Kanso, el arte japonés de la sencillez, busca eliminar lo superfluo y crear entornos que promueven el bienestar y la claridad mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Japón, la búsqueda de bienestar y tranquilidad en la vida cotidiana ha impulsado prácticas minimalistas que transforman el entorno físico y la salud mental. Estas filosofías ancestrales, difundidas tanto en el hogar como en la cultura laboral, cobran una relevancia creciente por su capacidad para aliviar el estrés y aportar claridad.

Una de las corrientes más influyentes, el Kanso, se centra en la sencillez y la eliminación de lo superfluo para crear espacios que promueven la calma y el equilibrio mental.

Esta visión de la simpleza y el orden no se restringe al aspecto estético: en la vida japonesa, los principios minimalistas orientan la organización del entorno y la actitud ante las dificultades. Quienes los aplican buscan evitar la sobrecarga sensorial, las preocupaciones innecesarias y el apego a lo material, favoreciendo la claridad interior y el sosiego de la mente.

Entre las prácticas más consolidadas sobresale la filosofía Wabi-Sabi, que invita a aceptar la imperfección y la transitoriedad, y así reduce la presión por alcanzar una perfección inalcanzable. También se encuentra Shikata Ga Nai, una actitud de aceptación ante lo inmutable que propone enfocar la atención y la gratitud en aspectos que sí pueden controlarse.

Estas concepciones, junto con otros principios como Ma –el valor del vacío y el espacio–, han superado la tradición y se integran en la vida diaria, extendiendo sus beneficios más allá de la organización doméstica.

Gloria Ramos, citada por Vogue, afirma: “El espacio vacío no es ausencia. Es potencial. En Oriente, el vacío tiene valor. Permite que la energía fluya, que la mente descanse y que los objetos respiren”.

Kanso: el arte japonés de la sencillez en el hogar y la vida

Kanso, cuyo significado se asocia a la “simpleza”, aspira a eliminar todo aquello que no aporta valor, material o mental, para lograr ambientes y pensamientos claros.

No se trata solo de organización: este método constituye una filosofía integral; adoptar Kanso implica reducir pertenencias, restar preocupaciones, filtrar informaciones irrelevantes y buscar solo lo que tiene aporte real.

Según Vogue, quienes eligen Kanso aprenden a distinguir lo esencial de lo accesorio en todos los ámbitos. Este principio trasciende la decoración: orientar las compras, establecer rutinas laborales simples y seleccionar cuidadosamente la información a consumir son maneras de llevarlo a la práctica.

Asimismo, implementar Kanso en el hogar supone preferir colores neutros, materiales naturales y dejar espacios libres, generando entornos armoniosos y serenos. “Cuando todo está lleno, no hay jerarquía ni foco. El minimalismo bien entendido no es frialdad, es claridad. Deja espacio para la experiencia, para la luz, para el movimiento”, destaca Ramos.

Adoptar Kanso implica reducir pertenencias, evitar preocupaciones innecesarias y filtrar información para potenciar la salud mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otras filosofías japonesas para la calma y el propósito

El viaje minimalista japonés incluye tradiciones que aportan paz mental y desarrollo personal. Entre ellas, el Oosouji –una limpieza profunda anual– constituye un ritual de renovación en el hogar y la mente. Realizar este proceso de forma regular permite desechar objetos innecesarios y renovar energías, favoreciendo la concentración y la motivación.

Por su parte, Kaizen promueve el avance constante a base de pequeñas mejoras diarias. Esta filosofía incrementa la autoestima y la proactividad al enfocarse en metas alcanzables y sostenibles, como modificar hábitos o repensar el propio avance.

En tanto, el Ikigai, entendido como la búsqueda del propósito o razón de ser, propone alinear la vida con las pasiones y habilidades de cada quien para estimular la motivación y la satisfacción sostenida en el tiempo. Reflexionar acerca de lo que se ama, lo que se hace bien y lo que la sociedad demanda ayuda a esquivar distracciones que apartan del propio camino.

Shinrin-Yoku, traducido como “baño de bosque”, recomienda sumergirse en la naturaleza para disminuir el estrés y fortalecer el bienestar mental. Entre los beneficios comprobados de esta práctica constan la reducción del cortisol y la mejora del estado de ánimo.

El potencial del vacío y la desapropiación consciente

El Ma, ligado a la creación de espacios vacíos deliberados, otorga rango tanto a la ausencia como a la presencia en el ambiente diario. Su expresión se halla en la arquitectura, el arte y la vida cotidiana japonesa, donde impulsa la calma mental, permite el descanso y facilita la apertura a nuevas oportunidades.

Danshari incentiva la desapropiación consciente a través de tres fases: Dan (rechazar lo innecesario), Sha (desprenderse de lo inútil) y Ri (separarse y trascender el apego material). Su finalidad es liberar la vida de dependencias y crear libertad interior.

La búsqueda del Ikigai ayuda a alinear la vida con las pasiones, habilidades y necesidades sociales para encontrar un propósito claro y sostenido (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alimentación y hábitos conscientes

La cultura japonesa promueve una alimentación consciente mediante el Hara Hachi Bu, costumbre okinawense que indica comer hasta alcanzar el ochenta por ciento de la saciedad. Esta práctica limita el exceso, mejora la digestión y fomenta una relación equilibrada con la comida, potenciando la gratitud y el respeto hacia los alimentos.

Los preceptos del minimalismo japonés ofrecen un marco integral para reducir el estrés, encontrar claridad y reconectar con las propias prioridades. Estas prácticas, avaladas por expertos y difundidas en diversos ámbitos, demuestran que la calma interior se origina al redefinir la relación con el espacio, los objetos y los hábitos diarios.