
Una rutina de desmaquillado bien ejecutada es fundamental para mantener la salud de la piel y su apariencia.
De acuerdo con especialistas de Vogue Italia, omitir o realizar de manera incorrecta este paso puede desencadenar problemas dermatológicos y neutralizar los beneficios de otros cuidados.
Una técnica adecuada de desmaquillado protege frente a irritaciones, impurezas y altera menos la barrera cutánea, por lo que ignorar esta fase diaria eleva el riesgo de complicaciones para la piel y afecta el bienestar general.

Errores comunes durante la rutina de desmaquillaje
- Utilizar almohadillas de algodón desechables:
Aunque pueden parecer prácticas y suaves, presentan un costo elevado, acceso limitado y generan residuos ambientales.
Se recomienda optar por almohadillas reutilizables de algodón, bambú o microfibra, que se pueden lavar y usar varias veces, reduciendo el impacto ecológico y el gasto regular.
- Usar toallitas desmaquillantes
Este método puede irritar la piel y los ojos debido a la fricción necesaria, pues la mayoría de estas toallitas contiene poco producto.
Los expertos aconsejan reservar su uso a viajes y, aun en esos casos, prefieren paños reutilizables junto con agua micelar o aceite desmaquillante formulado de manera adecuada.
- Fricción excesiva
Representa otro fallo común debido a que el riesgo de romper las pestañas e irritar la piel es muy alto. La situación tiende a agravarse cuando se frota demasiado, sobre todo en la zona ocular.
Los especialistas indican realizar movimientos suaves, dejar actuar el producto unos segundos y, si el maquillaje es intenso, masajear ligeramente con la yema de los dedos antes de retirar.

- Seleccionar el producto equivocado
Aplicar aceite desmaquillante en los ojos puede provocar acumulación de grasa en la línea de las pestañas y favorecer orzuelos. Para los ojos, conviene elegir agua micelar, reservando los aceites solo para la piel del rostro.
Tampoco se recomienda utilizar productos agresivos o inadecuados. Es importante evitar los exfoliantes durante el desmaquillado y priorizar fórmulas suaves, creadas específicamente para retirar maquillaje por afinidad sin dañar la piel.
- Confundir el desmaquillado con la limpieza facial
Tras eliminar el maquillaje, es imprescindible lavar el rostro con un limpiador facial que se adapte al tipo de piel. Los aceites desmaquillantes encapsulan los cosméticos, pero no eliminan las impurezas cutáneas.
- Descuidar la limpieza de los bordes del rostro y la línea del cabello.
Los residuos en esa zona pueden manchar la almohada y propiciar congestión en los folículos capilares, con aparición de caspa y descamación.

Por lo tanto, un desmaquillado correcto y personalizado asegura que la piel quede libre de residuos y preparada para los pasos siguientes del cuidado facial.