Las investigaciones sugieren que concebir durante los meses fríos podría reducir el riesgo de obesidad adulta debido a la activación de la grasa parda (Imagen Ilustrativa Infobae)

La obesidad se ha consolidado como uno de los mayores retos para la salud pública global y sus causas siguen siendo motivo de investigación. Más allá de la genética y el estilo de vida, estudios recientes sugieren que el entorno durante la concepción podría influir de manera decisiva en el riesgo de desarrollar esta enfermedad en la etapa adulta.

Científicos han observado que la estación del año y, en particular, la exposición a bajas temperaturas en los primeros momentos de la vida pueden modificar el metabolismo a largo plazo.

La activación del tejido adiposo marrón, conocido como grasa parda, parece jugar un papel protector, ya que favorece un metabolismo más eficiente y reduce la acumulación de grasa corporal.

Este nuevo enfoque, que incluye la influencia del ambiente prenatal y los cambios epigenéticos, ofrece una perspectiva innovadora para comprender y prevenir la obesidad desde sus etapas más tempranas.

Concebir durante los meses fríos podría reducir el riesgo de obesidad en la edad adulta

Estudios señalan que la exposición temprana a bajas temperaturas activa la grasa parda —también conocida como tejido adiposo marrón—, lo que permite un metabolismo más eficiente y puede proteger frente al desarrollo de esta enfermedad.

La obesidad constituye uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. Este trastorno no solo implica la acumulación de grasa, sino que también se asocia con enfermedades como la diabetes tipo II, afecciones cardiovasculares, alteraciones del sueño, dificultades en la movilidad y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.

Las causas del exceso de grasa corporal incluyen factores genéticos, alimentación y estilo de vida. No obstante, investigaciones recientes han identificado que el ambiente prenatal también podría desempeñar un papel relevante. Se ha observado que la estación del año en la que ocurre la concepción puede influir en la predisposición futura a la obesidad.

Investigaciones destacan que la exposición prenatal a bajas temperaturas activa la grasa parda y beneficia el metabolismo (Especial)

El tejido adiposo marrón cumple una función central en el metabolismo energético. Mientras la grasa blanca almacena energía, la parda la utiliza para generar calor, un proceso esencial para mantener la temperatura corporal en ambientes fríos.

Las personas con mayores depósitos de grasa parda presentan un menor riesgo de obesidad, ya que su organismo consume más calorías en la producción de calor, lo que puede resultar en una menor acumulación de grasa corporal.

Efecto de la concepción en meses fríos

Un estudio publicado por Yoneshiro et al describe que quienes fueron concebidos durante los meses fríos tienden a desarrollar una mayor cantidad de grasa parda que aquellos concebidos en periodos cálidos.

Los autores de estos hallazgos, citados en revistas especializadas, sostienen que la exposición al frío previa al nacimiento puede “programar” el metabolismo fetal para optimizar el uso de calorías y permitir al organismo mantener la temperatura durante la vida adulta.

Este fenómeno se explica a través de la denominada programación metabólica, un proceso en el que el ambiente antes y durante la gestación provoca cambios epigenéticos que modifican la expresión de los genes sin alterar su secuencia. Estas modificaciones pueden incidir en el desarrollo metabólico y en el riesgo de padecer enfermedades como la obesidad.

El tejido adiposo marrón consume calorías para mantener el calor corporal y puede proteger frente al desarrollo de obesidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

La epigenética es la disciplina que estudia estos procesos, donde factores como el entorno, la dieta y el estrés alteran de manera duradera la expresión genética. Se considera que los cambios epigenéticos ocurridos en torno a la concepción explican por qué quienes son concebidos en estaciones frías presentan cierta protección metabólica frente a la obesidad.

El mes de nacimiento influye también en otros aspectos del desarrollo. Un estudio indicó que las personas nacidas en verano suelen ser más altas y pesar más que quienes nacen en invierno.

Además, observó que las mujeres nacidas en otoño inician la pubertad antes que las nacidas en verano, y que quienes nacen en los meses estivales tienen mayor probabilidad de continuar sus estudios tras los 16 años y de obtener títulos universitarios.

Factores ambientales y desarrollo humano

Estos resultados indican que tanto el momento de la concepción como el del nacimiento pueden incidir en múltiples dimensiones del desarrollo, desde la constitución física hasta el rendimiento académico.

La interacción entre factores ambientales y cambios epigenéticos durante la gestación pone de manifiesto la importancia de considerar variables más allá de la genética tradicional para abordar problemas de salud pública como la obesidad.

La exposición al frío antes del embarazo modifica la epigenética y afecta genes relacionados con la grasa parda en la descendencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Comprender el impacto del ambiente y del entorno prenatal en la salud abre la posibilidad de desarrollar nuevas estrategias preventivas. Explorar intervenciones desde la etapa previa a la gestación podría aportar soluciones innovadoras frente al avance de la obesidad a nivel mundial.

Investigaciones anteriores han demostrado que la exposición al frío antes de la gestación modifica la información epigenética en los progenitores y activa en la descendencia genes relacionados con la producción de calor y el funcionamiento de la grasa parda.