La dieta personalizada para el eczema permite identificar alimentos que desencadenan brotes y adaptar el tratamiento bajo supervisión médica (Freepik)

El eczema desafía a millones de personas con brotes imprevisibles y síntomas que afectan la vida cotidiana. Aunque no existe una dieta mágica que lo cure, la ciencia médica revela que lo que comemos puede marcar la diferencia.

Llevar un registro detallado de los alimentos, adoptar una dieta equilibrada y establecer hábitos saludables se perfilan como herramientas esenciales para controlar esta condición, según la especialista Dra. Saadia Hussain de Cleveland Clinic.

Identificar los alimentos que desencadenan reacciones y trabajar junto a profesionales permite personalizar el tratamiento y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con el eczema.

Relación entre dieta y brotes de eczema

La conexión entre los alimentos y el eczema varía según cada persona. Desde Cleveland Clinic advierten que algunos alimentos pueden provocar inflamación y desencadenar brotes, especialmente cuando existen alergias o intolerancias. “Algunas personas tienen una intolerancia o alergia específica, como al gluten, y eso puede causar brotes de eczema”, afirmó la Dra. Hussain. Además, en casos donde no se ha diagnosticado una sensibilidad alimentaria, los síntomas pueden persistir sin una causa aparente.

El eczema, también conocido como dermatitis atópica, involucra una respuesta inflamatoria crónica de la piel. Factores genéticos, inmunológicos y ambientales, como la dieta, pueden influir en la frecuencia y la severidad de los brotes. Por eso, la alimentación es considerada un pilar en el manejo integral de la enfermedad.

Mantener un diario alimentario ayuda a detectar patrones y posibles desencadenantes de eczema, mejorando el control de los síntomas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para detectar posibles factores que agravan el eczema, el equipo médico recomienda llevar un diario alimentario y de síntomas. Anotar cada alimento consumido y los síntomas que aparecen después ayuda a identificar patrones y posibles desencadenantes. Esta información resulta fundamental para que el profesional de la salud pueda diseñar una estrategia personalizada de intervención.

En algunos casos, se sugieren pruebas de alergia o intolerancia alimentaria bajo supervisión médica. Sin embargo, la Dra. Hussain recalca que no todos los brotes se relacionan con la comida y que la autoeliminación de alimentos sin orientación puede ser riesgosa.

Alimentos recomendados para controlar el eczema

Diversos estudios sugieren que ciertos alimentos pueden ayudar a mantener la piel sana y reducir la inflamación. Entre los más destacados se encuentran:

  • Grasas saludables: Los omega-3 presentes en pescados como el salmón, semillas de chía y aceite de linaza, contribuyen a modular la respuesta inflamatoria.
  • Frutas y verduras de hoja verde: Ricas en antioxidantes y vitaminas, apoyan el sistema inmunológico.
  • Manzanas y cereales integrales: Proveen fibra y compuestos bioactivos que pueden ser beneficiosos.
  • Probióticos: Productos como yogur natural o kéfir fortalecen la microbiota intestinal, lo cual puede repercutir positivamente en la piel.
  • Hidratación adecuada: Beber suficiente agua diariamente ayuda a mantener la función de barrera cutánea.

La Dra. Hussain aclara que estos alimentos pueden ser útiles siempre que no exista una intolerancia individual, como a la lactosa en el caso de los lácteos fermentados.

Los ácidos grasos omega-3 del salmón ayudan a controlar la inflamación en el organismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por otro lado, se recomienda restringir los ultraprocesados, azúcares añadidos, grasas trans, carbohidratos refinados y cualquier producto al que se sea alérgico. La Dra. Hussain subrayó: “Si comes sano, intentas consumir productos sin conservantes, ni manufacturados ni envasados”. Los aditivos, colorantes y conservantes pueden actuar como irritantes para algunas personas con eczema.

Se aconseja priorizar alimentos frescos, de preparación casera, como frutas, verduras, carnes magras, aves y cereales integrales. La reducción del consumo de bebidas azucaradas y comidas rápidas también forma parte de las estrategias recomendadas.

Patrones dietéticos y estrategias personalizadas

Respecto a los patrones dietéticos, la evidencia respalda las dietas antiinflamatorias, basadas en vegetales, proteínas magras y pescado, como útiles para quienes buscan reducir la inflamación cutánea. “Cualquier cosa con propiedades antiinflamatorias es buena para la mayoría de las afecciones inflamatorias de la piel, incluidos el eczema y la psoriasis”, añadió la Dra. Hussain.

La dieta mediterránea, caracterizada por el consumo de verduras, cereales integrales, legumbres y aceite de oliva, es uno de los modelos recomendados por Cleveland Clinic. Además, la alimentación basada en plantas puede ser adecuada en casos específicos, como el eczema dishidrótico, que puede agravarse por metales presentes en alimentos de origen animal.

La dieta mediterránea, rica en vegetales, cereales integrales y aceite de oliva, figura entre las recomendaciones de la Cleveland Clinic (Imagen ilustrativa Infobae)

La dieta sin gluten solo debe considerarse si existe diagnóstico de intolerancia, y siempre con supervisión médica. La especialista advierte que la autoeliminación de grupos de alimentos, especialmente en niños, puede causar deficiencias nutricionales. “Generalmente, no recomendamos dietas de eliminación, especialmente en niños”, aclaró la Dra. Hussain.

Enfoque integral para el manejo del eczema

Los especialistas de Cleveland Clinic insisten en que el abordaje más efectivo es el enfoque individualizado, combinando una alimentación saludable, actividad física regular y acompañamiento profesional. La educación del paciente y la colaboración estrecha con el equipo médico permiten descubrir aquellos hábitos alimentarios que favorecen el bienestar, reducen los brotes y mejoran la calidad de vida de quienes viven con eczema.

La clave está en la observación atenta y la personalización: cada persona, junto a su médico, debe construir el plan nutricional más adecuado, siempre priorizando la salud integral y la seguridad nutricional.