Dormir entre siete y nueve horas no siempre garantiza despertar con energía, según especialistas en medicina del sueño (Freepik)

Despertarse cansado a pesar de dormir entre siete y nueve horas, como sugieren los especialistas, es una experiencia frecuente en muchas personas adultas. Según Cleveland Clinic, alcanzar un descanso adecuado depende de más factores que solo la cantidad de horas pasadas en la cama.

No siempre dormir lo suficiente garantiza descansar bien. Cleveland Clinic advierte que la calidad del descanso influye tanto como su duración, ya que existen causas médicas, ambientales y de estilo de vida que pueden alterar el sueño y el bienestar durante el día.

Una de las principales razones de la fatiga diurna son los trastornos del sueño. Alicia Roth, especialista en medicina del sueño en Cleveland Clinic, explica que problemas como la apnea suelen pasar inadvertidos. En este caso, la respiración se interrumpe varias veces durante la noche, obligando al cerebro a salir de las fases profundas del descanso.

El uso de dispositivos electrónicos y la exposición a pantallas antes de dormir interfiere en el sueño profundo y dificulta el descanso (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otros trastornos, como el insomnio, el síndrome de piernas inquietas, la narcolepsia y la hipersomnia, también contribuyen al cansancio matutino.

El insomnio dificulta conciliar o mantener el sueño, mientras que el síndrome de piernas inquietas provoca molestias que solo se alivian al moverse, interrumpiendo el descanso. Por otro lado, la narcolepsia y la hipersomnia generan somnolencia diurna excesiva, aunque se haya dormido el tiempo recomendado.

Factores médicos, hormonales y ambientales

Las condiciones médicas crónicas y los desequilibrios hormonales pueden originar una fatiga persistente durante el día. Roth señala que problemas de la tiroides, deficiencias vitamínicas o desbalances hormonales asociados a la menopausia pueden afectar la sensación de descanso, sin importar cuántas horas se duerma.

En ese sentido, un análisis de sangre puede revelar estos desequilibrios, y Cleveland Clinic recomienda consultar con un profesional si el cansancio continúa a pesar de dormir lo suficiente.

El ambiente del dormitorio, incluyendo ruido, luz y temperatura, impacta directamente en la profundidad y calidad del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

El entorno del sueño desempeña un papel clave en la calidad del descanso. Factores como el ruido, la luz y la temperatura influyen directamente en la profundidad del sueño. Dormitorios muy cálidos, con olores intensos o con exceso de luz pueden provocar microdespertares sin que la persona lo perciba.

Además, el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir dificulta el proceso natural de quedarse dormido. Roth destaca que utilizar pantallas en la cama asocia ese espacio con la actividad, no con el descanso, lo que interfiere en el sueño profundo.

Alimentación, hábitos y salud mental

La alimentación y las bebidas consumidas antes de acostarse también afectan el estado al despertar. Una comida pesada poco antes de dormir mantiene el sistema digestivo activo, lo que repercute negativamente en la calidad del sueño. Los especialistas de Cleveland Clinic aconsejan optar por porciones ligeras en las horas previas al descanso.

La cafeína puede impedir el sueño profundo, aunque algunas personas crean que no les afecta por quedarse dormidas con facilidad. El consumo de alcohol, aunque ayude a dormir al principio, suele fragmentar el sueño más tarde. Por eso, se recomienda evitar estas bebidas al menos dos horas antes de acostarse.

El ambiente del dormitorio, incluyendo ruido, luz y temperatura, impacta directamente en la profundidad y calidad del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estrés y los problemas de salud mental afectan significativamente la calidad del sueño. Según Cleveland Clinic, la ansiedad y la preocupación aumentan la vigilancia cerebral durante la noche y dificultan la conciliación del sueño. Trastornos como la depresión y el trastorno bipolar también pueden mantener la fatiga incluso tras dormir lo suficiente.

La deficiencia de hierro es otra causa vinculada al cansancio matutino. Roth comenta que la falta de hierro puede desencadenar el síndrome de piernas inquietas, caracterizado por sensaciones incómodas que perturban el sueño. Solo un profesional de la salud puede confirmar si los bajos niveles de hierro están implicados en estos síntomas.

Dormir demasiado también puede afectar

Dormir en exceso puede ser perjudicial. Roth advierte que descansar más de nueve horas de manera habitual puede provocar cansancio e incluso menor energía. Aunque situaciones como la recuperación tras una enfermedad pueden requerir más sueño, si una persona duerme más de diez horas con regularidad y sigue sintiéndose cansada, conviene consultar a un especialista.

Ante la persistencia del cansancio al despertar, Cleveland Clinic recomienda modificar hábitos de sueño, ajustar el entorno y revisar los horarios de las comidas. Si a pesar de estos cambios la fatiga continúa, lo mejor es consultar con un especialista en medicina del sueño para evaluar posibles causas médicas, hormonales o nutricionales.