El consumo de suplementos vitamínicos requiere prestar atención tanto al horario de ingestión como a los alimentos que los acompañan para maximizar su absorción y efecto (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada vez más personas incorporan suplementos vitamínicos a su rutina diaria, pero pocos consideran que el momento del día en que se consumen puede transformar el resultado.

Diversos especialistas advierten que no basta con elegir el tipo de suplemento o la dosis adecuada: el horario y los alimentos con los que se acompañan pueden potenciar —o limitar— sus beneficios.

Estudios recientes y la experiencia de expertos recopilados por Good Housekeeping revelan que tres nutrientes populares requieren una atención especial al reloj para lograr una absorción óptima y evitar molestias. Conocer cómo y cuándo tomarlos puede marcar la diferencia en la salud y el bienestar.

El momento en que se ingieren los suplementos influye de manera directa en su efectividad. Stefani Sassos, directora del Laboratorio de Nutrición y Fitness y dietista clínica, advierte en Good Housekeeping que confiar en que cualquier horario es adecuado puede limitar los beneficios de estos nutrientes.

Además, Harvard Health menciona que no solo importa la composición de cada suplemento, sino también su interacción con alimentos y bebidas, lo que condiciona el resultado final.

1. Hierro: evitar el ayuno y el café

Especialistas en nutrición advierten que tomar hierro en ayunas o con café limita su absorción y puede causar molestias digestivas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hierro resulta esencial para prevenir la anemia ferropénica, aunque puede provocar molestias como náuseas o vómitos si se consume en ayunas o únicamente acompañado de café.

Cheryl Mussatto, dietista clínica, explica: “Existe un tipo de compuesto polifenólico presente en el café, llamado ácido clorogénico, que tiende a unirse al hierro durante la digestión, lo que dificulta la absorción de este mineral por parte del cuerpo”.

En ese sentido, Mussatto recomienda esperar entre una y dos horas después del café antes de tomar un suplemento de hierro y ajustarse a la dosis diaria recomendada de 18 miligramos, siempre después de comer, para reducir molestias digestivas y potenciar la absorción.

2. Magnesio: mejor por la noche

En el caso del magnesio, especialmente en su forma de glicinato, los expertos desaconsejan tomarlo por la mañana. Según Good Housekeeping, este nutriente participa en la regulación del ácido gamma-aminobutírico (GABA), que está relacionado con la calma del sistema nervioso central y la relajación muscular y mental.

Por esta razón, Sassos sugiere incorporar el magnesio a la rutina nocturna, preferiblemente tras la cena, para favorecer un sueño reparador y evitar somnolencia diurna.

3. Vitamina A y otros liposolubles: siempre con grasas saludables

La vitamina A, esencial para la salud visual y con función antioxidante, forma parte del grupo de vitaminas liposolubles (D, E y K). Estas requieren grasas saludables en las comidas para garantizar una absorción adecuada. Si se consume por la mañana sin acompañarla de alimentos como palta, huevos o yogur, su efecto se reduce notablemente.

Las vitaminas liposolubles como la A deben ingerirse junto a grasas saludables para asegurar una asimilación adecuada y potenciar sus beneficios antioxidantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde Good Housekeeping subrayan: “Tome vitamina A siempre con un desayuno rico en grasas saludables provenientes de alimentos como aguacate, huevos o yogur”. Esta recomendación se extiende a otros suplementos liposolubles.

Consultar a un profesional y adaptar el consumo

Antes de incorporar suplementos vitamínicos, es fundamental consultar a un profesional de la salud que evalúe las necesidades individuales y determine tanto la dosis como el horario más adecuado. Sassos subraya que la suplementación debe adaptarse a factores como la edad, el estado de salud, la dieta, el nivel de actividad física y posibles condiciones médicas.

Un especialista puede identificar deficiencias reales mediante análisis clínicos, recomendar los productos más apropiados y prevenir riesgos asociados al exceso de micronutrientes o a interacciones con medicamentos.

Consultar a un profesional de la salud es fundamental antes de iniciar la suplementación vitamínica, para adaptar dosis y horarios según las necesidades individuales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tanto Good Housekeeping como Harvard Health coinciden en que ajustar el momento y las condiciones de consumo bajo asesoramiento profesional optimiza la absorción de los nutrientes y reduce los inconvenientes asociados. Estas instituciones advierten que la automedicación o el consumo indiscriminado pueden resultar ineficaces e incluso perjudiciales.

Así, adaptar la suplementación con respaldo profesional no solo garantiza una absorción eficaz, sino que también contribuye a una experiencia segura y personalizada, maximizando los beneficios para la salud.