
Reconocido seis veces como Mr. Olympia y siendo figura central del fisicoculturismo, Dorian Yates compartió en el pódcast Huberman Lab su enfoque sobre cómo desarrollar músculo y forjar un camino propio en la vida. Propuso una visión integral basada en la intensidad en el entrenamiento y la autoconstrucción, explorando tanto la fuerza física como la capacidad de transformación personal.
“No hace falta mucho tiempo ni genes privilegiados para transformar tu cuerpo y tu vida; con métodos inteligentes y constancia es suficiente”, afirmó el británico, en conversación con el neurocientífico Andrew Huberman.

Cómo es un entrenamiento óptimo para Dorian Yates
Según la mirada del ex culturista de 63 años, el pilar de la transformación física está en el entrenamiento de alta intensidad, que consiste en realizar pocos ejercicios con la máxima concentración y esfuerzo hasta el fallo muscular real. Debido a esto, sostuvo: “El cuerpo no quiere cambiar. Hay que darle una muy buena razón para evolucionar”.
Relató que durante su carrera documentó “cada entrenamiento” y llegó a la conclusión de que aumentar el volumen de las sesiones no deriva en mayor progreso. “Probé aumentar el número de sesiones y series y, tras varias semanas, todo se estancó. Al volver a menos días y más intensidad, el progreso regresó”, compartió.
Este método, para él, resulta especialmente eficaz para quienes buscan salud general. A propósito de ello, planteó: “Si puedes darme 45 minutos dos veces a la semana, eso es todo lo que necesitas”. Desde su experiencia, ese abordaje permite cambios notables incluso en personas con poco tiempo disponible.
Disciplina, esfuerzo e importancia de la recuperación
“El crecimiento no ocurre durante el entrenamiento, sino después, durante la recuperación”, enfatizó Yates. Fue así que recomendó alcanzar el punto de máxima exigencia en cada ejercicio, pero advirtió que el exceso de entrenamiento es contraproducente y puede causar lesiones. “No existe el ‘no tengo tiempo’, solo excusas”, desafió.
Suele recomendar ciclos de 5 o 6 semanas de esfuerzo, seguidos por un descenso de la intensidad o días de descanso total para favorecer la supercompensación. Ante esto, expuso: “Muchos temen perder músculo si se toman una semana fuera del gimnasio, pero regresan más fuertes. Hay que dejar que el cuerpo repare la ‘pared’ antes de golpearla de nuevo”.

Forjar carácter dentro y fuera del gimnasio
El camino de Yates no fue únicamente físico. Originario de un barrio obrero de Birmingham, considera el gimnasio una escuela de resiliencia y autoconocimiento. “Forjé mi propio camino porque sabía que, aunque no controlaba todo, podía controlar mi esfuerzo”, explicó. Aprendió a canalizar emociones negativas —rabia, carencias, presión social— como energía para la superación personal.
Además, su disciplina trascendía lo deportivo: “Preparaba mi mente antes de cada sesión, visualizaba el objetivo. Cada día era una pequeña batalla ganada. La actitud ante la dificultad en el gimnasio se traslada a la vida: si entregas el máximo en las repeticiones más duras, haces lo mismo ante los retos personales”.

Nutrición, suplementos y la trampa de los atajos
Sobre la dieta y la suplementación, el multicampeón subrayó la importancia de contar con información fiable y desconfiar de soluciones simplistas.
Reconoció el valor de la proteína y de algunos suplementos para mejorar el desempeño, pero alertó sobre la dependencia de atajos poco naturales, y recomendó: “El uso de esteroides anabólicos puede tener efectos negativos físicos y mentales. Si no eres profesional, alcanza tus límites de manera natural antes de plantearte cualquier otra cosa”.
Asimismo, aclaró que la mayoría de las mujeres que alcanzan físicos extremos lo logran mediante sustancias, una práctica que desaconseja: “Quien quiera cambiar de verdad debe construir músculo y perder grasa con método y persistencia, no buscar la píldora mágica”.
Más allá de los músculos: propósito, salud mental y autoconocimiento
El referente británico señaló la importancia de afrontar crisis vitales y transformar lo negativo en combustible para avanzar. Ha integrado en su vida la meditación, el yoga y el pilates como herramientas de autoconocimiento. “Aprendí que somos conciencia experimentando en un cuerpo físico y que todo está conectado”, compartió.
Tras retirarse de la élite, mantiene el entrenamiento como una vía para conservar la funcionalidad y la salud, priorizando la calidad de vida y el bienestar emocional. De este modo, considera que el crecimiento interior resulta inseparable de la disciplina física.

Consejos para mujeres con diversidad de objetivos
Consultado sobre el entrenamiento femenino y el temor a desarrollar exceso de músculo, Yates fue claro: “Mismo músculo, mismas reglas. Solo el límite hormonal es diferente”.
Invitó a las mujeres a entrenar con intensidad y personalizar rutinas según sus objetivos, por ejemplo, enfocando ejercicios en los glúteos, pero sin caer en creencias infundadas. “No te harás grande de la noche a la mañana. Para transformarte tienes que construir músculo y perder grasa, lo ‘tonificado’ no existe sin esfuerzo real”, aseguró.
Al final de su intervención en el pódcast Huberman Lab, Dorian Yates resumió el propósito de su trayectoria: inspirar y motivar a otros. Destacó que su mayor satisfacción es el impacto positivo en quienes buscan desarrollarse a través del esfuerzo, la fuerza y la dirección personal, tanto dentro como fuera del gimnasio.