Bryan Johnson, empresario tecnológico y fundador de Blueprint, dedica millones de dólares y una disciplina férrea a un solo objetivo: retrasar el envejecimiento tanto como sea posible.

Su vida se convirtió en un experimento público de longevidad, en el que combina ciencia, tecnología y una filosofía propia que denomina “No morir”, según detalló en una reciente entrevista con la revista Time.

Su rutina diaria: la vida como un “atleta de rejuvenecimiento”

Johnson sigue una estricta rutina diaria que incluye ejercicio, dieta vegana y control riguroso del sueño

Cada jornada de Johnson está diseñada con precisión.

Se acuesta a las 20:30 y prioriza dos horas de sueño REM y dos horas de sueño profundo, despertándose de forma natural cerca de las 4:30 o 5:00. Su mañana inicia con el “paquete Blueprint”: una combinación de suplementos cuidadosamente seleccionados.

Luego, su rutina física incluye una hora y media de ejercicio que abarca fuerza, cardio, flexibilidad y equilibrio. Después, pasa 20 minutos en un sauna a 93℃, usando hielo para preservar su fertilidad, seguido de terapia de luz roja e infrarrojo cercano, y 45 minutos de entrenamiento intermitente de hipoxia-hiperoxia.

A lo largo del día, Johnson mantiene reuniones con su equipo científico y realiza controles médicos para monitorear parámetros como la “edad biológica” de sus órganos, la calidad del sueño y hasta la cantidad de erecciones nocturnas. El seguimiento de sus biomarcadores es constante y riguroso.

Qué hace para “no morir”

Entre sus rutinas diarias se incluyen el monitoreo constante de la “edad biológica” de sus órganos

Según contó en una entrevista con la revista Time, para Johnson, “no morir” es más que un reto personal; lo concibe como una nueva ideología global, comparable a grandes sistemas de pensamiento.

Tal como explicó, la humanidad enfrenta una era marcada por la inteligencia artificial y la posibilidad de desafiar la muerte. “He intentado convertirme en la persona más ‘No Mueras’ de la historia de la humanidad”, afirmó Johnson.

Para hacerlo, junto con su equipo desarrollaron un algoritmo que utiliza todos los datos de sus biomarcadores. “Me convertí en ‘la persona más mesurada de la historia de la humanidad’ -contó-. Analicé toda la evidencia científica y empecé a identificar las mejores terapias. Básicamente, le entregué mi vida al algoritmo: como lo que indica, hago ejercicio como lo prescribe y consumo cualquier molécula que señale”.

Johnson resumió su enfoque con una máxima: “Cada caloría lucha por su vida”. Por eso, asegura que nada entra en su cuerpo “a menos que sea una ‘supermolécula’ certificada por un laboratorio externo para detectar toxinas y otros factores”.

Entre la ciencia y la polémica

Johnson considera el sueño como el factor más importante para la recuperación y el rendimiento

Las prácticas de Johnson generan controversia. Mientras promociona suplementos y productos para el cuidado de la salud a través de Blueprint, parte de la comunidad científica considera sus consejos poco rigurosos y advierte sobre el riesgo de difundir información sin suficiente respaldo.

Sin embargo, él sostiene que su protocolo está abierto y documentado, permitiendo que otros aprendan de sus resultados.

El pilar de la longevidad según Johnson: el valor del sueño y sus hábitos básicos

Tras años de experimentación, Johnson sostiene que el sueño es “la droga más poderosa para la recuperación, el rendimiento y la función cerebral”. Subraya que los cimientos de una vida larga y saludable son el descanso, el ejercicio y una alimentación adecuada.

“Solo una vez que hayas establecido el sueño, el ejercicio y la dieta, podrás empezar a aplicar las terapias adecuadas para la longevidad”, afirmó Johnson, quien insiste en que ningún suplemento o tratamiento avanzado puede compensar la falta de hábitos fundamentales.

El futuro de la longevidad según Johnson

El empresario asegura que ningún suplemento puede compensar la falta de hábitos básicos saludables

Aunque reconoce que muchas de sus prácticas requieren recursos significativos, Johnson cree que los avances en biotecnología y el desarrollo de la inteligencia artificial podrían cambiar radicalmente las expectativas de vida. “¿Somos potencialmente la primera generación que no morirá?”, se pregunta. Para él, la longevidad es un objetivo alcanzable si la humanidad adopta una mentalidad de innovación y medición rigurosa.

La disciplina extrema, la confianza en la ciencia y el monitoreo permanente son el núcleo del secreto de Bryan Johnson para desafiar a la muerte. Su vida, entre la admiración y la polémica, representa la frontera más audaz de la búsqueda humana por vivir más y mejor.