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La constancia y el esfuerzo potencian los beneficios del entrenamiento de fuerza, afirma el Colegio Americano de Medicina Deportiva

La actualización científica revela que cualquier modalidad de fuerza practicada de forma constante y dedicada beneficia la salud, elimina la necesidad de rutinas complejas y promueve la adherencia a largo plazo y la personalización del ejercicio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una nueva guía internacional señala que cualquier modalidad de entrenamiento de fuerza, realizada con constancia y dedicación, mejora la masa muscular, la potencia y la salud funcional.

La revisión, basada en 137 revisiones sistemáticas con datos de más de 30.000 participantes, elimina la necesidad de protocolos complejos para el adulto promedio. Se refuerza la adherencia a largo plazo y la personalización como claves para mejorar la fuerza y el bienestar. La revista científica Medicine & Science in Sports & Exercise publicó la primera actualización relevante en 17 años de las recomendaciones del Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM) para el entrenamiento de fuerza.

La revisión, difundida también en la revista de divulgación deportiva Men’s Health, destaca que el eje central es que cualquier forma de entrenamiento de fuerza, realizado con regularidad y esfuerzo, produce mejoras en fuerza, tamaño muscular, potencia y función física.

Según los autores, la consistencia y el trabajo sobre todos los grupos musculares principales al menos 2 veces por semana tienen mayor impacto que los programas sofisticados. El doctor Stuart Phillips, responsable del informe, enfatiza que lo fundamental es encontrar una rutina que pueda mantenerse durante largos períodos. Pesas, máquinas, bandas elásticas, peso corporal o circuitos resultan opciones válidas si se entrenan con progresión.

Nuevas recomendaciones y evidencia científica

La revisión, basada en 137 estudios y más de 30.000 participantes, confirma que incluso programas simples, realizados con regularidad y esfuerzo, potencian la fuerza, la función física y ayudan a prevenir enfermedades crónicas en adultos activos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ACSM destaca que la última década ha visto un aumento en la prueba científica sobre la fuerza para la salud general y el envejecimiento saludable. La actualización resalta la sencillez, la personalización y el disfrute como elementos esenciales para la adherencia, en especial entre adultos que buscan mantenerse activos y funcionales. Se pierde valor en los programas rígidos y prescriptivos y se prioriza la flexibilidad en la elección de ejercicios.

Recomendaciones prácticas para el entrenamiento

En esta nueva guía, los expertos subrayan que las cargas pesadas, el rango de movimiento completo y el volumen semanal son determinantes para quienes buscan maximizar la fuerza o la hipertrofia muscular.

Para fuerza, se recomienda entrenar con cargas elevadas, realizar entre 2 y 3 series por ejercicio y trabajar al menos 2 veces por semana. En el caso de la hipertrofia, el volumen semanal resulta clave; se sugiere realizar más de 10 series por grupo muscular y utilizar sobrecarga excéntrica para potenciar el desarrollo.

Quienes quieren aumentar la potencia pueden emplear cargas moderadas movilizadas a alta velocidad, levantamientos olímpicos y rutinas centradas en la fuerza explosiva. La evidencia muestra que múltiples enfoques funcionan siempre que exista esfuerzo y progresión en la carga. El ACSM aclara que atletas y personas con objetivos avanzados pueden necesitar programas más especializados, pero para la mayoría de los adultos, la clave está en la regularidad y la adaptación a las preferencias individuales.

Una revisión del Colegio Americano de Medicina Deportiva, basada en 137 estudios con más de 30.000 personas, indica que lo fundamental es la constancia y la dedicación, más allá del tipo específico de entrenamiento realizado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Variables clave para optimizar la fuerza y la hipertrofia

De acuerdo con la nueva guía, variables como entrenar hasta el fallo absoluto, el tipo de equipamiento, la estructura clásica de series, el tiempo bajo tensión o la periodización compleja no resultan sistemáticamente relevantes. Estos elementos, aunque pueden aportar variedad, no garantizan mejoras en toda la población según la evidencia más reciente.

El ACSM destaca que el mejor programa es aquel que cada persona puede mantener de forma sostenible y que permita disfrute. La adherencia, la motivación y la adaptación a objetivos personales son prioritarias para lograr la continuidad en el entrenamiento. La guía alienta a adultos a elegir rutinas acordes a sus horarios, preferencias y necesidades, sin apegarse a modelos inflexibles o sofisticados.

La actualización remarca que el entrenamiento de fuerza, practicado regularmente, incide no solo en la masa muscular, sino también en la prevención de enfermedades crónicas, la mejora de la capacidad funcional y la calidad de vida. El entrenamiento de fuerza es una herramienta transversal para la salud y el envejecimiento activo, y el beneficio se observa incluso con programas simples y adaptados.

Impacto del entrenamiento de fuerza en la salud pública

De esta manera, según los especialistas, la constancia, el esfuerzo y la flexibilidad en la planificación son los elementos más efectivos para conservar la fuerza y la salud física. El ACSM resume: el mejor programa de fuerza es el que se practica de manera regular, adaptado a cada persona y centrado en el bienestar.