Un estudio sueco con 2,7 millones de personas revela que la prevalencia del autismo en mujeres se acerca a la de los hombres. (Archivo Freepik)

El trastorno del espectro autista, que se conoce como autismo, afecta la forma en que las personas interactúan, se comunican, aprenden y se comportan.

Aunque puede diagnosticarse a cualquier edad, se describe como un “trastorno del desarrollo” porque los síntomas generalmente aparecen en los dos primeros años de vida.

Científicos de Suecia realizaron un gran estudio que puede transformar la visión tradicional sobre el autismo al desafiar la creencia de que afecta en mayor medida a los varones.

Durante décadas, la imagen predominante situaba al autismo como un diagnóstico masculino, pero la nueva investigación, que fue publicada por la revista The BMJ, sugiere que la frecuencia en mujeres podría acercarse mucho a la de los hombres.

El trastorno del espectro autista afecta la comunicación, el aprendizaje y el comportamiento en personas de todas las edades./Freepik

El equipo de investigación analizó registros de salud de 2,7 millones de personas nacidas entre 1985 y 2022. El seguimiento, que abarcó hasta 37 años, permitió observar cómo el diagnóstico de autismo evoluciona a lo largo de la vida y en ambos sexos.

Durante el periodo de estudio, 78.522 personas recibieron un diagnóstico de autismo, lo que equivale al 2,8% de la población analizada.

La edad media al momento del diagnóstico fue de 14,3 años, un dato revelador sobre el momento en que se reconoce la condición. Los datos muestran que las tasas de diagnóstico aumentan de manera constante con el paso de los años.

Entre los varones, el mayor índice se observa entre los 10 y 14 años, con 645,5 casos por cada 100.000 personas-año.

La edad promedio del diagnóstico de autismo es de 14,3 años, según la investigación publicada en la revista The BMJ. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para las mujeres, el punto máximo de diagnóstico se registra más tarde, entre los 15 y 19 años. Alcanza los 602,6 casos por cada 100.000 personas-año.

Este desfasaje temporal llama la atención sobre las diferencias en la identificación del autismo según el género. A pesar de que en la infancia los varones son diagnosticados con más frecuencia, la brecha entre ambos sexos comienza a cerrarse en la adolescencia.

Alrededor de los 20 años, la proporción de diagnósticos entre hombres y mujeres se aproxima a 1:1, una cifra impensada hace algunos años.

El peso del tiempo y la espera

La diferencia entre hombres y mujeres en el diagnóstico de autismo disminuye en la adolescencia y se iguala alrededor de los 20 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio fue de tipo observacional, una limitación señalada por los investigadores, ya que no se contemplaron condiciones asociadas como el TDAH o la discapacidad intelectual. Tampoco se ajustaron variables genéticas o ambientales, como la salud mental parental.

Sin embargo, la magnitud y duración de la investigación permitieron analizar los efectos de la edad, el período y la cohorte de nacimiento en una población completa. Esto otorga una perspectiva única sobre cómo evoluciona el autismo a lo largo de la vida.

Los científicos sostienen que la proporción entre varones y mujeres diagnosticados con autismo disminuyó con el tiempo y con la edad al momento del diagnóstico. En Suecia, esta diferencia podría dejar de ser visible en la adultez y desdibujar los límites que antes parecían tan claros.

El trabajo pone de relieve la necesidad de comprender por qué las mujeres reciben el diagnóstico más tarde que los hombres. Esta demora puede tener consecuencias directas en la atención y el apoyo que reciben a lo largo de su vida.

Más allá de los números, la realidad cotidiana

Se aclaró que no se ajustaron factores familiares, como la salud mental de los padres, al analizar los diagnósticos de autismo.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados respaldan preocupaciones crecientes sobre los diagnósticos tardíos o ausentes en mujeres. Diversos estudios recientes coinciden en que muchas mujeres con autismo no son identificadas hasta la adultez o nunca obtienen un diagnóstico formal.

Anne Cary, paciente y defensora de personas autistas, abordó este tema en un editorial vinculado al estudio publicado en The BMJ.

Afirmó que los resultados de ese trabajo eran esenciales para cuestionar la idea de que el autismo es principalmente masculino.

Las mujeres autistas a menudo reciben diagnósticos erróneos de trastornos psiquiátricos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mientras esperan un diagnóstico preciso, las mujeres autistas suelen recibir diagnósticos equivocados de trastornos psiquiátricos, especialmente de ánimo y personalidad.

Además, se ven obligadas a defenderse para acceder a una atención justa y adecuada, como pacientes autistas en igualdad de condiciones que los hombres.

El estudio abre una nueva mirada sobre el autismo, invitando a la comunidad médica y científica a repensar viejos paradigmas y a reconocer que, en la adultez, el silencio y la diferencia de género pueden finalmente igualarse.