
El envejecimiento del cabello es un proceso biológico complejo que, al igual que otras partes del cuerpo, está profundamente ligado a cambios a nivel celular. Además de la inevitable aparición de canas, con el paso del tiempo también se observan alteraciones en la textura, volumen y densidad del cabello.
En los últimos años, la ciencia ha avanzado en comprender por qué estos cambios ocurren y cuándo comienzan a manifestarse a nivel celular. Estudios recientes aportan nuevas claves sobre los mecanismos que subyacen al envejecimiento capilar y la pérdida de pigmentación.
Cambios celulares que impulsan el envejecimiento del cabello
Uno de los cambios celulares más relevantes que explican por qué envejece el cabello tiene que ver con las células madre responsables de la pigmentación, llamadas células madre de melanocitos (McSCs). Estas células son las encargadas de producir melanina, el pigmento que da color a cada hebra de cabello.
Un estudio publicado en Nature encontró que, con la edad, muchas de estas McSCs pierden su capacidad de madurar y diferenciarse correctamente. En modelos de ratón, cuando las células madre quedan “atascadas” en un estado inmaduro dentro del folículo piloso, no pueden generar melanocitos funcionales que aporten pigmento. Como resultado, el cabello que crece es gris o blanco porque no contiene melanina.

Este proceso no ocurre de manera instantánea, sino que acumula cambios con el tiempo. Cuando se comparan folículos jóvenes con folículos envejecidos, la proporción de células madre que quedan incapaces de madurar aumenta, lo que explica por qué las canas son más frecuentes con la edad.
Cambios celulares que debilitan el crecimiento del cabello
La reducción de la actividad de las células madre foliculares es uno de los mecanismos clave del envejecimiento capilar. No solo las células responsables del pigmento se ven afectadas con el paso del tiempo, sino también aquellas que regulan el crecimiento y la regeneración del folículo piloso.
A medida que se envejece, estas células madre pierden capacidad proliferativa y regenerativa, lo que se traduce en una menor densidad capilar, un aumento de la fase de reposo del cabello (telógeno) y hebras más frágiles y delgadas.
La evidencia científica señala que este deterioro responde tanto a factores intrínsecos —como la programación genética y el agotamiento progresivo del potencial celular— como a factores extrínsecos, entre ellos el daño ambiental y el estrés oxidativo acumulado, según investigaciones recopiladas en PubMed.

El envejecimiento del cabello también implica un acortamiento del ciclo de crecimiento y otros cambios moleculares relevantes. Con la edad, se generan menos células capaces de formar fibras capilares fuertes y el período de crecimiento activo del cabello se reduce, lo que limita su longitud antes de la caída.
A esto se suma una mayor fragilidad de las hebras, asociada a una menor producción de sebo y a modificaciones en la estructura interna del cabello. Aunque estos cambios son visibles externamente —como pérdida de volumen y brillo—, su origen está en procesos celulares y moleculares que se acumulan de manera silenciosa a lo largo del tiempo, tal como describen especialistas de UCLA Health.
¿Cuándo comienzan los cambios?
No existe un momento preciso, pero la evidencia sugiere que estos cambios no esperan a la vejez avanzada para comenzar. La capacidad de las células madre para regenerar y pigmentarse disminuye gradualmente a lo largo de la vida adulta, y los primeros indicios de canas suelen aparecer entre los 30 y 40 años, aunque esto varía según genética y etnia.
Además, otros estudios señalan que el daño celular acumulado —como la exposición a radiación, estrés oxidativo y otros factores ambientales— puede acelerar estos procesos y llevar a un envejecimiento capilar más temprano.

El envejecimiento del cabello es un proceso gradual ligado a cambios celulares en los folículos pilosos. Estudios recientes muestran que las células madre de melanocitos pierden capacidad de madurar, lo que provoca la aparición de canas, según el National Institutes of Health.
Al mismo tiempo, disminuye la actividad de las células madre foliculares, afectando el crecimiento y la resistencia del cabello. Además, la alteración del ciclo de regeneración capilar reduce su densidad y calidad con la edad, de acuerdo con UCLA Health. Estos avances ayudan a comprender mejor el envejecimiento capilar y abren nuevas posibilidades terapéuticas más allá de lo estético.