
Si se detecta a tiempo, el cáncer no siempre mata. Gracias a los últimos avances en pruebas diagnósticas, si se inicia el tratamiento de forma temprana, en muchos casos hasta puede curarse. Así ocurre con el cáncer de colon, el segundo tumor más letal a nivel global.
En el mes de concientización de la enfermedad, el médico gastroenterólogo Luis Caro, presidente de la Fundación Gedyt y director de la carrera de Endoscopía Digestiva de la Universidad de Buenos Aires (UBA), remarcó a Infobae que los chequeos preventivos son claves, pero que muchas personas no los realizan por miedo o desconocimiento.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más frecuente en el mundo, y representa cerca del 10% de todos los casos de cáncer.

Afecta principalmente a personas de 50 años o más, aunque en algunas regiones se observa un aumento de casos en adultos jóvenes (de 30 a 50 años). En Argentina, cada año se registran 15.500 nuevos diagnósticos y más de 7.600 muertes, según datos del Ministerio de Salud de la Nación.
Caro, quien es presidente para Latinoamérica de screening de cáncer de colon en la Asociación Mundial de Endoscopía (WEO), lo resume así: “El cáncer de colon, en sus etapas iniciales, no suele dar síntomas. Hoy tenemos herramientas simples, seguras y accesibles que realmente pueden cambiar el curso de la enfermedad. Por eso insistimos en la importancia de los chequeos antes de que haya manifestaciones clínicas”.
“La tasa de curación, si se detecta en estadios iniciales, alcanza el 90 al 95%”

“Las herramientas clave en detección temprana del cáncer de colon en Argentina empiezan por eliminar las barreras de información. El principal desafío es que la población conozca la importancia de la consulta, incluso antes de tener síntomas. Es fundamental que cada persona pueda acceder a su médico clínico, gastroenterólogo o profesional de cabecera para realizar una consulta oportuna”.
De acuerdo con Caro, “aunque ya exista cáncer, si se detecta en los primeros estadios, la tasa de curación alcanza entre el 90 y el 95%. Eso hace la diferencia”.
Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, solo tres de cada diez personas entre 50 y 75 años acceden a pruebas preventivas, y una de cada 24 desarrollará la enfermedad en algún momento de su vida. Este diagnóstico tardío implica la necesidad de tratamientos complejos y costosos, además de afectar gravemente la calidad de vida del paciente y su entorno.
A qué edad deben hacerse los estudios preventivos

Según las recomendaciones difundidas por la campaña nacional Hablemos del Cáncer de Colon (www.hablemosdelcancerdecolon.org), los controles preventivos deben iniciarse a partir de los 50 años en personas sin antecedentes familiares, y desde los 45 años si existen factores de riesgo o antecedentes en familiares directos.
Estos estudios resultan fundamentales para detectar lesiones en etapas tempranas y aumentar significativamente las probabilidades de curación.
Las principales pruebas recomendadas son el test inmunoquímico fecal cuantitativo (QFIT), que detecta sangre oculta en materia fecal y puede realizarse en el domicilio, y la colonoscopía, que permite visualizar el colon y extirpar pólipos en el mismo procedimiento.
Cómo detectar el cáncer de colon de forma temprana: los últimos hallazgos
El QFIT funciona mediante la detección de mínimas cantidades de sangre oculta —específicamente hemoglobina humana, no hierro— en la materia fecal, lo que permite identificar lesiones precancerosas o cancerosas aún sin síntomas evidentes.
Caro aclaró a Infobae: “El QFIT no es una novedad en el mundo, ya que tiene muchos años en el mercado internacional. Lo que sí es reciente es su incorporación en la Argentina, y eso permite que ahora podamos pensar en una aplicación mucho más masiva en nuestro país.”

El test inmunoquímico fecal cuantitativo (QFIT o FIT) es, según Caro, “una de las principales herramientas actuales. QFIT significa ‘quantity fecal immunological test’. Es un test inmunológico capaz de detectar sangre oculta, invisible a simple vista, en materia fecal. Su ventaja clave es que permite adelantarse años al desarrollo del cáncer, ya que el proceso de transformación de un pólipo en tumor puede llevar de siete a nueve años”.
Caro explicó para Infobae que “la colonoscopía sigue siendo fundamental, pero no es viable como estrategia de campaña masiva en la Argentina por la limitada cantidad de equipos y especialistas. Por eso, el test QFIT adquiere relevancia, ya que permite seleccionar a las personas que realmente requieren una colonoscopía, optimizando los recursos disponibles”.
El especialista detalló que si bien el test QFIT es un método que lleva años realizándose en los países desarrollados, “este test, ahora incorporado en el mercado argentino, es sencillo y domiciliario. Basta con tomar una muestra con un pequeño pincel en diferentes partes de la materia fecal y enviarla al laboratorio, incluso a través de un tercero. Su alta sensibilidad y especificidad permiten detectar mínimas cantidades de sangre humana, lo que mejora la precisión respecto a métodos anteriores que podían arrojar falsos positivos por alimentos o lesiones no relevantes”.

