Un estudio presentado en sesiones científicas de la Asociación Estadounidense del Corazón destaca que la grasa abdominal incrementa el riesgo de insuficiencia cardíaca, independientemente del peso total. (Freepik)

La grasa que se acumula en el abdomen no es solo una cuestión de imagen. En las Sesiones Científicas EPI/Lifestyle 2026 de la Asociación Estadounidense del Corazón se presentaron más pruebas que advierten que tener una cintura ancha puede ser mucho más peligroso para el corazón que pesar unos kilos de más.

El clásico cálculo del índice de masa corporal (IMC) ya no alcanza para saber si una persona está en riesgo.

Ahora, la cinta métrica cobra protagonismo: medir la cintura permite detectar a tiempo a quienes pueden enfrentar una insuficiencia cardíaca, incluso cuando la balanza parece tranquilizadora.

La investigación fue presentada en Boston, Estados Unidos, por un equipo de científicos de Taiwán, y se concentró en la grasa visceral, que se esconde entre los órganos del abdomen.

La medición de la cintura se posiciona como un indicador clave de salud cardiovascular. Supera al tradicional índice de masa corporal (IMC). (Imagen ilustrativa Infobae)

Los científicos descubrieron que esta grasa aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca mucho más que el peso total del cuerpo.

En otras palabras, una persona puede tener un peso saludable según el IMC pero, si su cintura supera el límite recomendado, el corazón corre peligro.

El motivo principal es la inflamación que provoca esa grasa, algo que hasta ahora pasaba desapercibido.

La inflamación funciona como una alarma silenciosa. Cuando hay exceso de grasa en la zona del abdomen, el cuerpo libera sustancias que irritan los vasos sanguíneos y complican el trabajo del sistema inmune.

Con el tiempo, el corazón puede llenarse de cicatrices internas y perder fuerza, lo que se traduce en síntomas como cansancio extremo, dificultad para respirar o hinchazón.

El cansancio extremo fue uno de los síntomas más frecuentes detectados en quienes presentaron insuficiencia cardíaca durante el estudio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Szu-Han Chen, una de las responsables del estudio, lo explicó fácil: medir la cintura y chequear la inflamación en sangre ayuda a detectar a las personas que pueden tener problemas cardíacos, aunque mantengan un peso aparentemente correcto.

El consejo es simple: no hay que quedarse solo con el número de la balanza sino tener en cuenta también la cinta métrica. Si la cintura se agrandó, hay que consultar a un profesional de la salud.

Cintura que avisa, corazón que escucha

Investigadores encontraron que la relación entre cintura y altura es un mejor predictor de insuficiencia cardíaca que el simple peso corporal./Archivo Freepik

El trabajo se realizó con casi dos mil adultos afroamericanos en Mississippi y duró casi siete años.

Ninguno tenía problemas cardíacos al empezar, pero 112 desarrollaron insuficiencia cardíaca durante el seguimiento.

Quienes tenían cintura más grande y una mayor relación entre cintura y altura mostraron más riesgo, sin importar su IMC.

Sadiya Khan, especialista de la Asociación Estadounidense del Corazón, señaló que sumar la medición de la cintura a los controles médicos puede marcar la diferencia para prevenir la insuficiencia cardíaca.

Además, la inflamación, aunque el colesterol esté bien, sigue siendo una amenaza que conviene vigilar.

Inflamación: la chispa que enciende alertas

El monitoreo de la inflamación mediante la proteína C reactiva permite detectar riesgos cardíacos antes de que aparezcan síntomas evidentes. (Freepik)

El estudio utilizó análisis de sangre para medir la proteína C reactiva, un marcador que revela si hay inflamación en el cuerpo. Las personas con valores altos tuvieron más episodios de insuficiencia cardíaca.

Los investigadores ven una oportunidad: si se logra bajar la inflamación, se podría reducir el riesgo, especialmente en quienes tienen un abdomen prominente.

Aunque todavía faltan detalles sobre los diferentes tipos de insuficiencia cardíaca, los expertos coinciden en que es momento de cambiar la manera de evaluar el peligro para el corazón.

Hoy, la balanza ya no es la única palabra autorizada en salud. La cinta métrica y los análisis de inflamación pueden anticipar problemas y ayudar a cuidar el corazón mucho antes de que aparezcan los síntomas.

Ciencia y colaboración

La Asociación Estadounidense del Corazón impulsa un desafío internacional para analizar cómo la inflamación sistémica eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para encontrar respuestas y nuevas ideas frente al impacto de la inflamación en la salud cardiovascular, los expertos buscan sumar esfuerzos y datos.

La innovación y el trabajo en equipo se volvieron clave para avanzar en la prevención de enfermedades del corazón.

El estudio resalta la importancia de consultar a un profesional ante cambios en la medida de la cintura, incluso cuando el peso parece adecuado.Créditos: Freepik

Por eso, la Asociación lanzó recientemente el Desafío de Datos sobre Inflamación sistémica, una competencia internacional que invita a científicos y médicos a analizar cómo la inflamación influye en el riesgo de enfermedades cardíacas.

Utilizan grandes bases de datos y herramientas de inteligencia artificial para investigar el papel de la proteína C reactiva y otros marcadores.

Los mejores proyectos recibirán premios y presentarán sus hallazgos en congresos, buscando nuevas estrategias de prevención y tratamiento para el corazón.