
Los cambios de comportamiento son a veces la primera señal de que alguien padece demencia. En algunas personas, pueden aparecer de forma gradual y ser difíciles de reconocer al principio. En otras, los cambios pueden ser más repentinos, afirma la organización Alzheimer’s Society de Estados Unidos.
Según la entidad, mantener una observación atenta y buscar la consulta médica cuando el cambio es brusco permite un diagnóstico temprano de la enfermedad.
La demencia afecta el cerebro y provoca problemas de memoria, pensamiento y comportamiento, según la organización benéfica Race Against Dementia. Al tratarse de una enfermedad progresiva empeora con el tiempo y lamentablemente no tiene cura.
Si bien el Alzheimer es la demencia más conocida y representa la mayoría de los casos, existen al menos 200 tipos diferentes de esta enfermedad, cada uno con sus propios síntomas, causas y tratamientos.
Muchos factores pueden ocasionar alteraciones en la memoria y en el pensamiento. Según un estudio, ciertos rasgos de la personalidad se relacionan con el riesgo de padecer demencia a edad avanzada.

Gill Livingston, profesora de psiquiatría de personas mayores en el University College de Londres explicó cómo también los cambios de personalidad, que a veces pueden confundirse con otras cosas como una crisis de la mediana edad o los efectos de la menopausia, también pueden ser una señal de la enfermedad.
“Recuerdo a una mujer que siempre había sido una persona muy convencional, y de repente pareció cambiar. Salía más, estaba menos interesada en su marido y quería salir sin él. Siempre habían hecho cosas juntos, pero de repente sintió que él no era lo suficientemente aventurero para ella”, contó a The Telegraph. Tal comportamiento podría pensar que transitaba una crisis personal o matrimonial, pero resultó ser una señal temprana de deterioro cognitivo. Unos años después, a la mujer le diagnosticaron demencia frontotemporal, explicó la experta en un artículo en The Telegraph.
¿Cómo saber que un cambio de personalidad podría tratarse de algo más grave? La profesora señaló que una clave es pensar en cómo la persona habría afrontado ciertas situaciones en el pasado.
“Si los observas y piensas: ‘Bueno, ya han sido así antes cuando están estresados’, probablemente se deba a la situación”, afirmó Livingston. “Pero si se trata de un cambio en su forma de reaccionar, existe la preocupación de que se deba a que tienen un cerebro menos resiliente”, señaló la experta.
Los cambios de personalidad que pueden relacionarse con demencia

Según la Alzheimer’s Society, cada persona puede experimentar una o más de estas señales a grados diferentes:
1. Extroversión. Un estudio reveló que, antes de mostrar signos de deterioro cognitivo, las personas presentaban ligeras disminuciones en rasgos como la extroversión, la amabilidad y la responsabilidad.
2. Dificultades para enfrentar los problemas, manejar el dinero y la economía. Las personas con demencia pueden experimentarlos años antes de que aparezca la pérdida de memoria u otros síntomas cognitivos. Livingston dice que esto puede reflejar la reducción constante de las regiones del cerebro, lo que significa que las personas tienen menos reserva cognitiva o capacidad para enfrentarse al mundo.
Por ejemplo, pueden olvidarse de pagar sus facturas o tener dificultades en seguir un presupuesto. Estos problemas afectan no solo la vida doméstica, sino que pueden repercutir en el ámbito laboral y personal, especialmente en situaciones que requieren habilidades organizativas.
“Una de las razones por las que la mala gestión financiera puede ser un indicador sensible es simplemente porque es muy compleja”, ya que implica la interacción de múltiples regiones cerebrales, dijo a New York Times el doctor Winston Chiong, profesor de Neurología en la Universidad de California en San Francisco. En conclusión, las finanzas pueden ser una de las primeras áreas en las que pueden surgir grietas en la cognición de una persona.

3. Pérdida de confianza. La causa de este síntoma es que el cerebro se está volviendo menos flexible y resiliente como resultado de la atrofia o contracción de regiones clave. Al perder la confianza en sí mismo puede llevar a la persona a mayor aislamiento, y la soledad aumenta el riesgo de demencia.
4. Problemas para planificar. Actividades cotidianas como preparar una comida siguiendo una receta o administrar las cuentas del hogar pueden volverse tareas arduas y confusas. Además, la persona puede cometer errores repetitivos al realizar operaciones simples, como sumar o reiniciar, que antes realizaba fácilmente. Según Alzheimer’s Society, confundirse mucho al planificar o pensar las cosas, luchar por permanecer concentrado en una sola tarea también son señales a tener en cuenta.
5. Aumento de la impulsividad. Esto puede ser una señal temprana de demencia frontotemporal. La causa se debe a la erosión constante de las células en las regiones frontales del cerebro, lo que puede provocar la pérdida de inhibición y autocontrol.

“Una de las cosas que nos permite controlar nuestra impulsividad es la región frontal del cerebro”, explicó Livingston. “A medida que maduramos y nos convertimos en adultos, esta se desarrolla mucho más. No necesariamente cambia lo que queremos hacer, pero nos hace menos propensos a hacerlo de repente”, señaló.
6. Sentirse inusualmente triste, ansioso o asustado. Enojarse fácilmente en casa, en el trabajo o con amigos.
7. Problemas en el lenguaje (habla y conversación). No encontrar la palabra correcta o referirse regularmente a los objetos como “esa cosa”, tener dificultades para participar en conversaciones y ser incapaz de seguir lo que alguien está diciendo incluso sin distracciones son signos a considerar para una consulta médica.
8. Estar menos cariñoso hacia los demás. La falta de afecto hacia los demás es una señal de alerta para problemas de salud mental como la ansiedad o la depresión, que pueden aumentar el riesgo de demencia. “Las personas deprimidas tienen muchas más probabilidades de desarrollar demencia si no mejoran”, afirmó Livingston.

Según los estudios, las personas que reciben tratamiento para la depresión, ya sea con psicoterapia o medicación, tienen un riesgo mucho menor de desarrollar demencia. “Para la familia y los amigos, piensen en qué pueden hacer para ayudar a la persona con depresión, animarla, aumentar las actividades positivas y ayudar a controlar el estrés para que sea un problema menor”, recomendó Livingston.
9. Trastornos del sueño. Los expertos de Clínica Mayo señalaron: “Las alteraciones del sueño pueden afectar hasta al 25% de las personas con demencia leve a moderada y al 50% de las personas con demencia grave. Las alteraciones del sueño tienden a empeorar a medida que la demencia se hace más grave”.
Otros posibles problemas de sueño de las personas con demencia incluyen somnolencia excesiva durante el día e insomnio, con dificultad para conciliar el sueño y dormir sin despertarse. También es común despertarse frecuentemente durante la noche y levantarse muy temprano a la mañana.
10. Problemas al conducir. Según la Fundación Pasquall Maragall, en el Alzheimer “se presentan problemas de orientación espacial, incapacidad para calcular las distancias, reconocer entornos o localizar objetos”. Estos síntomas pueden afectar la conducción y manifestarse en forma de rayones en el auto, de colisiones menores o de no respetar las señales de stop o los semáforos, también pueden frenar o acelerar de repente o tomar curvas demasiado rápido.