Por su parte, la colonoscopía ofrece la ventaja de poder eliminar pólipos adenomatosos durante el procedimiento, previniendo su evolución hacia un cáncer invasivo. De acuerdo con Caro, “cada vez que eliminamos un pólipo, estamos ganando una batalla”.
El especialista sugiere que la mayoría de los tumores colorrectales surgen de pólipos benignos que pueden tardar entre 10 y 15 años en transformarse en cáncer. Ese periodo constituye una oportunidad fundamental para intervenir a través de pruebas periódicas y métodos mínimamente invasivos.
Un estudio internacional publicado hace unas semanas en The New England Journal of Medicine y citado por Infobae, confirmó que tanto la colonoscopía como el test inmunoquímico fecal (FIT) reducen de manera significativa los casos graves y las muertes por cáncer de colon.
La investigación SCREESCO, liderada por científicos de la Universidad de Uppsala y el Instituto Karolinska de Suecia, incluyó a más de 120.000 participantes de Europa y América Latina, y demostró que el tamizaje periódico con estas herramientas disminuye la incidencia de tumores avanzados y mejora la supervivencia.
Los resultados mostraron que la colonoscopía permitió detectar y extirpar pólipos precancerosos, lo que se tradujo en una menor proporción de diagnósticos en etapas avanzadas. Por su parte, el test FIT, que consiste en un análisis sencillo y domiciliario para detectar sangre oculta en materia fecal, también contribuyó a identificar casos en fases tempranas, facilitando tratamientos menos invasivos y aumentando las probabilidades de curación.

Factores de riesgo y cómo prevenir el cáncer de colon
El riesgo de desarrollar cáncer colorrectal aumenta especialmente a partir de los 45 o 50 años, y se incrementa en presencia de antecedentes familiares o personales de pólipos, enfermedades inflamatorias intestinales, dieta alta en carnes rojas y procesadas, bajo consumo de fibra, sedentarismo, obesidad, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.
La mejor estrategia frente al cáncer de colon es la prevención. Adoptar hábitos saludables, como una alimentación equilibrada y la actividad física regular, constituye la base de la prevención primaria.
Las autoridades sanitarias recalcan que los hábitos saludables pueden disminuir el riesgo, aunque no reemplazan la necesidad de realizar pruebas médicas de detección preventiva.
Incluso personas pueden desarrollar pólipos que, con el tiempo, pueden transformarse en cáncer. Por este motivo, los estudios periódicos resultan fundamentales: la prevención primaria y secundaria deben complementarse para reducir los riesgos de manera efectiva.

Detalles de la campaña y testeos gratuitos en Argentina
Más de la mitad de los casos se diagnostican en etapas avanzadas, aunque podría revertirse esta situación mediante prevención y testeo regular.
Diversas organizaciones, entre ellas LALCEC (Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer), Fundación GEDyT, Fundación Enfermeros Protagonistas (FEP), Merck, el Ministerio de Salud de la Nación y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, desarrollan durante marzo una campaña dirigida a ampliar la información pública y el acceso a pruebas diagnósticas.
Esta iniciativa cuenta con la colaboración de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) y la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE), que se suman para promover la detección temprana y la prevención del cáncer colorrectal.
Durante marzo, se desarrollan distintas actividades en Buenos Aires y otras regiones del país, como charlas virtuales, atención médica en estaciones saludables del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Las personas que reúnan los requisitos definidos podrán acceder al test inmunoquímico fecal cuantitativo (QFIT), utilizado para detectar sangre no visible en la materia fecal. Para consultar las ubicaciones de las estaciones saludables incluidas en la campaña, se recomienda visitar el sitio web www.hablemosdelcancerdecolon.org.
El evento principal tendrá lugar el martes 31 de marzo, Día Mundial del Cáncer de Colon, con la iluminación en azul de monumentos emblemáticos de la capital, como el Monumento de los Españoles, el Planetario, el Puente de la Mujer y la Floralis Genérica, entre las 20:00 y las 24:00 horas. El objetivo es aumentar la concientización en la sociedad.
Aumentan los casos de cáncer de colon en jóvenes: el rol de los ultraprocesados

El cáncer de colon, históricamente asociado a personas mayores, muestra un aumento sostenido entre adultos jóvenes en todo el mundo.
Investigaciones recientes señalan que la dieta occidental, caracterizada por alto consumo de productos ultraprocesados, se asocia a inflamación crónica y alteraciones en el microbioma intestinal, mecanismos vinculados al desarrollo de cáncer colorrectal.
Un estudio de 2025 publicado en The Lancet Oncology analizó datos de 1943 a 2017 y reveló que los diagnósticos de cáncer colorrectal aumentan en adultos de 25 a 49 años, con tasas de hasta 17 casos por cada 100.000 habitantes en países como Nueva Zelanda, Chile, Puerto Rico y Australia entre 2013 y 2017.
La tendencia, si bien es más marcada en países desarrolladas, también comienza a observarse en países en desarrollo, lo que evidencia que las causas son múltiples y complejas. Los especialistas insisten en la necesidad de revisar los hábitos alimentarios y reforzar las estrategias de prevención en la población joven.