
El core abdominal es una estructura central para la salud abdominal, aunque suele pasar desapercibida en la vida cotidiana. Esta red de músculos abdominales y tejidos proporciona soporte vital a los órganos internos y está involucrada en cada movimiento, desde la respiración hasta actividades básicas como levantarse de una silla.
Así lo señala la Dra. Charlotte Horne, cirujana metabólica y de reconstrucción de la pared abdominal en Mayo Clinic, quien destaca la importancia de mantener el core abdominal saludable y advierte sobre los riesgos de ignorarlo.
¿Qué es el core abdominal?
Según la Dra. Horne, de Mayo Clinic, el core abdominal es “el contenedor muscular externo de la pared abdominal. Comienza en el diafragma y termina en los músculos de soporte pélvico”. Está formado por músculos como los rectos abdominales, los oblicuos y el tejido conectivo, que envuelven el abdomen y confluyen en la línea media del cuerpo.

Esta estructura no sólo sostiene, sino que también alberga numerosos nervios que se extienden hacia la ingle, las piernas, la espalda y las caderas. Su coordinación es esencial para realizar con eficiencia tareas cotidianas, como cambiar de postura, inclinarse o realizar esfuerzos físicos.
En ese sentido, la Dra. Horne explica que “uno de los puntos clave es enseñar a la gente a activar esos músculos correctamente en las actividades diarias, no sólo haciendo ejercicio”.
Disciplinas como yoga o pilates, que incentivan a “llevar el ombligo hacia la columna”, ayudan a estabilizar la musculatura profunda de la pared abdominal. Sin embargo, el auténtico fortalecimiento proviene de la activación consciente del core en movimientos habituales —como levantarse, cargar objetos o incluso al respirar— y no únicamente de actividades deportivas exigentes.
Factores de riesgo y complicaciones
Entre los factores de riesgo frecuentes identificados por Mayo Clinic para la salud del core abdominal se hallan el tratamiento del cáncer, enfermedades inflamatorias intestinales, tos crónica o intensa, complicaciones del embarazo, como la diástasis de recto, y antecedentes de cirugía.

La Dra. Horne enfatiza el peligro de los cambios bruscos y repetidos en la presión intraabdominal, como ocurre al toser con fuerza o de forma recurrente, lo que puede generar una hernia.
Además, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol suponen riesgos añadidos: el primero incrementa la probabilidad de tos crónica y el segundo puede inducir alteraciones hormonales, debilitando la pared abdominal. Las complicaciones más comunes ante una falla estructural son las hernias, que surgen cuando parte de un órgano o tejido sale a través de una zona debilitada en la musculatura.
El avance en el conocimiento de la salud del core ha cambiado tanto la prevención como el abordaje terapéutico, según expone la Dra. Horne a Mayo Clinic. En cuanto a la recuperación tras cirugía, se ha superado la práctica de restringir por completo el movimiento: ahora se instruye a los pacientes sobre cómo reincorporar la actividad física de forma segura y progresiva, favoreciendo así la recuperación muscular y funcional. Durante y después del embarazo, los especialistas recomiendan ejercicios específicos para recuperar la estabilidad de la musculatura distendida.

Innovaciones en el tratamiento y la recuperación
Las técnicas quirúrgicas también han avanzado. Para pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales, la ubicación y el tipo de malla quirúrgica se adapta para minimizar riesgos digestivos. La impresión de modelos tridimensionales permite planificar procedimientos complejos, y en algunas intervenciones se recurre a la toxina botulínica para favorecer la extensión de la pared muscular.
Por otro lado, la cirugía mínimamente invasiva, a menudo asistida por robots, ofrece soluciones para hernias grandes —de hasta 10 a 15 centímetros— con menor agresión y mejor recuperación. La fisioterapia del suelo pélvico se consolida como una herramienta eficaz, especialmente en mujeres afectadas por incontinencia tras el embarazo o la menopausia.
Los avances en prevención, terapia y recuperación han tenido un impacto positivo en los pacientes de Mayo Clinic. Según la Dra. Horne, los individuos que se someten a cirugía por hernias complejas suelen experimentar una recuperación funcional destacable en apenas una semana. Muchas personas, antes limitadas en su vida diaria, logran retomar proyectos personales y actividades que habían dejado atrás durante años, experimentando una notable mejora en su calidad de vida.