
Proteger la salud ocular requiere identificar y modificar hábitos cotidianos que a menudo pasan desapercibidos. Evitar la quemadura solar en los ojos, manipular correctamente los lentes de contacto, reducir la sequedad provocada por pantallas y acudir a revisiones oftalmológicas periódicas son prácticas esenciales para preservar la visión, según especialistas consultados por The New York Times.
El Hospital Jefferson Einstein y el Instituto Bascom Palmer de la Universidad de Miami sostienen que estas medidas disminuyen el riesgo de lesiones inmediatas y evitan afecciones visuales de largo plazo.
¿Qué daños puede causar el sol en los ojos y cómo prevenirlos?
La exposición al sol sin protección puede afectar directamente la salud ocular. Recibir radiación ultravioleta de forma intensa o prolongada puede provocar fotoqueratitis, una quemadura en la superficie del ojo que genera enrojecimiento, dolor y sensibilidad, síntomas que pueden parecerse a los de una córnea arañada, según explicó el Dr. Vincent K. Young, jefe de oftalmología del Hospital Jefferson Einstein, a The New York Times.
Esta quemadura suele aparecer después de estar mucho tiempo al aire libre, especialmente en la playa o en la nieve, donde la radiación se refleja con mayor fuerza. El Dr. Zubair Ansari, del Instituto Bascom Palmer de la Universidad de Miami, indicó que exponerse repetidamente a los rayos ultravioleta incrementa con el tiempo el riesgo de cataratas.

Para evitar estos problemas, Ansari recomienda “usar gafas de sol o de esquí que bloqueen rayos UVA y UVB”. Incluso si se usa protector solar en la piel, es fundamental proteger los ojos con gafas adecuadas. Aunque la fotoqueratitis suele curarse en uno o dos días con descanso y tratamiento, la mejor prevención es no exponerse al sol sin lentes apropiados.
Por qué el mal uso de lentes de contacto puede dañar tus ojos
Usar mal los lentes de contacto aumenta el riesgo de infecciones en los ojos, sobre todo si se usan al nadar o al dormir. La Dra. Farihah Anwar, de la Facultad de Medicina Donald y Barbara Zucker de Hofstra/Northwell, explicó a The New York Times que el agua de piscinas, lagos o el mar puede tener microorganismos que son difíciles de tratar si entran en contacto con los ojos.
La Dra. Melissa Daluvoy, de la Universidad de Duke, señaló que dormir con los lentes puestos incrementa el riesgo de infección porque durante el sueño se producen menos lágrimas y la lente se adhiere más a la córnea.
Por eso, los especialistas recomiendan quitarse los lentes antes de nadar o dormir, sin importar la hora. Si es necesario ver bien en actividades acuáticas, Daluvoy sugiere usar gafas graduadas o lentes de contacto de un solo uso.

Estar mucho tiempo frente a pantallas puede reducir el parpadeo a la mitad y secar los ojos. Daluvoy indicó en The New York Times que normalmente se parpadea 15 veces por minuto, pero este número baja cuando se usan dispositivos electrónicos, lo que favorece la sequedad.
La regla 20-20-20 ayuda a evitar la fatiga visual: cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos un punto que esté a seis metros (20 pies) de distancia. Este hábito estimula el parpadeo y reduce el cansancio.
Si los ojos se sienten secos con frecuencia, se recomienda usar lágrimas artificiales sin conservantes, sobre todo en ambientes con aire acondicionado o poca humedad.
Examen ocular periódico: fundamental para detectar enfermedades a tiempo
Un examen ocular completo puede ayudar a descubrir no solo enfermedades de los ojos, sino también otros problemas de salud, como diabetes, hipertensión, infecciones y tumores cerebrales, según la Academia Estadounidense de Oftalmología (AAO).
Daluvoy relató a The New York Times el caso de un paciente al que diagnosticó un tumor cerebral después de consultar por problemas para leer. La AAO sugiere hacerse el primer examen ocular completo a los 40 años y repetirlo cada 1 a 4 años, según la edad y los antecedentes. Después de los 65 años, el control debe ser cada uno o dos años, aunque no haya síntomas.

Detectar a tiempo enfermedades como el glaucoma —que puede avanzar sin síntomas y dañar el nervio óptico de manera irreversible— es clave. Young advirtió que “muchas personas con glaucoma lo desconocen”, y que un diagnóstico temprano es esencial para evitar la pérdida permanente de visión.
Hacerse controles oftalmológicos periódicos permite anticipar problemas y mantener la salud visual durante toda la vida. Para Young, consultar al oftalmólogo una vez al año es tan importante como cualquier otro chequeo preventivo.