
9 de cada 10 casos de pérdida de visión pueden prevenirse o tratarse con medidas sencillas, según especialistas citados por The Guardian. Los expertos subrayan que la mayoría de los problemas visuales están vinculados a hábitos cotidianos y a la importancia de realizar revisiones oculares regulares.
La profesora Lauren Ayton, del Centro para la Investigación del Ojo de Australia, explica a The Guardian que la discapacidad visual sigue siendo una de las condiciones más temidas y a menudo se desconoce cuán posible es la prevención de la ceguera. Según Ayton, el 90% de los casos de pérdida de visión puede evitarse o tratarse a tiempo si se establecen rutinas como mantener una dieta equilibrada, realizar actividad física y acudir periódicamente a revisiones oftalmológicas.
Persisten afirmaciones sobre el daño que pueden causar los dispositivos electrónicos a la visión, pero las pruebas científicas no los respaldan. La profesora Allison McKendrick, del Lions Eye Institute de Perth, señala a The Guardian que “la prueba directa de que los dispositivos electrónicos dañen la vista es bastante débil”. El problema radica en que el uso prolongado de estos aparatos sustituye el tiempo dedicado a actividades beneficiosas para la salud ocular, como estar al aire libre.

Pasar tiempo en el exterior cobra especial relevancia para la infancia. Según la doctora Flora Hui, también del Centro para la Investigación del Ojo de Australia, recibir suficiente luz solar es esencial para el desarrollo ocular infantil. El juego en exteriores, al permitir enfocar la vista a diferentes distancias y aprovechar la luz natural, ayuda a prevenir la miopía en niños, una tendencia global creciente. La especialista indica, además, que fomentar entre 1 y 2 horas diarias al aire libre ralentiza el aumento de la miopía, que ya afecta a uno de cada tres escolares y adolescentes.
No obstante, a partir de la mediana edad, aparecen otros cambios visuales inevitables. La presbicia, dificultad para enfocar de cerca relacionada con el paso de los años, suele manifestarse a partir de los 45. Ayton recalca que este trastorno está estrictamente vinculado al envejecimiento y el número de cumpleaños celebrados. “No puede prevenirse ni revertirse, y su única solución es la corrección con gafas», advierte la experta. Llevar gafas no debilita la vista, aunque muchos lo crean debido al avance natural de la condición.
Otra alteración asociada a la edad que no puede evitarse la representan las cataratas. Según Hui, surgen cuando el cristalino se vuelve opaco, lo que dificulta la visión. El tratamiento consiste en reemplazar el afectado por uno artificial para restaurar la transparencia y la función visual.

Por otro lado, existen enfermedades oculares que pueden prevenirse o retrasar su progresión. El glaucoma, provocado por daño progresivo en el nervio óptico, y la degeneración macular asociada a la edad, que afecta la visión central, pueden tratarse más eficazmente si se detectan pronto. McKendrick insiste en la importancia de realizar revisiones periódicas, ya que estas enfermedades suelen no presentar síntomas en sus fases iniciales. Cuando los síntomas aparecen y se perciben cambios notables, el daño puede ser irreversible, advierte la especialista.
Los expertos recomiendan adaptar la frecuencia de las revisiones oculares a la edad y a los factores de riesgo de cada persona. En adultos sanos, la Academia Americana de Oftalmología sugiere realizar controles cada 2 o 3 años, y aumentar la frecuencia a partir de los 65 años o si existen antecedentes familiares o enfermedades crónicas.
Asimismo, la Academia aconseja evitar el tabaco, mantener una rutina de ejercicio y adoptar una dieta saludable. Entre los alimentos recomendados para cuidar la salud ocular figuran las verduras de hoja verde, los pescados grasos, los frutos secos y las frutas cítricas, por su aporte de antioxidantes que ayudan a proteger la retina y a retrasar enfermedades degenerativas
La base para una salud visual duradera incluye moderar el uso de dispositivos electrónicos, fomentar las actividades al aire libre y acudir con regularidad al optometrista u oftalmólogo, como concluyen los expertos consultados por The Guardian.