
La leche forma parte de la alimentación humana desde hace siglos y sigue siendo un alimento importante en la adultez. Su perfil nutricional, avalado por organismos internacionales, la posiciona como aliada clave en la prevención de enfermedades crónicas, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el cuidado de la masa muscular y ósea.
Diversos expertos y fuentes como Mayo Clinic, Sociedad Argentina de Nutrición y expertos de Harvard destacan que el consumo regular de leche aporta beneficios para la salud integral a lo largo de toda la vida.
Cuáles son los beneficios de la leche para la salud en la adultez
La composición de la leche ofrece proteínas de alto valor biológico, fundamentales para la formación y reparación de tejidos. Según Silvina Tasat, miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, este alimento contiene vitaminas liposolubles como la A y la D, además de minerales esenciales como calcio y fósforo, lo que garantiza una matriz nutricional adecuada tanto para niños como para adultos mayores.
Las vitaminas del complejo B, especialmente la B12, junto con magnesio y selenio, cumplen funciones clave en los procesos celulares y metabólicos.

De acuerdo con recomendaciones del Ministerio de Salud de Argentina, la FAO y Mayo Clinic, se sugiere incorporar tres porciones diarias de lácteos en la alimentación adulta, ya sea en forma de leche, yogur o queso, preferentemente descremados. Así, se asegura una ingesta adecuada de calcio, proteínas y vitaminas esenciales para la salud.
El consumo habitual de lácteos en adultos se ha vinculado a efectos protectores frente a enfermedades crónicas no transmisibles.
Un estudio de la Universidad de Oxford señala que una ingesta diaria de 300 miligramos de calcio —equivalente a un vaso de leche— puede reducir en un 17% el riesgo de cáncer colorrectal, debido a la capacidad del calcio de neutralizar sustancias nocivas para el colon.
Cómo ayuda la leche a mejorar la masa muscular
En la adultez, la leche cumple un rol que trasciende el cuidado óseo. La nutricionista destacó su importancia en la prevención de la sarcopenia, término que refiere a la pérdida de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento.
La combinación de proteínas completas y calcio favorece la salud osteomuscular y ayuda a atenuar el deterioro físico. El fósforo contribuye a la mineralización ósea y la vitamina D mejora la absorción de calcio.

La leche resulta útil también como bebida para la recuperación después del ejercicio físico. Su perfil isotónico —que incluye carbohidratos, proteínas, sodio y líquidos— favorece la rehidratación, la restauración de tejidos y la síntesis proteica.
Esto la convierte en una opción adecuada para personas activas de todas las edades, según destacan Mayo Clinic y otras fuentes especializadas.
Cuánto calcio aporta la leche
El aporte de calcio de la leche es uno de sus atributos nutricionales más reconocidos. Una porción estándar de leche (200 ml) ofrece aproximadamente 240 miligramos de calcio, lo que representa una parte significativa de la recomendación diaria para adultos. Este mineral es imprescindible para la salud de huesos y dientes, así como para la función muscular, nerviosa y la coagulación sanguínea.
Para quienes siguen una dieta basada en plantas, la leche puede reemplazarse por bebidas vegetales fortificadas, siempre bajo asesoría profesional.

Silvina Tasat remarcó que, si bien legumbres, semillas, frutos secos y cereales pueden aportar calcio, existe el riesgo de no alcanzar los niveles recomendados sin una planificación precisa o suplementación. Por ello, resulta indispensable la consulta con un profesional de la nutrición para evitar carencias alimentarias.
El valor nutricional de la leche
El valor nutricional de la leche reside en su combinación equilibrada de nutrientes. Además de proteínas y calcio, aporta vitaminas A, D, B12 y minerales como fósforo, magnesio y zinc.

La leche se destaca también por su versatilidad en la cocina, integrándose en salsas, cremas, sopas, purés, licuados y postres. Su textura y sabor facilitan la aceptación y el aporte nutricional en la alimentación cotidiana.
A medida que transcurren los años, sigue ofreciendo proteínas y micronutrientes que contribuyen a la salud muscular y ósea, ayudando a enfrentar los desafíos del envejecimiento y manteniendo la vitalidad en la vida adulta.