
El ritmo acelerado de la vida moderna expone a millones de personas a factores que modifican los niveles de cortisol, una hormona involucrada en la respuesta al estrés.
Numerosos comportamientos del día a día, generalmente inadvertidos, mantienen elevada esta sustancia, con efectos sobre la salud física y mental. Especialistas en medicina y psicología, citados por Forbes, advirtieron que hábitos cotidianos como el uso del teléfono móvil o ciertos patrones de alimentación pueden repercutir de forma sostenida sobre el sistema nervioso.
Los expertos consultados describieron que modificar pequeños aspectos de la rutina contribuye a mejorar el bienestar general y controlar la sobrecarga hormonal. La Dra. Amanda Kahn, especialista en longevidad, subrayó que el equilibrio hormonal está profundamente vinculado a las acciones que se adoptan al despertar, en la jornada laboral y en las horas previas al descanso.
El celular y el inicio del día
Revisar el teléfono móvil nada más al despertar se ha convertido en un reflejo extendido en la sociedad hiperconectada. Este hábito activa la alerta del sistema nervioso e incrementa la respuesta al estrés antes de comenzar la jornada.

La Dra. Kahn señala que consultar mensajes, correos electrónicos y redes sociales en los primeros minutos del día provoca una reacción inmediata de alerta.
Kahn recomendó usar esos minutos iniciales para escribir una breve lista de gratitud, ejercicio que según ella, activa el sistema nervioso parasimpático, reduce el cortisol y produce sensación de calma. “Esta sencilla práctica transforma el sistema nervioso de un estado reactivo a uno receptivo, enviando señales de seguridad al cuerpo”, explicó.
Cafeína, ritmo circadiano y alternativas
El consumo de café tras las 14:00 h puede interferir con el ciclo natural de sueño-vigilia y elevar los niveles de cortisol en la tarde, según investigaciones. Esta bebida suele emplearse para combatir la fatiga del mediodía, pero altera el ritmo circadiano.
Kahn sugiere reemplazar el café vespertino por té de manzanilla, fuente de apigenina (flavonoide con propiedades ansiolíticas), o té verde, que aporta un estímulo suave junto con L-teanina, favoreciendo la relajación.

Otro aspecto destacado en el análisis de Forbes es la relevancia de la hidratación: incluso la deshidratación leve potencia la fatiga y la reacción al estrés.
Multitarea, agotamiento cognitivo y enfoque
La psicóloga Gloria Mark, citada por Forbes y autora del libro Capacidad de Atención: Una Manera Innovadora de Restaurar el Equilibrio, la Felicidad y la Productividad, afirmó que el hábito de la multitarea durante el trabajo se vincula con mayores niveles de estrés y menor rendimiento.
Solo el 2% de la población mundial logra realizar varias tareas a la vez de manera exitosa. Para la gran mayoría, la distracción constante agota los recursos cognitivos y eleva el cortisol.

El llamado “costo de cambio” describe que, al alternar entre tareas, el cerebro necesita tiempo y energía para reorientarse. Esta dinámica puede deteriorar la memoria de trabajo y reducir la productividad hasta en un 40%. Por ello, la recomendación de la experta es focalizarse en una sola tarea para mejorar la eficiencia y disminuir el cansancio mental.
Alimentación ultraprocesada y picos hormonales
La ingesta recurrente de alimentos ultraprocesados genera oscilaciones en la glucosa sanguínea que requieren la liberación de cortisol para restablecer la energía. Además, estos productos se relacionan con inflamación crónica, que afecta la regulación hormonal a largo plazo.
La Dra. Kahn sugiere sustituir un snack procesado diario por alternativas con grasas y proteínas, como yogur griego con frutos rojos o manzana con mantequilla de almendras. La nutricionista Leisan Echols, indicó la importancia de desayunar antes de la primera taza de café, ya que omitir esta comida eleva el cortisol, alterando la digestión, el sueño y el metabolismo.
Pantallas, sueño y descanso nocturno
El uso de pantallas electrónicas antes de dormir, ya sea televisión o teléfono móvil, intensifica el ciclo de estrés y dificultad para conseguir un descanso óptimo.
De acuerdo con diversos estudios, la exposición a luz azul de estos dispositivos reduce la melatonina y mantiene el cerebro en estado de alerta. Un estudio noruego publicado por la Universidad de Bergen concluyó que una hora de pantallas antes de acostarse incrementa el riesgo de insomnio en un 59% y reduce la duración del sueño en 24 minutos.

Como alternativa, la consejera de salud mental Sarah Sultan sugiere dedicar cinco minutos a escribir una lista de tareas pendientes para el día siguiente, para facilitar el descanso mental.
“Pensar insistentemente sobre tareas pendientes puede aumentar la preocupación y la ansiedad, elevando el cortisol y potencialmente interrumpiendo el sueño. Descargarlo en papel le da a la mente la sensación de cierre que necesita para relajarse y conciliar el sueño”, explicó a Forbes.
Otra opción, planteada por la Dra. Ritu Saluja-Sharma, consiste en tomar un baño o ducha tibia antes de dormir. Un metaanálisis determinó que una ducha de 10 minutos, realizada una o dos horas antes de acostarse, favorece un sueño más rápido y prolongado.