El estudio de la Universidad de Colorado revela que el ejercicio extremo reduce la flexibilidad de los glóbulos rojos y afecta el transporte de oxígeno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desafiar los límites del cuerpo en carreras de ultrarresistencia puede tener consecuencias invisibles pero profundas. Un reciente estudio desarrollado por la Universidad de Colorado Anschutz y difundido por la Sociedad Americana de Hematología (ASH) advierte que participar en este tipo de competencias provoca daños significativos en los glóbulos rojos, afectando la capacidad del organismo para transportar oxígeno incluso en atletas experimentados.

La investigación analizó la sangre de corredores antes y después de competir en pruebas de 40 y 171 kilómetros en la frontera entre Francia y Suiza.

Hallazgos clave: los glóbulos rojos pierden flexibilidad

El informe de la Sociedad Americana de Hematología describe que los glóbulos rojos, responsables del transporte de oxígeno en el cuerpo, pierden flexibilidad tras el esfuerzo extremo. Esta alteración impide que atraviesen vasos sanguíneos estrechos con la misma eficacia, lo que podría limitar la distribución de oxígeno y la eliminación de desechos en los tejidos.

Según los investigadores, el fenómeno afecta incluso a atletas habituados a pruebas de resistencia y se agrava según la distancia recorrida.

El estudio, dirigido por Travis Nemkov y Angelo D’Alessandro, evaluó a 23 corredores durante dos ultramaratones: la Martigny-Combes à Chamonix (40 kilómetros) y la Ultra Trail de Mont Blanc (171 kilómetros). Se recolectaron muestras de sangre de cada participante justo antes y tras completar las pruebas. El equipo midió parámetros como flexibilidad y nivel de degradación de los glóbulos rojos, además de miles de moléculas presentes en el plasma y las células sanguíneas.

Análisis científicos demuestran que la degradación de los glóbulos rojos es proporcional a la distancia recorrida en pruebas de resistencia extrema (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Participar en eventos como estos puede causar inflamación general en el cuerpo y dañar los glóbulos rojos”, advirtió Nemkov en declaraciones recogidas por la Sociedad Americana de Hematología.

En ese sentido, el investigador señaló la falta de guías sobre la seguridad de estas competencias y enfatizó: “Lo que sí podemos afirmar es que, cuando lo hacen, el estrés persistente está dañando la célula más abundante del cuerpo”.

Doble impacto: daño mecánico y estrés oxidativo

El análisis revela que el ejercicio extremo genera un doble impacto nocivo. Por un lado, el estrés mecánico derivado de la presión y circulación sanguínea aceleradas; por otro, el daño molecular vinculado a la inflamación y el estrés oxidativo, un proceso en el que la escasez de antioxidantes permite que moléculas reactivas ataquen el ADN y otras estructuras celulares.

De acuerdo con la Sociedad Americana de Hematología, desde los 40 kilómetros ya se observan signos de envejecimiento acelerado en los glóbulos rojos. Tras la ultramaratón de 171 kilómetros, estos efectos se intensifican. “En algún punto entre las distancias de maratón y ultramaratón, el daño realmente empieza a afianzarse”, remarcó Nemkov.

La investigación identifica signos de daño celular y de inflamación en la sangre tras pruebas de 40 kilómetros y ultramaratones (Imagen Ilustrativa Infobae)

La magnitud del daño y el nivel de degradación celular resultan proporcionales a la distancia cubierta. Los investigadores reconocen que aún no se sabe cuánto tiempo necesita el organismo para reparar este daño ni si las consecuencias son positivas o negativas a largo plazo, según explicó Nemkov.

Implicancias para la medicina transfusional

El alcance del estudio no se limita al deporte de élite. Comprender cómo el esfuerzo extremo daña los glóbulos rojos puede mejorar las estrategias de entrenamiento y nutrición, y también optimizar la conservación de sangre en bancos y hospitales.

Según la Sociedad Americana de Hematología, las reservas de sangre para transfusiones comienzan a deteriorarse tras varias semanas y, conforme a las regulaciones estadounidenses, deben eliminarse después de seis.

“Los glóbulos rojos son extraordinariamente resistentes, pero también extremadamente sensibles al estrés mecánico y oxidativo”, destacó D’Alessandro. El equipo espera que estas investigaciones contribuyan a prolongar la vida útil de la sangre almacenada y a proteger la salud celular tanto en deportistas como en pacientes.

Hallazgos muestran que el ejercicio de resistencia acelera el envejecimiento de glóbulos rojos por mecanismos similares a los detectados en la conservación de sangre (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las limitaciones del estudio figuran el bajo número de participantes y la falta de diversidad racial. Las muestras se tomaron únicamente en dos momentos para cada atleta. El equipo prevé ampliar la cantidad de sujetos y realizar más mediciones para precisar cuánto dura el daño y explorar nuevas estrategias para preservar los glóbulos rojos.

Estos hallazgos, difundidos por la Sociedad Americana de Hematología, muestran que el ejercicio de resistencia extrema puede acelerar el envejecimiento de los glóbulos rojos a través de mecanismos similares a los detectados durante el almacenamiento de sangre.