
La vid de lápiz labial es una planta enredadera de las selvas tropicales y subtropicales del sur y sudeste de Asia.
Se reconoce por sus flores tubulares de tonos verde y rojizo, que atraen a pequeñas aves en busca de néctar.
Pero un nuevo estudio científico reveló algo inesperado: se descubrió que hay poblaciones de la vid de lápiz labial que cuentan con flores adaptadas a diferentes aves polinizadoras según la región.
Esos cambios ocurrieron por selección natural, sin que desaparecieran sus polinizadores originales, según el estudio publicado en la revista The Phytologist.
El impulso para hacer la investigación es de Jing-Yi Lu, nacido en Taoyuan, Taiwán, y apasionado por la naturaleza desde pequeño.

Lu se graduó en la Universidad Nacional de Taiwán y obtuvo su doctorado en la Universidad de Chicago.
Ya como investigador del Field Museum, en Estados Unidos, se propuso junto a su equipo entender por qué esta planta tenía flores tan diferentes y cómo podía cambiar lo que se sabía sobre la evolución de las plantas y sus polinizadores.
Con sus colegas de Estados Unidos, Vietnam y China, el doctor Lu publicó ahora el estudio en la revista New Phytologist, y demostró que la vid de lápiz labial (Aeschynanthus acuminatus) no siguió el camino más común en la evolución vegetal.
La mayoría de ese tipo de plantas depende de aves de pico largo, como las suimangas, que le favorece el acceso al néctar de flores largas y rojas. En cambio, en Taiwán se da una situación diferente.
La planta es visitada por aves de pico más corto, como la sibia de Formosa (Heterophasia auricularis), una especie exclusiva de la isla.

Las flores de la planta son más cortas, anchas y de tonos verde amarillento, lo que resulta más atractivo para estas aves.
Los investigadores notaron que la planta vive tanto en Taiwán como en el continente asiático, donde sí existen los suimangas.
Esto los llevó a preguntarse: ¿el cambio en las flores ocurrió después de que la planta llegó a la isla, o ya había empezado en el continente, donde conviven aves de picos largos y cortos?
Para resolverlo, analizaron el ADN de diferentes poblaciones de la planta. La respuesta fue clara: todas las plantas de Taiwán descienden de ejemplares que ya estaban en el continente.
Es decir, la adaptación a aves de pico corto ocurrió cuando las aves de pico largo todavía estaban presentes.

Esto desafía el modelo clásico de Grant-Stebbins, que sostiene que una planta solo cambia cuando llega a un lugar donde ya no están sus polinizadores originales.
En diálogo con Infobae, Jing-Yi Lu explicó: “Creo que la implicancia más importante de nuestros hallazgos en la planta Aeschynanthus acuminatus es que el modelo clásico de especiación mediada por polinizadores no explica bien su origen».
Agregó: “Un cambio drástico en la disponibilidad de polinizadores, como sostiene el modelo de Grant-Stebbins, no es necesario para la especiación con cambio de polinizador en otras especies de plantas”.

Otra pregunta clave es si estos cambios pueden ayudar a la planta a sobrevivir mejor en distintos ambientes.
Lu respondió a Infobae: “¡Sí, potencialmente! En nuestro estudio ya mostramos que los cambios en la morfología floral permitieron que la especie de planta se expandiera más allá del límite de distribución de su polinizador ancestral».
Un rango geográfico más amplio, en general, “puede reducir riesgos y brindar mayores oportunidades para adaptarse a otros factores ambientales, aunque estos aspectos no los evaluamos en nuestra investigación”, explicó el científico.

Es importante aclarar que este proceso no es intencional ni consciente. Según la teoría de la evolución, los cambios en los seres vivos surgen por mutaciones al azar y selección natural.
Las flores que resultaron más atractivas para las aves de pico corto tuvieron más éxito y se propagaron, mientras que otras variantes no sobrevivieron.

La investigación también destaca la importancia de la observación en la naturaleza. Rick Ree, coautor del estudio, afirmó a través de un comunicado: “Este estudio muestra el valor de la historia natural, de salir a la naturaleza y observar interacciones ecológicas. No hay reemplazo para eso”.
Así, la vid de lápiz labial no solo suma color a los bosques asiáticos, sino que también ayuda a entender cómo la evolución puede tomar caminos distintos y creativos, sin intención ni plan, solo siguiendo las reglas básicas de la naturaleza.