
El verano invita a disfrutar del aire libre y la playa, pero para las familias con bebés pequeños, implica adoptar cuidados especiales para proteger su salud.
Los recién nacidos y lactantes son especialmente vulnerables a los efectos del sol, el calor y otros riesgos propios del entorno playero.
Prestar atención a la exposición solar, la hidratación, la seguridad en el agua y la prevención de picaduras resulta fundamental para que los más chicos puedan gozar del verano sin complicaciones. Conocer y aplicar las recomendaciones de expertos es el primer paso para garantizar una experiencia segura y placentera en la playa.
Protección solar: la clave para la piel delicada

La exposición al sol representa uno de los principales riesgos para los bebés en la playa, según lo que plantean especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Los bebés menores de seis meses no deben recibir sol directo en ningún momento. En este grupo, el uso de protector solar está contraindicado; la protección ideal consiste en crear sombra con sombrillas, vestir al bebé con ropa clara y de manga larga, y colocarle gorros de ala ancha. Para los bebés mayores de seis meses, la recomendación es sumar barreras físicas como gorros, prendas con filtro UV y anteojos homologados con protección ultravioleta.
Se debe evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16. Cuando corresponda aplicar protector solar, este debe ser de amplio espectro, con FPS 30 o superior, aplicado media hora antes de salir y renovado cada dos o tres horas, así como después de cada baño. Incluso bajo sombra o con cielo nublado, la arena refleja los rayos solares y puede causar quemaduras en la piel delicada del bebé. Una quemadura solar en la infancia puede derivar en complicaciones y aumentar el riesgo de problemas cutáneos en el futuro.
Hidratación y alimentación: prevenir la deshidratación

El calor y el viento en la playa pueden deshidratar rápidamente a los bebés. Se recomienda ofrecer el pecho o la fórmula con mayor frecuencia, aun cuando el bebé no lo solicite. Los lactantes menores de seis meses que reciben solo leche materna no necesitan agua adicional; en el caso de quienes toman fórmula, tampoco se aconseja agregar líquidos extra, pero sí aumentar la frecuencia de las tomas. Es fundamental no esperar a que el bebé manifieste sed. Además, si la estadía en la playa se extiende, hay que mantener la cadena de frío de los alimentos y evitar que mamaderas o comidas permanezcan mucho tiempo a temperatura ambiente.
Seguridad en el mar: vigilancia y prevención de accidentes

El mar puede ser un entorno atractivo, pero encierra riesgos para los más pequeños. La supervisión debe ser permanente y absoluta: ningún bebé debe quedar solo ni alejado de un adulto, ni siquiera por instantes. En el caso de ingresar al mar, siempre debe haber un adulto por cada niño, manteniendo al bebé al alcance de la mano y sin distracciones. Es obligatorio respetar las banderas y las indicaciones de los guardavidas, así como bañarse únicamente en zonas permitidas. Se aconseja enseñar, de acuerdo a la edad, las precauciones básicas y los posibles peligros del entorno acuático. Tras periodos prolongados en el agua, es importante secar bien la piel y reaplicar el protector solar para evitar irritaciones o quemaduras.
Vestimenta y accesorios: aliados frente al clima

La elección de la ropa y los accesorios adecuados es esencial para proteger al bebé del sol y el calor. Se sugiere optar por ropa liviana, clara y de manga larga, sumando gorros de ala ancha y anteojos de sol con filtro UV. Los cochecitos deben contar con sombrillas o parasoles, y resulta indispensable llevar una sombrilla amplia o carpa para crear sombra en todo momento.
Picaduras de insectos y prevención del dengue

En la playa, los insectos pueden representar un peligro adicional. Para proteger a los bebés, se recomienda cubrir cunas y cochecitos con telas mosquiteras. En bebés menores de seis meses, solo se deben emplear barreras físicas, ya que los repelentes están contraindicados. Es útil usar ropa clara y evitar permanecer en áreas con mucha vegetación o agua estancada.
Golpe de calor: signos de alerta y primeros auxilios
El golpe de calor puede afectar rápidamente a los bebés. Los síntomas incluyen sudoración excesiva, piel pálida o roja, decaimiento y vómitos. Ante la aparición de alguno de estos signos, se debe trasladar al bebé a un lugar fresco, quitarle la ropa y mojarle el cuerpo con agua fresca. Si el malestar persiste, es necesario consultar al pediatra sin demora.
Resumen: medidas esenciales

- No exponer a bebés menores de un año al sol directo.
- Usar barreras físicas y sombra como protección principal.
- Ofrecer pecho o fórmula con mayor frecuencia.
- Supervisión constante en el agua y cerca del mar.
- Ropa clara, fresca y gorros de ala ancha.
- Proteger cunas y cochecitos con mosquiteros.
El objetivo es que los bebés puedan disfrutar de la playa de forma segura y saludable, con protección frente al sol, el calor y todos los riesgos del entorno estival.