
El aroma a humo artificial en los alimentos industriales está siendo revisado por las autoridades sanitarias europeas debido a la presencia de compuestos que simulan el sabor ahumado y podrían, según expertos, dañar el material genético y aumentar la probabilidad de cáncer. Organismos como la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y la Unión Europea subrayan el peligro de estos aditivos, que incluyen ocho aromas bajo evaluación en la normativa europea.
La principal preocupación gira en torno a su posible genotoxicidad, es decir, la capacidad de estos compuestos para alterar el ADN y aumentar la probabilidad de enfermedades, entre ellas el cáncer.
De acuerdo con CuidatePlus, medio especializado en salud, el cardiólogo Aurelio Rojas explicó que los aromas de humo artificial difieren del ahumado tradicional. Los compuestos industriales aportan el sabor mediante sustancias químicas derivadas del humo, sin funciones conservantes. Esta diferencia permite comprender los efectos potencialmente adversos: el humo artificial contiene ciertos compuestos químicos que, durante su procesamiento o concentración, pueden interactuar con el ADN a través de mecanismos de oxidación o formación de aductos, mientras que el sahumado tradicional, al realizarse con exposición directa al humo natural, presenta un perfil químico distinto y riesgo de otro tipo.

La evaluación de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria indica que estos ocho aromas han estado presentes en el mercado europeo por más de una década. Las pruebas científicas actuales no eliminan la preocupación acerca de su genotoxicidad, definida como la capacidad de una sustancia para afectar el ADN, lo que puede provocar mutaciones y aumentar la probabilidad de cáncer.
Riesgo y advertencias sobre la genotoxicidad
La inquietud de los expertos se basa en el potencial cancerígeno de los aromas de humo artificial. El cardiólogo Rojas advirtió que el daño trasciende la inflamación o el riesgo cardiovascular: afecta de manera directa al material genético. Señaló: “Genotoxicidad significa que estos productos pueden dañar tu material genético”, lo que representa una amenaza potencial.
Estos aditivos se encuentran en una amplia gama de alimentos industriales: papas fritas, embutidos, salsas barbacoa, snacks de maíz o platos congelados. Es relevante distinguir entre el ahumado natural y el artificial. El primero utiliza humo real sobre el alimento; el segundo, compuestos sintéticos como “humo líquido”, aplicados en la industria por su facilidad de uso.
Por su parte, la nutricionista y docente universitaria Raquel Frías indicó al medio que, el ahumado artificial es más económico y accesible para las empresas alimentarias, situación que explica su amplio uso. Aunque ambos procesos buscan replicar un sabor similar, existen diferencias en el método, el perfil de sabor, los costes y los impactos potenciales para la salud. Utilizar aromas de humo artificial posibilita obtener sabor a brasa o leña en productos de bajo coste que normalmente no lo tendrían.

Impacto en la dieta cotidiana y productos afectados
El análisis de CuidatePlus reveló que los aromas a humo se encuentran incluso en alimentos percibidos como saludables, como legumbres en conserva, hummus, tofu, hamburguesas vegetales y quesos procesados. Esta presencia en productos comercializados como alimentos saludables genera confusión e impide al consumidor identificar fácilmente el riesgo en su ingesta diaria.
Entre los alimentos que pueden contener estos compuestos se encuentran snacks, aperitivos, salsas, kétchup, aderezos, cubitos de caldo, carnes procesadas, embutidos industriales, pizzas con sabor ahumado, hamburguesas y quesos. La recomendación de los especialistas consiste en examinar cuidadosamente las etiquetas y evitar productos que incluyan, en su composición, términos como aroma de humo, humo líquido o aditivos relacionados.
La Unión Europea estableció un calendario para la retirada gradual de estos aromas. Los plazos habían sido fijados entre 2024 y 2029, y varían según el tipo de alimento y el país, con el objetivo de reducir la exposición poblacional a estos compuestos y permitir la transición de la industria hacia alternativas seguras.
Medidas de prevención y alternativas recomendadas
El cardiólogo Rojas aconsejó evitar alimentos industriales que incluyan aromas artificiales de humo durante la implantación de las restricciones. Los expertos recalcan que la retirada responde a criterios de salud pública y está fundamentada en evidencia científica, afectando tanto a productos cárnicos como a alternativas vegetales y lácteos de origen industrial.
La nutricionista Raquel Frías puntualizó que el ahumado tradicional con leña o carbón implica otros riesgos y permite controlar mejor la calidad y el proceso. En contraste, el aroma sintético proviene de compuestos químicos estandarizados, cuya detección por parte del consumidor resulta mucho más complicada.
La vigilancia del etiquetado y la preferencia por alimentos frescos o mínimamente procesados son las principales estrategias para reducir el riesgo. La normativa europea exige transparencia en los listados de ingredientes y promueve el reemplazo de estos aditivos por alternativas seguras.