
La piel del rostro puede reflejar rápidamente la falta de vitamina C a través de la resequedad, la aspereza y la opacidad, señales directas de este déficit.
Reconocer los síntomas cutáneos es fundamental, ya que advierten sobre la necesidad de un nutriente esencial que el cuerpo no produce ni almacena.

Otros daños que puede causar la falta de colageno
La deficiencia de vitamina C altera la formación de colágeno y de los lípidos que refuerzan la barrera cutánea, lo que deja la piel sin vitalidad y menos resistente a los factores externos.
Bajo dicho contexto, la cicatrización suele hacerse más lenta y pueden aparecer heridas que tardan en sanar o dejar marcas evidentes, por lo que el impacto se puede extender más allá del rostro.
- Sangrado de encías
Ante pequeños estímulos, el sangrado de encías es otro signo común y poco conocido de esta carencia. Aumentar la ingesta de vitamina C puede revertir el problema bucal.
- Daños en el cabello
El cabello también puede verse afectado ante la falta de vitamina C, pues puede causar que se vuelva seco, opaco, quebradizo y con tendencia a la caída persistente.
La situación se agrava si existe una absorción insuficiente de hierro, ya que ambos nutrientes están interrelacionados en la salud capilar.

¿Por qué la vitamina C es tan importante?
Es estratégica para la formación de colágeno, proteína esencial para la firmeza y elasticidad de la piel, así como para vasos sanguíneos, cartílagos y mucosas.
Asimismo, ofrece protección antioxidante, defendiendo las células frente al daño provocado por contaminantes, radiación ultravioleta y el estrés oxidativo propio del metabolismo.
Otro de sus principales beneficios es que favorecer la absorción del hierro presente en los alimentos, mineral esencial para la formación de glóbulos rojos y el correcto transporte de oxígeno.
Por ello, resulta habitual la recomendación de combinar hierro con zumo de naranja para mejorar su aprovechamiento, especialmente en etapas críticas o en grupos de mayor riesgo.

Es importante mencionar que las necesidades de vitamina C se incrementan en mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y en personas con enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 1 o trastornos inflamatorios.
Dieta enfocada en vitamina C
Para evitar la falta de vitamina C, los especialistas aconsejan dar prioridad a una dieta con frutas frescas, sobre todo cítricos, y verduras crudas.
Mientras que en el cuidado facial, se recomienda incorporar sueros con vitamina C, una crema hidratante y protector solar, lo que ayuda a fortalecer la barrera cutánea y a mejorar el estado general de la piel.

De igual forma, consumir de manera habitual alimentos frescos en cada comida y prestar atención a los primeros síntomas visibles puede marcar la diferencia en la conservación de la salud cutánea y en el bienestar general.