
El brócoli ha sido reconocido por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) como la verdura más saludable del mundo. La organización estadounidense evaluó 41 frutas y verduras y otorgó al brócoli una puntuación perfecta de 100 por su sobresaliente valor nutricional. En la misma clasificación, el tomate lidera entre las frutas, aunque con una puntuación considerablemente menor: 20,37.
La metodología empleada por los CDC se basa en medir la densidad de nutrientes presentes por porción en cada alimento, considerando factores como vitaminas, minerales y antioxidantes. De este modo, el brócoli ocupa el primer lugar entre las verduras de hoja y crucíferas, respaldado por la variedad y cantidad de micronutrientes que aporta.
En el grupo de las frutas, el tomate obtuvo el mayor puntaje, aunque suele considerarse una verdura en la cocina; los CDC lo clasifican botánicamente como fruta.

Propiedades nutricionales y aportes clave
El brócoli se destaca por un perfil nutricional que ofrece altos niveles de vitamina K, vitamina C y vitamina A, además de fitoquímicos y antioxidantes. Según el dietista Scott Keatley, citado en Women’s Health, estos nutrientes benefician la protección del sistema inmunitario, refuerzan la salud ósea y facilitan la coagulación sanguínea.
Una taza de brócoli aporta hasta el 106% de la vitamina K diaria recomendada, esencial para mantener los huesos fuertes y asegurar una correcta coagulación. También proporciona el 17% de la vitamina C y el 6% de la vitamina A necesarios cada día. Además, su valor energético es sumamente bajo: una taza contiene apenas 4 calorías. Esta combinación convierte al brócoli en un ingrediente fundamental para quienes buscan una dieta equilibrada y rica en micronutrientes, según Keatley.

El lugar destacado del brócoli en la lista, según los CDC, se debe a su notable cantidad de compuestos antioxidantes y fitoquímicos. Keatley explica que estos elementos resultan clave para proteger la salud ocular y reducir el daño celular.
El aporte de vitamina K es esencial tanto para los huesos como para un proceso óptimo de coagulación. Los especialistas sugieren incorporar este vegetal en la dieta con regularidad, aunque sin excesos.
El brócoli también contiene fibra, que ayuda a regular el tránsito intestinal y contribuye a la sensación de saciedad. Además, su aporte de folato favorece la reparación del ADN y el crecimiento celular. Se ha estudiado que los fitoquímicos presentes en el brócoli, como los glucosinolatos, pueden colaborar en la prevención de enfermedades crónicas.
Consejos para el consumo del brócoli y precauciones
Para aprovechar al máximo los beneficios del brócoli, Keatley recomienda consumir una taza durante tres o cuatro días a la semana. Este vegetal puede añadirse a ensaladas —por ejemplo, combinado con manzana y nueces—, utilizarse como acompañamiento en platos principales o incorporarse en sopas y sándwiches. Otra opción es prepararlo al vapor o salteado, para conservar la mayor parte de sus nutrientes.

Keatley resalta la importancia de alternar el consumo de brócoli con otras verduras de hoja como acelga o espinaca, para mantener una alimentación variada y completa. Esta rotación permite obtener una mayor diversidad de micronutrientes y fitonutrientes, esenciales para la salud general.
Entre quienes siguen tratamientos con anticoagulantes, Keatley advierte la necesidad de controlar la ingesta de vitamina K. Es fundamental mantener un consumo regular y evitar variaciones bruscas, ya que la vitamina K puede modificar el efecto de determinados medicamentos. Por eso, ante posibles interacciones con tratamientos farmacológicos, se requiere siempre supervisión profesional.

El brócoli, la col china y la acelga presentan perfiles nutritivos únicos y complementarios. Las tres verduras son opciones recomendadas y versátiles para una dieta saludable. Incluir cualquiera de ellas permite aprovechar distintos nutrientes valiosos, favorecer la salud cardiovascular, fortalecer el sistema inmunitario y contribuir al bienestar general.