
En la actualidad, muchas personas asocian la melatonina con una solución natural para dormir mejor, pero desconocen los riesgos que implica su uso prolongado sin supervisión médica. Aunque su popularidad crece en todo el mundo, entidades como la Mayo Clinic y la American Heart Association insisten en limitar el consumo a periodos cortos y bajo indicación profesional.
Prolongar la suplementación más allá de un año, sin seguimiento profesional, podría incrementar el riesgo de efectos adversos, incluidos problemas cardiovasculares.
¿Cuánto tiempo y en qué dosis se puede tomar melatonina?
Según el portal GQ y la Mayo Clinic, el uso a corto plazo se define como un tratamiento no mayor a 13 semanas. Durante este periodo, la mayoría de las personas tolera bien la melatonina si se respeta la dosis recomendada y se acompaña de hábitos saludables de sueño. Para casos de trastornos neurológicos o condiciones particulares, el esquema debe ser individualizado y siempre bajo seguimiento médico.

El consumo sostenido sin indicación profesional incrementa los riesgos, ya que no existen estudios concluyentes sobre la seguridad de la melatonina a largo plazo. La dosis sugerida para adultos suele ser de 1 a 2 miligramos, evitando superar los 10 miligramos diarios y limitando la frecuencia a dos o tres veces por semana, preferentemente entre 30 minutos y dos horas antes de dormir.
Efectos secundarios y advertencias sobre el suplemento
Los efectos secundarios más habituales al consumir melatonina suelen ser leves si se respeta la dosis y el periodo sugerido. Mayo Clinic y GQ detallan que los síntomas más comunes incluyen dolor de cabeza, mareos, náuseas y somnolencia diurna. En algunos casos, pueden presentarse sueños vívidos, irritabilidad, ánimo bajo o molestias estomacales. Otros reportes mencionan calambres, confusión, cambios en el apetito y alteraciones en la frecuencia urinaria nocturna.
El suplemento puede interactuar con anticoagulantes, anticonceptivos, inmunosupresores, medicamentos para la presión arterial, la diabetes o fármacos metabolizados en el hígado. No se han documentado interacciones relevantes con antibióticos, pero se recomienda siempre la consulta médica antes de iniciar el tratamiento. Además, se desaconseja el uso simultáneo con alcohol, cafeína o somníferos.

La melatonina no genera dependencia ni efectos de resaca como ciertos medicamentos para dormir, aunque puede provocar somnolencia residual. Se aconseja evitar conducir o manejar maquinaria durante al menos cinco horas después de su administración. El inicio, modificación o suspensión del tratamiento debe estar supervisado por un profesional sanitario. Tampoco sustituye los hábitos de descanso saludables ni es la primera opción terapéutica recomendada para el insomnio.
Riesgos cardiovasculares y hallazgos recientes
Un estudio presentado en las Sesiones Científicas 2025 de la American Heart Association analizó los historiales médicos de más de 130.000 adultos con insomnio crónico que tomaron melatonina durante al menos un año. Los resultados preliminares señalan que el uso prolongado de melatonina se asocia a un riesgo aproximadamente 90% mayor de insuficiencia cardíaca a cinco años, en comparación con quienes nunca han utilizado el suplemento.
Además, quienes la consumen en forma prolongada presentan casi el doble de probabilidad de fallecer por cualquier causa y una tasa de hospitalización por insuficiencia cardíaca 3,5 veces mayor.
Los autores del estudio advierten que estos datos muestran una asociación estadística, no causal, y consideran que la evidencia es preliminar. La profesora Marie-Pierre St-Onge, presidenta del equipo de redacción científica de la American Heart Association, expresó su sorpresa por la frecuencia con que se receta melatonina durante períodos superiores a un año, sobre todo teniendo en cuenta que en Estados Unidos no está aprobada oficialmente para tratar el insomnio.

Tanto St-Onge como los responsables del estudio subrayan la necesidad de investigaciones adicionales para comprender el impacto de la melatonina en la salud cardiovascular, especialmente en personas con insomnio crónico.
Si bien la melatonina se considera segura para tratamientos breves, estos hallazgos refuerzan la recomendación de consultar a un especialista antes de iniciar o mantener la suplementación por tiempos prolongados. La seguridad del consumo a largo plazo sigue bajo revisión, y las advertencias de la American Heart Association podrían modificar las pautas de uso en el futuro.
Los especialistas advierten que la automedicación con melatonina, basada en su aparente inocuidad, puede ocultar riesgos y debe evitarse sin supervisión médica. Recomiendan siempre individualizar el tratamiento y considerar alternativas según las características de cada paciente.