
La ciencia puso en duda una creencia extendida: las ojeras no desaparecen simplemente al dormir más, ya que están determinadas por factores genéticos, características anatómicas y el envejecimiento natural de la piel. Tradicionalmente asociadas a la falta de descanso, en realidad responden a causas más complejas y estructurales.
Un análisis reciente realizado por Science Focus concluyó que ni el aumento en las horas de sueño ni los cuidados cosméticos habituales garantizan la desaparición de las marcas oscuras bajo los ojos, que afectan a personas jóvenes y adultas en todo el mundo.
Según especialistas en dermatología, consultados por la revista científica, afirmaron que las causas de las ojeras son diversas y complejas, y que los factores hereditarios suelen tener mayor peso que los hábitos cotidianos.
La dermatóloga Stefanie Williams señaló que la predisposición a las ojeras depende en gran medida del ADN, el cual determina tanto el grosor de la piel como la cantidad de pigmento en la zona periorbital.
Factores genéticos y anatómicos de las ojeras
La piel bajo los ojos es naturalmente más fina, lo que facilita que tanto el pigmento subyacente como los vasos sanguíneos resulten más visibles y se hagan evidentes las ojeras.

Williams puntualizó Science Focus que este rasgo se transmite por herencia familiar: “Si tus padres tienen ojeras, es más probable que tú también las desarrolles”. Personas con mayor producción de melanina presentan una pigmentación más oscura, condición clínica conocida como hiperpigmentación periorbitaria, frecuente en poblaciones del sur de Asia, África y el Mediterráneo.
La forma del rostro también interviene: pómulos marcados o una estructura ósea sólida pueden aportar soporte a la piel y reducir las sombras, mientras que pómulos planos o surcos lagrimales profundos las acentúan.
Estos surcos, pliegues naturales entre el párpado inferior y la mejilla, proyectan sombras que pueden intensificarse con la edad, especialmente porque disminuye el colágeno cutáneo.
El impacto del envejecimiento en la piel ocular
El envejecimiento implica una reducción progresiva del colágeno, lo que reduce la elasticidad y la firmeza de la piel. Las almohadillas de grasa bajo los ojos se adelgazan, incrementando la flacidez y favoreciendo la visibilidad de ojeras y bolsas. “La piel se vuelve flácida y las ojeras se ven más pronunciadas, dando la apariencia de bolsas”, detalló la dermatóloga.

Alergias y congestión: causas adicionales
En otros casos, la genética no es el único factor responsable. Las alergias pueden influir de forma relevante. La dermatóloga consultora Angela Tewari indicó que “las alergias también pueden irritar la piel alrededor de los ojos”, lo cual desencadena la liberación de histamina.
Este proceso genera inflamación y picor, lo que a menudo provoca frotarse la zona periorbital, agravando el oscurecimiento de la piel. Según la especialista, el exceso de pigmento puede mantenerse incluso después de que el brote alérgico haya desaparecido, lo que provoca que la piel alrededor de los ojos luzca más oscura.
La congestión nasal, frecuente en cuadros alérgicos, favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y puede generar una coloración “morada” bajo los ojos debido a la acumulación de hemosiderina, un subproducto de la descomposición de los glóbulos rojos.
Estilo de vida, sueño y hábitos alimentarios
La hinchazón y las bolsas bajo los ojos están más asociadas a hábitos cotidianos que a la pigmentación. El consultor dermatológico Derrick Phillips aseguró a Science Focus que el sueño favorece la recuperación cutánea y el drenaje linfático.

Si el descanso es insuficiente o de baja calidad, el sistema linfático se vuelve menos eficiente, facilitando la retención de líquidos en la zona ocular. Además, el alcohol y una dieta elevada en sal agravan este fenómeno, mientras que la deshidratación potencia el aspecto hundido de los ojos.
El exceso de horas en posición horizontal favorece la retención de líquidos, lo que explica la tendencia a una mayor hinchazón al despertar. Phillips agregó que “el alcohol también afecta la calidad del sueño”, lo cual intensifica la retención de líquidos y la apariencia apagada de la piel.
Soluciones, prevención y opciones médicas
Las cremas específicas para el contorno de ojos pueden otorgar una mejora temporal en el aspecto, sin resolver la causa de fondo. Ingredientes como la cafeína ayudan a contraer los vasos sanguíneos y reducen la hinchazón; la vitamina K fortalece los vasos y reduce la decoloración; la niacinamida (vitamina B3) y la vitamina C intervienen en la regulación de la melanina y previenen el oscurecimiento cutáneo.

Williams precisó que estos tratamientos requieren perseverancia y no ofrecen resultados inmediatos. El protector solar, el uso de gafas de sol y mantener una rutina de cuidado facial adecuada contribuyen a retrasar el envejecimiento en la zona periorbital.
Ante ojeras persistentes, los dermatólogos aconsejaron consultar a un especialista para evaluar tratamientos personalizados. Solo bajo atención profesional se recomienda el acceso a procedimientos médicos o quirúrgicos de mayor profundidad.













