La diferencia entre el magnesio y el zinc radica en sus mecanismos y eficacia para mejorar la calidad del sueño, según especialistas en salud del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

La popularidad de los suplementos de magnesio y zinc ha crecido entre quienes buscan alternativas naturales para mejorar el sueño, especialmente frente a la melatonina.

La comparación directa entre ambos minerales revela diferencias claras en sus mecanismos y eficacia, según expertos de Estados Unidos citados por Prevention. La consulta sobre cuál resulta más efectivo se ha vuelto habitual en clínicas de sueño y farmacias, donde se exploran opciones para lograr un descanso más reparador.

El sueño cumple una función esencial en la salud, al contribuir al funcionamiento cerebral, cardíaco, vascular y metabólico. No obstante, muchas personas encuentran dificultades para conciliar o mantener un sueño de calidad, lo que ha impulsado el interés en soluciones no farmacológicas y el uso de minerales como el magnesio y el zinc.

Kenneth Lee, director médico del Centro de Trastornos del Sueño en UChicago Medicine, señala que estas alternativas se consideran cuando se busca evitar los posibles efectos adversos de la melatonina, consolidando su presencia en la salud preventiva, según detalla Prevention.

Magnesio: mecanismo, eficacia y precauciones

El magnesio, indispensable en procesos biológicos, destaca por su capacidad para relajar el sistema nervioso. “El magnesio juega un papel en calmar el sistema nervioso, lo que relaja tanto el cerebro como el cuerpo. Esto ayuda a conciliar el sueño y a permanecer dormido”, explicó Jordan Hill, dietista de Live It Up, en declaraciones recogidas por Prevention.

Lee añadió que el magnesio actúa regulando neurotransmisores inhibitorios como el GABA, lo que facilita la relajación previa al descanso. Un estudio publicado en Nature and Science of Sleep observó que personas con baja ingesta de magnesio que recibieron suplementos de glicinato de magnesio mostraron mejoras modestas en los síntomas de insomnio.

El magnesio favorece la relajación del sistema nervioso y facilita conciliar el sueño y mantener un descanso profundo y reparador (Freepik)

Según Lee, la respuesta varía entre individuos: algunos pacientes reportan beneficios, mientras que otros no perciben cambios. Sin embargo, el magnesio puede provocar efectos adversos. El Instituto Nacional de Salud (NIH) y Prevention advierten que, sobre todo en formas como el óxido, carbonato, cloruro o gluconato, las reacciones más frecuentes son diarrea, náuseas y calambres abdominales.

El glicinato de magnesio se considera una de las presentaciones mejor toleradas. Lee remarca la importancia de consultar con un médico antes de iniciar la suplementación, ya que el magnesio puede interactuar con medicamentos para la osteoporosis, antibióticos, diuréticos o inhibidores de la bomba de protones.

Zinc: influencia en el sueño y advertencias

El zinc, en cambio, influye en el sueño de manera más indirecta. “El zinc es un oligoelemento que contribuye a la regulación del sueño”, explicó Lee a Prevention, subrayando que actúa como cofactor en la producción de melatonina y serotonina, hormonas esenciales para los ritmos circadianos.

Revisiones científicas recientes citadas por el medio indican que la suplementación con zinc puede mejorar la calidad general del sueño, aunque su impacto es limitado en personas con insomnio o trastornos severos. Hill añadió que el zinc “contribuye principalmente a la salud general del sueño”, lo cual resulta relevante para quienes buscan reforzar hábitos saludables de descanso.

El zinc actúa de manera indirecta en el sueño al intervenir en la producción de melatonina y serotonina, hormonas claves para los ritmos circadianos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso de suplementos de zinc exige precaución. Lee advirtió que no existen suficientes datos sobre su seguridad y eficacia a largo plazo por la falta de estudios extensos. El NIH precisa que dosis superiores a 40 mg diarios pueden causar molestias estomacales, náuseas, mareos, dolor de cabeza y pérdida de apetito, y que su uso prolongado podría reducir la absorción de cobre, afectar la función inmunitaria y disminuir los niveles de colesterol HDL.

Comparativa: ¿cuál elegir según la dificultad para dormir?

Al comparar ambos minerales, los expertos coinciden en que la elección depende del tipo de dificultad para dormir. “El magnesio ayuda principalmente a las personas que tienen dificultades para conciliar el sueño o duermen muy poco y parece ser más efectivo para mejorar la sensación de un sueño profundo y reparador, mientras que el zinc favorece la salud general del sueño y reduce el riesgo de problemas de sueño”, puntualizó Hill en diálogo con Prevention.

Así, quienes tienen problemas para quedarse dormidos podrían beneficiarse más del magnesio, mientras que el zinc sería adecuado para casos de fatiga diurna o preocupación por la calidad general del descanso. En todos los casos, la consulta con un profesional sanitario es esencial antes de iniciar cualquier suplemento.

El magnesio mejora la capacidad para conciliar el sueño y promueve un descanso más profundo y reparador, según expertos en sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más allá de los suplementos, Lee recordó en declaraciones a Prevention que mejorar el sueño comienza por revisar los hábitos diarios. Recomienda reservar tiempo para relajarse antes de acostarse, evitar ejercicio o comidas abundantes en las horas previas y utilizar la cama solo para dormir o la intimidad, como pasos fundamentales antes de optar por productos dietéticos. Tanto Prevention como los especialistas aconsejan extremar el cuidado en embarazadas, madres lactantes y niños, y remarcan que los suplementos no sustituyen el tratamiento médico ni están pensados para curar enfermedades.

Para quienes enfrentan insomnio o sueño interrumpido, los especialistas recalcan que crear condiciones naturales y constantes resulta clave para que el cuerpo y la mente recuperen sus propios ritmos. Así se obtienen resultados más sostenibles que con la dependencia exclusiva de productos externos. La consulta profesional y la revisión de hábitos siguen siendo los pilares para un descanso saludable.