede derivar en complicaciones de salud que afectan la calidad de vida de quienes residen o transitan por zonas ribereñas.

Frente a este panorama, los especialistas reiteran la importancia de las medidas preventivas y el monitoreo permanente de la población de simúlidos en áreas de riesgo, para reducir el impacto de futuros brotes y proteger a la comunidad.