Organizar el año no depende solo de la voluntad, sino de entender cómo funcionan las funciones ejecutivas del cerebro en situaciones de alta demanda (Imagen Ilustrativa Infobae) (Imagen Ilustrativa Infobae)

*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.

Marzo funciona, para muchos, como un “segundo inicio”. Se retoman rutinas laborales y académicas, reaparecen objetivos postergados y la agenda vuelve a llenarse rápidamente. Sin embargo, empezar el año con sensación de desborde es más frecuente de lo que parece.

Desde la neuropsicología, organizarse no es simplemente una cuestión de voluntad o disciplina: implica comprender cómo funcionan las funciones ejecutivas del cerebro (las habilidades que permiten planificar, priorizar, sostener la atención y regular impulsos) en contextos de alta demanda.

Adaptar el entorno, fijar prioridades y establecer pausas estratégicas mejora la organización y el rendimiento desde el inicio de marzo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora María Roca, directora de INECO Organizaciones, explica que muchas personas y equipos comienzan el año intentando cambiar hábitos sin revisar primero cómo está estructurado su entorno laboral y cuáles son sus verdaderas prioridades estratégicas.

“En marzo solemos exigirnos en reorganizar todo al mismo tiempo. Pero el cerebro no funciona bien bajo saturación constante. La planificación efectiva requiere foco, jerarquización y entornos que acompañen”, sostiene.

Desde su trabajo con líderes y organizaciones, Roca advierte que uno de los errores más frecuentes es confundir productividad con hiperactividad. “Estar ocupados no es lo mismo que estar organizados. La organización implica dirección estratégica, no acumulación de tareas”, afirma.

Errores frecuentes al comenzar el año son:

  • Intentar cambiar demasiados hábitos en simultáneo
  • Sobrecargar la agenda desde la primera semana
  • No diferenciar lo urgente de lo importante
  • Trabajar sin tiempos definidos de pausa
  • No revisar el entorno que interfiere en la concentración

El impacto en equipos y liderazgo

Comenzar el año con objetivos claros y estrategias eficaces puede reducir la ansiedad, optimizar la toma de decisiones y favorecer el bienestar cognitivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El inicio del año también es un momento crítico para la cultura organizacional. Equipos que arrancan con objetivos poco claros o con múltiples prioridades simultáneas tienden a fragmentar la atención y aumentar el estrés.

Según la doctora Roca, el liderazgo cumple un rol central en este proceso: “Cuando los líderes comunican metas concretas, delimitan prioridades y reducen la sobrecarga innecesaria, no solo mejoran el rendimiento, sino también el bienestar cognitivo del equipo”.

La claridad reduce la ansiedad y favorece la toma de decisiones más eficientes.

Claves para organizar marzo

No todo es urgente ni todo es igual de importante. Diferenciar lo estratégico de lo accesorio reduce la sobrecarga cognitiva y mejora la toma de decisiones.

Dividir el día en bloques de trabajo con pausas mejora la atención sostenida y reduce la fatiga mental. Pero además, es clave detenerse periódicamente a chequear cómo venimos: ¿los tiempos fueron realistas?, ¿estamos cumpliendo lo planificado?, ¿aparecieron nuevas prioridades? La organización efectiva no es rígida. Implica revisar y reorganizar en función de la evidencia del propio desempeño.

Esto fortalece la autorregulación y disminuye el impacto del imprevisto.

El foco único mejora la eficiencia y preserva recursos atencionales.

También poner límites claros al uso de notificaciones disminuye la interferencia cognitiva. El contexto influye directamente en el rendimiento ejecutivo.

Objetivos alcanzables activan circuitos de recompensa y sostienen la motivación. La brecha entre lo ideal y lo posible es una de las principales fuentes de frustración.

El descanso no es improductivo: regula la memoria, la toma de decisiones y la flexibilidad cognitiva. Sin recuperación, no hay rendimiento sostenido.

La organización como una habilidad entrenable

Desde la neuropsicología, la organización no es un rasgo fijo, sino una habilidad que puede entrenarse y optimizarse.

“Arrancar marzo con claridad no implica hacerlo perfecto, sino hacerlo consciente. Cuando alineamos nuestras metas con el funcionamiento real del cerebro, reducimos la frustración y aumentamos la eficacia”, concluye Roca.

El inicio del año no requiere listas interminables ni cambios drásticos, sino estrategias sostenibles que permitan avanzar con foco, energía y bienestar.