La osteoartritis, la forma más común de artritis, provoca desgaste del cartílago y limita la movilidad articular en millones de personas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La artritis es una afección que se caracteriza por la inflamación de las articulaciones, lo que genera dolor, rigidez y, en algunos casos, hinchazón. Entre las distintas formas, la osteoartritis es la más frecuente. Esta variante aparece cuando el cartílago que recubre los extremos de los huesos se desgasta progresivamente. A medida que se deteriora, los huesos pueden comenzar a rozarse entre sí, provocando dolor y limitando la movilidad.

La osteoartritis suele presentarse con mayor frecuencia en las rodillas, las caderas y las manos, aunque puede manifestarse en otras articulaciones del cuerpo. El avance de la enfermedad genera una pérdida de la amplitud de movimiento y puede derivar en rigidez articular, dificultando actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o manipular objetos pequeños.

Los grupos de riesgo principales incluyen a personas mayores, ya que el desgaste articular aumenta con la edad. También presentan mayor vulnerabilidad quienes tienen antecedentes familiares de la enfermedad, personas con sobrepeso (debido a la sobrecarga en las articulaciones) y quienes han sufrido lesiones articulares previas.

Las mujeres, en particular a partir de la mediana edad, muestran una mayor incidencia, así como quienes realizan trabajos o actividades que exigen movimientos repetitivos o posturas forzadas durante períodos prolongados.

Las personas mayores, mujeres y quienes tienen sobrepeso o antecedentes familiares presentan mayor riesgo de desarrollar osteoartritis (Imagen Ilustrativa Infobae)

Especialistas dudan de los ejercicios para la artritis

Un nuevo debate se ha abierto en torno a la eficacia del ejercicio para quienes padecen osteoartritis. Tradicionalmente, la actividad física se ha recomendado como una de las intervenciones más importantes para quienes conviven con este padecimiento. El Instituto Nacional de Salud y Excelencia en la Atención la incluye entre las principales estrategias no farmacológicas, y el Sistema de Salud Público del Reino Unido (NHS) la define como “uno de los tratamientos más importantes para las personas”.

Sin embargo, un reciente estudio realizado por un equipo de investigadores en Alemania ha puesto en duda la “promoción universal” del ejercicio para estos pacientes. El análisis, que incluyó cinco revisiones y 28 ensayos clínicos con casi 13.000 pacientes, concluyó que la evidencia sobre el ejercicio para la osteoartritis “sigue siendo en gran medida no concluyente” y sugiere que sus efectos son “insignificantes o de corta duración”. Los investigadores afirmaron que los resultados obtenidos son “comparables o menos efectivos que otros tratamientos”.

El ejercicio regular ayuda a mejorar el bienestar, controlar el peso y mantener la independencia en personas con osteoartritis, según expertos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estas conclusiones, publicadas en la revista RMD Open, han generado escepticismo entre otros especialistas. La profesora Lucy Donaldson, directora de investigación en Arthritis UK, señaló: “Los autores no pueden afirmar con certeza que el ejercicio solo tiene beneficios pequeños o de corto plazo, ya que han incluido estudios pequeños y de baja calidad que tienen problemas importantes en cómo fueron diseñados y analizados”. Donaldson agregó: “Este amplio análisis significa que este estudio es demasiado propenso a errores como para respaldar afirmaciones sólidas a favor o en contra del ejercicio”.

Pese a las dudas planteadas por la revisión alemana, la posición de organismos como Nice sigue siendo clara: recomiendan el ejercicio para reducir el dolor articular y mejorar la movilidad en personas con osteoartritis. Según se resume en el debate, “sabemos que el ejercicio regular tiene otros beneficios: ayuda a mejorar el bienestar de las personas, a controlar el peso y a mantenerse independientes”.

Las articulaciones más afectadas por la osteoartritis son rodillas, caderas y manos, dificultando acciones cotidianas como caminar o manipular objetos (Imagen ilustrativa Infobae)

Los beneficios del ejercicio en la artritis

Aunque la reciente revisión científica puso en duda el efecto directo del ejercicio sobre el dolor y la función, distintos expertos y entidades de salud siguen destacando los beneficios adicionales de la actividad física para quienes conviven con esta enfermedad.

El ejercicio regular no solo puede generar una reducción, aunque pequeña, del dolor articular, sino que también contribuye a mejorar la salud cardiovascular, el estado de ánimo y el control del peso. Estos efectos colaterales tienen un impacto considerable, ya que ayudan a prevenir otras enfermedades crónicas como el cáncer y la diabetes, además de favorecer la autonomía y la independencia de los pacientes.

Las guías clínicas aconsejan combinar ejercicios de fuerza, aeróbicos y estiramientos para fortalecer músculos y prevenir el avance de la osteoartritis (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la profesora Lucy Donaldson, mantener una rutina de actividad física permite a las personas con osteoartritis “mejorar el bienestar, controlar el peso y mantenerse independientes”. Además, el ejercicio puede ser tan eficaz para aliviar el dolor como algunos fármacos antiinflamatorios no esteroides y corticosteroides, pero sin los efectos secundarios o los costos asociados a estos tratamientos.

El énfasis de varias guías clínicas es combinar distintos tipos de ejercicios (fuerza, aeróbicos, estiramientos o actividades acuáticas) para fortalecer los músculos y mejorar la condición física general. Esta variedad contribuye a mantener la movilidad, ayudar en la gestión del peso y prevenir la progresión de otras enfermedades asociadas.