La Asociación Americana del Corazón actualizó sus guías dietéticas para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae)

La nueva guía dietética de la Asociación Estadounidense del Corazón presenta un enfoque integral para la prevención de enfermedades cardiovasculares, al tiempo que subraya la urgencia de modificar los hábitos alimentarios a nivel global.

La actualización destaca la importancia de patrones alimentarios sostenibles y personalizados, que contemplen factores culturales, sociales y de etapa vital, para mejorar la salud cardíaca y reducir la mortalidad asociada.

La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) recomienda nueve principios fundamentales para optimizar la salud cardiovascular en toda la población.

Estos “mandamientos” incluyen el ajuste energético para mantener un peso saludable, una mayor ingesta de verduras y frutas variadas, el predominio de cereales integrales, la elección de fuentes proteicas saludables, el reemplazo de grasas saturadas por insaturadas, la preferencia por alimentos mínimamente procesados, la reducción de azúcares añadidos y sodio, y la limitación estricta del consumo de alcohol.

Asimismo, la guía enfatiza la necesidad de adoptar estos hábitos desde la infancia para asegurar beneficios a largo plazo.

¿Por qué cambió la guía para la salud cardiovascular?

El sobrepeso y la mala alimentación son factores que incrementan la incidencia de infarto y accidente cerebrovascular (Freepik)

El documento actualizado de la Asociación Estadounidensedel Corazón responde a la evidencia acumulada desde 2021 sobre el impacto de la dieta en el riesgo de enfermedades cardíacas. L

a mala calidad alimentaria sigue siendo uno de los principales factores de morbilidad y mortalidad cardiovascular en el mundo, con cifras que superan el 40% de adultos afectados por obesidad en Estados Unidos.

La guía 2026 sustituye la versión previa de 2021, poniendo el foco en los patrones alimentarios integrales y no solo en nutrientes o alimentos aislados, para lograr resultados sostenibles en la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares.

¿Qué recomienda la Asociación Estadounidense del Corazón para cuidar el corazón?

Optar por fuentes de proteína saludable, como legumbres, pescado y frutos secos, protege el corazón (Imagen Ilustrativa Infobae)

La nueva guía establece nueve mandamientos para una alimentación cardiosaludable:

  1. Ajustar la ingesta y el gasto energético para mantener un peso corporal saludable. Mantener un equilibrio entre las calorías consumidas y las gastadas resulta esencial para evitar el sobrepeso y la obesidad, factores que incrementan el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión y complicaciones cardíacas. La actividad física regular es parte central de esta recomendación.
  2. Consumir muchas verduras y frutas de amplia variedad. Las frutas y verduras enteras, frescas, congeladas o enlatadas sin aditivos, aportan fibra, vitaminas y minerales que favorecen el control de la presión arterial y los lípidos sanguíneos, además de reducir el riesgo de diabetes tipo 2.
  3. Priorizar los cereales integrales frente a los refinados. Incluir trigo integral, avena, arroz integral, quinua o cebada mejora el perfil metabólico y reduce el riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular, gracias a su contenido en fibra y micronutrientes.
  4. Elegir fuentes saludables de proteínas. Se recomienda preferir legumbres y frutos secos, incorporar pescado y marisco no fritos, optar por lácteos bajos en grasa, y reducir el consumo de carnes rojas y procesadas, privilegiando cortes magros y moderando las porciones.
  5. Preferir fuentes de grasas insaturadas en vez de saturadas. Se debe sustituir mantequilla, grasas animales y aceites tropicales por aceites vegetales líquidos (soja, canola, oliva), que ayudan a reducir el colesterol LDL y el riesgo de enfermedad coronaria.
  6. Elegir alimentos mínimamente procesados en lugar de ultraprocesados. Los productos ultraprocesados suelen contener exceso de sodio, azúcares y aditivos, y su consumo se asocia con mayor prevalencia de obesidad, diabetes y mortalidad cardiovascular. Se recomienda priorizar alimentos en su estado natural o con procesamiento mínimo.
  7. Minimizar el consumo de azúcares añadidos. Reducir al máximo los azúcares presentes en bebidas y alimentos procesados contribuye a disminuir el riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas. La recomendación es que los azúcares añadidos no superen el 10% de la energía diaria.
  8. Reducir la ingesta de sodio y preparar los alimentos con poca o ninguna sal. El exceso de sodio eleva la presión arterial y, por tanto, el riesgo cardíaco. Se aconseja leer etiquetas, elegir productos bajos en sal y aumentar la presencia de potasio mediante frutas y verduras.
  9. No comenzar a consumir alcohol; si se consume, limitar la cantidad. La guía desaconseja iniciar el consumo de alcohol con fines cardiovasculares y recomienda limitar su ingesta, ya que incluso consumos bajos se relacionan con aumento de la presión arterial y otros riesgos de salud.

¿Quiénes deben seguir estas recomendaciones y desde cuándo?

Los hábitos alimentarios se adquieren desde la infancia y se transmiten en el entorno familiar (Freepik)

La Asociación Estadounidense del Corazón enfatiza que estas recomendaciones aplican a toda la población, desde niños de un año hasta adultos mayores, incluyendo personas con enfermedades cardíacas establecidas.

Los hábitos alimentarios se consolidan desde la infancia y se transmiten en el entorno familiar, por lo que adoptar y modelar patrones cardiosaludables desde etapas tempranas es fundamental para garantizar una trayectoria favorable de salud cardiovascular a lo largo de la vida.

Las necesidades pueden variar según edad, cultura y estado de salud, por lo que se sugiere la adaptación individual con asesoramiento profesional.

¿Cuáles son los beneficios adicionales de una dieta cardiosaludable?

Las nuevas recomendaciones están dirigidas a toda la población, independientemente de la edad (Freepik)

Adherirse a estos mandamientos no solo reduce el riesgo de infarto, hipertensión y accidente cerebrovascular, sino que también aporta beneficios en la prevención de diabetes tipo 2, ciertos cánceres, enfermedad renal y deterioro cognitivo.

La dieta recomendada cubre las necesidades nutricionales esenciales, favorece la ingesta adecuada de fibra y limita el colesterol y las grasas saturadas a menos del 10% de la energía diaria. Estos patrones, según la Asociación Estadounidensedel Corazón, eliminan la necesidad de suplementos para la mayoría de las personas y son coherentes con las guías dietéticas para otras enfermedades crónicas.

¿Qué desafíos y consideraciones existen para adoptar estos hábitos?

La transición hacia patrones cardiosaludables enfrenta obstáculos como el costo y disponibilidad de alimentos frescos, la preferencia por productos ultraprocesados y la influencia de la publicidad.

Además, la adherencia depende del entorno familiar y social, así como del acceso a información confiable y a espacios para la actividad física.

Para una implementación efectiva, se recomienda consultar a profesionales de la salud que puedan adaptar las pautas a las necesidades y condiciones individuales, considerando factores culturales y socioeconómicos.