La actividad física para niños estimula la autoestima, la coordinación y el equilibrio emocional desde edades tempranas (Imagen ilustrativa Infobae)

La infancia atraviesa una transformación silenciosa. A medida que la carga escolar crece y los dispositivos electrónicos ganan terreno en la rutina diaria, niños y niñas ven restringido su tiempo para moverse y jugar.

Esta dinámica, cada vez más extendida en hogares y escuelas, preocupa a los especialistas de Cleveland Clinic, quienes advierten que la reducción de la actividad física puede afectar el desarrollo físico, emocional y social desde edades tempranas.

Frente a este escenario, los expertos insisten en la importancia de crear entornos que motiven el movimiento y el disfrute de diferentes ejercicios, adaptados a cada etapa del crecimiento. Promover el juego, la exploración y la participación familiar no solo previene el sedentarismo, sino que también fortalece la salud, mejora el estado de ánimo y siembra las bases para una vida adulta más activa y equilibrada.

¿Cómo lograr que el ejercicio sea parte natural de la vida diaria infantil? Las respuestas de Cleveland Clinic ofrecen una guía clara para familias y educadores.

Beneficios del ejercicio en la infancia

Según Cleveland Clinic, el ejercicio regular permite que los niños canalicen su energía, fortalezcan huesos y músculos, y mejoren tanto el sueño como el desempeño escolar.

Los especialistas de Cleveland Clinic advierten sobre el impacto negativo de la reducción del ejercicio infantil en el desarrollo físico, emocional y social (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fisiólogo del ejercicio Christopher Travers explica que la actividad física apoya la salud cardiovascular y pulmonar, fomenta la coordinación y mantiene el peso bajo control. Además, contribuye a disminuir el estrés y la ansiedad. Para Travers, establecer hábitos saludables de movimiento en la infancia es esencial para una vida adulta activa y con menor riesgo de lesiones.

Ejercicio según la etapa de desarrollo

Para menores de cinco años, las recomendaciones de Cleveland Clinic priorizan el juego libre y espontáneo. Actividades como correr, saltar la cuerda, jugar en el agua o bailar a los niños explorar distintas formas de movimiento y desarrollar habilidades motrices básicas. En esta etapa, lo importante es la exploración y la alegría más que la competencia o las rutinas estructuradas.

Entre los seis y ocho años, Cleveland Clinic aconseja integrar actividades más organizadas que refuercen la motricidad gruesa y mejoren la conciencia corporal. Travers recomienda ejercicios sencillos de calistenia, yoga adaptado para niños y juegos clásicos de recreo, siempre con foco en la diversión. Los deportes comunitarios, la gimnasia, artes marciales o boxeo pueden incorporarse en ambientes inclusivos, evitando la presión por el rendimiento.

Entre los seis y doce años, Cleveland Clinic sugiere combinar juegos clásicos, deportes grupales y ejercicios de fuerza con énfasis en la técnica adecuada (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para los niños de nueve a doce años, Travers sugiere ejercicios de fuerza con el propio peso corporal, como flexiones, abdominales y sentadillas. Además, recomienda deportes de equipo y rutinas de estiramiento, con énfasis en la enseñanza de la técnica adecuada para prevenir lesiones, especialmente durante los cambios físicos de la pubertad. El ciclismo, la natación y las actividades de atletismo son opciones motivadoras y eficaces.

En la adolescencia, de trece a diecisiete años, los jóvenes pueden avanzar hacia ejercicios más estructurados, tales como circuitos de resistencia y programas deportivos específicos, siempre bajo supervisión y con énfasis en la técnica. Travers aclara que el entrenamiento de fuerza supervisado es seguro a esta edad y, contrariamente a ciertos mitos, resulta fundamental para prevenir lesiones y mejorar el rendimiento general.

El rol de la familia y la variedad de actividades

Los especialistas de Cleveland Clinic destacan la importancia del ejemplo familiar para consolidar hábitos de movimiento. Salir a caminar, compartir juegos grupales y aprovechar el tiempo libre en familia estimula la participación tanto de niños como de adolescentes.

Recomiendan variar las actividades recreativas para evitar el agotamiento y la especialización prematura, que podría derivar en lesiones por sobreesfuerzo. Distribuir el ejercicio en fragmentos a lo largo del día y priorizar el juego libre permite adaptar la actividad a las preferencias individuales, ya sea en grupo o de manera independiente, como el yoga.

La variedad de actividades y el ejemplo familiar consolidan hábitos de movimiento, fomentando el gusto por un estilo de vida activo y flexible desde la niñez (Imagen Ilustrativa Infobae)

Travers remarca la necesidad de apoyar y motivar a los niños, permitiendo que experimenten con diferentes deportes y formas de moverse, sin imponerles una única opción. El objetivo, sostiene el fisiólogo de Cleveland Clinic, es cultivar el gusto por un estilo de vida activo, flexible y duradero.

Oportunidad para una vida activa

Lo fundamental no es contar con equipos caros o rutinas complicadas. Cleveland Clinic subraya que lo importante es brindar a los niños oportunidades para moverse, jugar y fortalecer su cuerpo disfrutando de cada etapa.