
Este lunes fue posesionado como gobernador de Cochabamba el exsenador y dirigente cocalero Leonardo Loza, uno de los principales colaboradores del expresidente Evo Morales (2006-2019) y el único de sus aliados que ocupa un espacio de poder relevante en el actual ciclo político.
Al acto de toma de posesión acudieron los embajadores de Irán, Bahram Shahabeddin, y de Rusia, Dmitry Yurievich Verchenko, en representación de dos países que fueron aliados estratégicos de los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS) -entre 2006 y 2025, con excepción de un año- y con los que la nueva administración de Rodrigo Paz parece haber tomado distancia en el marco de una nueva política exterior.
La Cancillería actual ha impulsado un giro radical en sus relaciones internacionales marcado por acercamiento con gobiernos como Estados Unidos e Israel, con los que no se tenía relaciones diplomáticas, y ha mostrado un alineamiento con los intereses de Occidente. En paralelo, ha cancelado acuerdos de cooperación con Irán, pero sin entrar en una confrontación directa ni expulsar embajadores.

En su primer discurso como autoridad departamental, Loza expresó su voluntad de trabajar con algunos países y marcó su posición frente a la nueva diplomacia boliviana. “Qué lindo sería trabajar con Rusia en lugar de ir detrás de algún imperio que solo quiere a nuestra patria para robarnos o saquearnos los recursos naturales. Cómo no trabajar con Irán, cómo no trabajar con India, cómo no trabajar con China y con otros estados (…) buscando desarrollo”, manifestó frente a una delegación internacional integrada por representantes de esas naciones, además del cónsul de España en Cochabamba, Jesús Villarroel.
El presidente Rodrigo Paz reaccionó a la presencia de estas autoridades durante una entrevista en el programa televisivo Cabildeo. “Es una invitación del gobernador, lo que habrá que ver es si la relación con Irán le conviene al país o no”, afirmó y dijo que los acuerdos anteriores que suscribieron ambos países —en materia de cooperación militar— no se han traducido en beneficios para Bolivia.
Para el analista y consultor en comunicación política, Carlos Saavedra, la diplomacia boliviana ha tenido “un giro de 180 grados” y los antiguos aliados estratégicos hoy ocupan un espacio marginal en la agenda internacional del país.

“Los que antes tenían peso geopolítico en Bolivia, ahora están atrincherados en la relación institucional con Leonardo Loza, que es el único sobreviviente del evismo en espacios institucionales grandes”, explicó en entrevista con Infobae.
Para el analista, la presencia de los diplomáticos tiene un valor simbólico profundo y refleja un apoyo “no solo a Loza sino a quien está por detrás que es el evismo, es Evo como figura política”. Sin embargo, descarta que esta afinidad sea trascendental y sugiere que se trata de una estrategia de “subsistencia” de relaciones institucionales mínimas en el país.
El lunes fueron posesionadas más de cinco mil autoridades regionales elegidas el 22 de marzo y el 19 de abril, en cinco balotajes para gobernador.













