La educación alimentaria comienza en el hogar y se refleja en la primera comida del día (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desayuno encabeza la lista de las comidas diarias que más influyen en el bienestar y el rendimiento de una persona. Esta primera ingesta del día aporta la energía y los nutrientes necesarios para iniciar las actividades cotidianas y regular el metabolismo.

La elección de alimentos y la calidad del desayuno impactan tanto en la salud física como en la mental, lo que convierte a este momento en una prioridad para quienes buscan un estilo de vida saludable.

De acuerdo con especialistas en nutrición y endocrinología, saltear el desayuno puede provocar fatiga, baja concentración y alteraciones en los niveles de glucosa e insulina. Estas consecuencias afectan el desempeño académico, laboral y físico, y resultan especialmente preocupantes en personas con diabetes o con riesgo metabólico.

Asimismo, según la Asociación Americana de Diabetes, el desayuno regula la glucemia y previene desequilibrios hormonales a lo largo de la jornada.

En paralelo, un ensayo publicado en septiembre del 2025 por Mayo Clinic asegura que este tipo de dieta es el mejor plan de alimentación para casi todo el mundo. Menciona que ayuda a controlar el nivel de azúcar en la sangre, que también se conoce como glucosa sanguínea, el peso y los factores de riesgo para enfermedades cardíacas.

Además, de acuerdo con la Fundación Española de Nutrición, los nutrientes ingeridos en la mañana mejoran el estado de ánimo y la capacidad de adaptación ante situaciones familiares, sociales o laborales. La omisión de esta comida suele generar ansiedad, apetito descontrolado y elecciones alimentarias poco saludables durante el resto del día.

Las proteínas matutinas ayudan a mantener la saciedad y la masa muscular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué ocurre en el organismo al desayunar

La ingesta matutina eleva los niveles de glucosa en sangre y activa el metabolismo tras el ayuno nocturno. El cuerpo utiliza la energía proveniente de carbohidratos, proteínas y grasas saludables para abastecer el cerebro y los músculos. Un desayuno insuficiente o inexistente deja al organismo en déficit energético, lo que se traduce en somnolencia, dificultad para concentrarse y bajo rendimiento físico.

El desayuno también influye en la regulación del apetito. De acuerdo con estudios de la Universidad de Harvard, las personas que desayunan presentan menor tendencia a comer en exceso y mantienen un peso corporal más estable. El consumo de alimentos saciantes, como proteínas y fibras, ayuda a evitar la ansiedad y el picoteo frecuente entre comidas.

En ese sentido, la calidad del desayuno se asocia con un menor riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

La hidratación también cumple un papel clave a primera hora de la mañana. El agua y los jugos naturales reponen los líquidos perdidos durante la noche y favorecen el funcionamiento renal. Las infusiones y el café no sustituyen la hidratación, ya que poseen efectos diuréticos y no aportan los mismos beneficios.

Cómo armar un desayuno saludable y completo

Un desayuno equilibrado debe incluir proteínas de alta calidad, como huevos, lácteos descremados o frutos secos. Estos alimentos aportan saciedad y contribuyen al mantenimiento de la masa muscular.

El calcio de la leche, el yogur y el queso fortalece huesos y dientes, mientras que las almendras y nueces brindan grasas saludables y micronutrientes esenciales.

Iniciar el día con alimentos frescos mejora la energía y la concentración (Imagen Ilustrativa Infobae)

La incorporación de cereales integrales, como avena, pan integral o granola, suma fibra, vitaminas y minerales al menú matutino. Las frutas frescas ofrecen azúcares naturales, antioxidantes y agua, lo que completa el perfil nutricional del desayuno.

Vale destacar que los productos industrializados, como galletitas o dulces, aportan calorías vacías y deben evitarse en la medida de lo posible.

El desayuno saludable puede adaptarse a las preferencias y necesidades individuales. La variedad y la moderación permiten diseñar opciones aptas para todas las edades, desde niños en edad escolar hasta adultos mayores.

Consejos prácticos y recomendaciones de expertos

Organizar la rutina diaria facilita dedicar tiempo suficiente al desayuno. Levantarse unos minutos antes, dejar la mesa preparada y elegir ingredientes frescos ahorra tiempo y mejora la calidad de la comida. La planificación semanal de menús asegura la presencia de todos los grupos de alimentos y promueve hábitos sostenibles a largo plazo.

La educación alimentaria en el hogar y en la escuela refuerza la importancia de este momento. Involucrar a los niños en la preparación del desayuno fomenta el aprendizaje y la adopción de costumbres saludables desde pequeños.

La constancia y el ejemplo resultan fundamentales para consolidar el desayuno como parte de un estilo de vida equilibrado.