
Sentir el corazón acelerado inesperadamente, experimentar un golpe intenso en el pecho o percibir un latido fuera de lugar puede generar preocupación en cualquier momento del día.
Las palpitaciones cardíacas son una de las consultas más frecuentes en la práctica médica y suelen surgir tanto durante una discusión, en medio del ejercicio, como en situaciones de reposo. Aunque la mayoría de los episodios son benignos, distinguir cuándo una palpitación refleja una alteración significativa es clave para evitar riesgos.
Conocer sus causas, identificar los síntomas de alarma y seguir las recomendaciones de los especialistas resulta fundamental para cuidar la salud.
¿Qué son las palpitaciones cardíacas?
Las palpitaciones cardíacas se definen como latidos percibidos como demasiado rápidos, fuertes, irregulares o con la sensación de que alguno se ha “saltado”. Estas sensaciones suelen generar alarma, pero, según los especialistas de Harvard Health Publishing, no siempre corresponden a una enfermedad grave. Es fundamental comprender que, aunque las palpitaciones pueden ser incómodas, la mayoría de los casos no representan un peligro inmediato.
La forma en que se experimentan las palpitaciones varía significativamente entre personas. Algunos notan latidos intensos en el pecho, otros perciben un ritmo alterado, y existen quienes sienten la palpitación en el cuello. Estas sensaciones pueden aparecer durante el ejercicio, en momentos de estrés o al recostarse por la noche. La intensidad y el momento en que se presentan pueden aportar pistas sobre su origen.

De acuerdo con los expertos de Harvard Health Publishing, las palpitaciones pueden ser desencadenadas por diferentes factores. Entre las causas más frecuentes se encuentran el estrés físico y emocional, arritmias, cambios hormonales, consumo de cafeína, alcohol o nicotina, hipoglucemia y una tiroides hiperactiva. Identificar el factor desencadenante es fundamental para orientar el tratamiento y evitar recurrencias.
¿Cuándo es necesario consultar al médico?
Aunque la mayoría de las palpitaciones no representan un riesgo inmediato, es importante prestar atención a ciertos síntomas de alarma. Se recomienda consultar al médico si los episodios son persistentes o se acompañan de señales como dificultad para respirar, dolor en el pecho, molestias que se irradian, sudoración, náuseas o mareos. Estos síntomas pueden advertir sobre afecciones graves, como infarto o accidente cerebrovascular, por lo que requieren evaluación profesional sin demora.

La evaluación médica de las palpitaciones incluye pruebas como el electrocardiograma, que permite registrar la actividad eléctrica del corazón. Si este estudio resulta normal, puede ser necesario utilizar un monitor cardíaco ambulatorio en el domicilio durante varios días para detectar alteraciones transitorias que no se manifiestan en la consulta.
¿Cómo prevenir las palpitaciones?
La prevención de las palpitaciones es posible adoptando ciertos cambios en el estilo de vida. Los especialistas recomiendan maniobras vagales, como contener la respiración o aplicar una toalla fría en la cara, para estimular el nervio vago y reducir la frecuencia cardíaca. Además, se aconseja limitar el consumo de cafeína y alcohol, evitar fumar y revisar los medicamentos utilizados, ya que algunos pueden favorecer la aparición de estos episodios.
El manejo del estrés también desempeña un papel esencial. Los expertos de Harvard Health Publishing indican que realizar ejercicio, buscar apoyo terapéutico y practicar técnicas de relajación, incluido el yoga, puede contribuir a disminuir la frecuencia de las palpitaciones y mejorar la salud general.

Cuando existe un diagnóstico específico, el tratamiento dependerá de la causa subyacente. Condiciones como la fibrilación auricular, la taquicardia o el hipertiroidismo pueden requerir medicamentos para estabilizar el ritmo cardíaco y abordar el origen del problema. La fibrilación auricular, en particular, implica contracciones rápidas y anómalas de las aurículas del corazón. Esta alteración favorece la formación de coágulos y aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular o infarto, incluso si no hay síntomas evidentes.
Si aparecen molestias compatibles con fibrilación auricular o palpitaciones inquietantes, los especialistas recomiendan observar y anotar la frecuencia y duración de los episodios. Esta información resulta valiosa para el médico, ya que facilita la detección de posibles anomalías y permite orientar las medidas más adecuadas para cada caso.
Reconocer los signos de alerta, mantener hábitos saludables y consultar a tiempo son acciones clave para proteger el corazón y prevenir complicaciones asociadas a las palpitaciones cardíacas.