
Cada 17 de marzo se celebra el Día Internacional de la Puericultora, una fecha dedicada a reconocer el rol esencial de estas profesionales en el acompañamiento de madres, bebés y familias. Según la Real Academia Española, la puericultura está asociada al «cuidado del niño durante los primeros años de la infancia”.
Su labor es reconocida en Argentina y otros países de Latinoamérica, donde representan un eslabón imprescindible para el bienestar y la protección de madres e hijos.
“Cada vez más familias recurren al acompañamiento de una puericultora para transitar con mayor información y seguridad los primeros momentos de la maternidad y la crianza”, explicó a Infobae Sabrina C. Vergara, puericultora egresada de la Universidad Nacional de San Martín y consultora internacional en lactancia materna.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han subrayado el valor de los equipos interdisciplinarios en la atención integral a la niñez.
Según la OPS, en la región de las Américas se promueve un abordaje que va más allá del crecimiento físico e incorpora el desarrollo social, emocional y cognitivo, defendiendo la necesidad de intervenciones que protejan los derechos y el bienestar de todos los niños.
Como relató Vergara: “El proceso de lactancia, en sí, comienza en el embarazo, en los controles prenatales, cuando las madres y sus parejas tienen la oportunidad de crear la confianza materna, erradique mitos y facilite la toma de decisiones”.
El papel de la puericultora y el acompañamiento en la lactancia materna
El acompañamiento de la puericultora comienza incluso antes del nacimiento y se intensifica en la primera hora de vida, conocida como “hora de oro”, fundamental para iniciar el amamantamiento.

“El contacto piel a piel y la posibilidad para el bebé de permanecer en su hábitat natural, que es sobre cuerpo de su madre, favorece este encuentro”, señaló la especialista y destacó la importancia de evitar prácticas que supongan separación temprana entre madre e hijo.
El trabajo conjunto con obstetras, pediatras y otros profesionales permite abordar aspectos como posiciones de amamantamiento, señales del recién nacido y adaptación emocional tras el parto. Muchas consultas comienzan incluso durante el embarazo, cuando las futuras madres buscan prepararse para el inicio de la lactancia y los primeros cuidados del recién nacido.
“El primer consejo es hacer una consulta presencial o virtual, para comprender que sostener la lactancia es sostener lo más posible la producción de leche y para eso puede ser necesario armar un stock de leche. Si se pueden preparar de manera anticipada y evitar las corridas del último momento mucho mejor así, la mamá tiene más tiempo de hacerse amiga del sacaleches”, afirmó Vergara.

De acuerdo con datos de la ENaLac 2022, el 53,2% de los bebés argentinos menores de seis meses recibió lactancia materna exclusiva, lo que, pese al avance, refleja que casi la mitad no accede a la recomendación internacional establecida por la OMS y UNICEF.
Beneficios de la lactancia materna
La OMS destacó que la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida brinda ventajas comprobadas a niños y madres. Según advirtió la entidad, la lactancia exclusiva hasta los seis meses permite salvar la vida de más de 820.000 menores de cinco años cada año.
Los beneficios incluyen protección contra infecciones gastrointestinales, reducción de la mortalidad neonatal y mejores desenlaces futuros en salud.
La leche materna es fuente principal de energía y nutrientes durante el primer año; puede cubrir más de la mitad de las necesidades energéticas entre los seis y doce meses, y hasta un tercio entre los doce y veinticuatro meses de vida. Además, la OMS indicó que amamantar disminuye el riesgo de enfermedades crónicas y de sobrepeso, y mejora el desarrollo cognitivo.

Por su parte, Harvard The Nutrition Source insistió en mantener la lactancia materna agregando alimentación complementaria segura desde los seis meses y prolongando la lactancia hasta los dos años o más.
Según MedlinePlus, el sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, para la madre, la lactancia exclusiva favorece la recuperación posparto, fortalece el vínculo afectivo y reduce el riesgo de cáncer de mama y ovario. La mayoría de los bebés, incluso los prematuros, pueden beneficiarse de la leche materna; lo importante es el acompañamiento y el apoyo profesional adecuado.
“Sostener la exclusividad de la lactancia con toda la disponibilidad física y emocional se hace muy difícil para algunas madres”, señaló Vergara.
Entre las causas de abandono precoz menciona la falta de información durante el embarazo, dificultades en la primera hora de vida y la separación madre-bebé por motivos médicos o laborales.
Sobre los mitos más habituales, la experta señaló: “Algunos de los mitos más frecuentes tienen que ver con el tamaño de los pechos determina la producción de leche, otras piensan que la capacidad de amamantar es hereditaria o que la leche es aguada si el bebé llora seguido”.

Ante estos casos, Vergara planteó: “Los trato de abordar antes que nada con la escucha que requieren y con empatía porque a veces los mitos provienen del entorno familiar. Es más efectivo darles el lugar a las familias de plantearlo y después explicarles con ejemplos, a veces con una cuota de sentido del humor, a veces con datos concretos por ejemplo el aumento de peso del bebé, a veces recomiendo la lectura de artículos o libros de otros profesionales”.
Respecto al dolor, sostuvo: “Se dice que amamantar no debería doler ya que cuando el acople del bebé al pecho es profundo, la succión y la extracción de leche, anatómica y fisiológicamente hablando, se da sobre tejidos sanos, zonas con menor cantidad de terminaciones nerviosas, movimientos coordinados y distribuidos de tal manera que, aunque se sienta presión o fuerza, no provoque dolor”. Ante la aparición de dolor, sugirió la consulta especializada para observar la toma y, si es necesario, la intervención de otros profesionales.
“El primer consejo es hacer una consulta presencial o virtual, para comprender que sostener la lactancia es sostener lo más posible la producción de leche y para eso puede ser necesario armar un stock de leche. Por eso siempre les digo a las mamás que comuniquen su decisión de continuar con la lactancia a su entorno más cercano y que sepan que reincorporarse al trabajo no tiene que ser sinónimo de perder la lactancia sino de encontrarle la vuelta”, recomendó en cuanto a la reincorporación al trabajo.

La función de la puericultora va más allá de la lactancia materna. Cuando no es posible o no se elige esta opción, Vergara remarcó: “Todas las familias merecen el mismo tipo de acompañamiento, es decir con empatía, escucha y respeto ante todo, independientemente del tipo de lactancia”. Destacó que el acto de alimentar, incluso con fórmula, debe ser un momento de encuentro, promoviendo contacto físico y afectivo.
“La culpa es algo bastante frecuente que no hay que minimizar ni juzgar”, sostuvo. “Los casos en los que aparece ese sentimiento en la mamá, es muy importante escucharla para que pueda expresar lo que siente y promover que pueda reforzar su confianza, para lo cual puede ser útil fomentarla a que sea ella quien alimente a su bebé y al experimentar ese encuentro vea que el vínculo amoroso entre ambos es lo más valioso”.
La especialista enfatizó que, ante cualquier decisión, lo primordial es proteger el bienestar emocional de la madre-bebé. Para muchas familias, la presencia de una puericultora supone un apoyo que trasciende lo informativo y se convierte en una referencia cercana y confiable en los desafíos de la crianza.