Los especialistas advierten que el color o la oscuridad del vidrio no garantiza protección UV (Freepik)

Durante el verano, la exposición al sol aumenta considerablemente y, aunque la mayoría de las personas presta atención al cuidado de la piel, la protección ocular suele quedar relegada.

Los especialistas advierten que los lentes de sol no solo cumplen una función estética, sino que son esenciales para prevenir daños silenciosos y acumulativos en la vista.

Se trata de una medida clave para evitar riesgos que pueden afectar la salud visual a corto y largo plazo.

Usar lentes de sol en verano es fundamental para la salud y no se trata solo de una cuestión estética (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Por qué es fundamental proteger los ojos del sol?

La radiación ultravioleta (UV) no solo afecta la piel: también puede ocasionar daños acumulativos y severos en la salud ocular. “Los ojos, al igual que la piel, tienen memoria frente a la radiación ultravioleta. Cada exposición sin protección incrementa el daño acumulativo, que puede derivar en cataratas, degeneración macular o incluso en el crecimiento de tejidos anómalos como el pterigion”, explicó en una nota a Infobae la oftalmóloga Eliana Segretin Gutiérrez, del Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

El riesgo es especialmente alto durante el verano. “Los niveles de exposición se triplican respecto al invierno”, advirtió Segretin Gutiérrez. Además, los rayos UV atraviesan nubes y neblina, por lo que “es fundamental utilizar gafas de sol con protección UV incluso en días nublados”, destacó la especialista.

Los peligros de los anteojos de sol sin certificación

La exposición solar acumulada puede derivar en cataratas y lesiones en la mácula (Imagen Ilustrativa Infobae)

Elegir anteojos de sol sin garantía de calidad puede resultar contraproducente. Desde la División de Oftalmología del Hospital de Clínicas, la médica oftalmóloga Alejandra Billagra alertó sobre los peligros de los anteojos de baja calidad: “Cuando hablamos de anteojos de sol de mala calidad nos referimos a la calidad de sus filtros ultravioletas. Los lentes de sol oscuros provocan la dilatación de la pupila, lo que permite la entrada de más rayos ultravioletas resultando, en estos casos, en una mayor lesión de la mácula”.

La especialista detalló que la exposición solar sin la protección adecuada puede causar maculopatía solar, cefaleas, visión de halos o luces y distorsión visual. “Utilizar un filtro inadecuado para la actividad que se realiza puede provocar dificultades en la visión”, afirmó Billagra.

En Argentina, la falta de control sobre la venta de anteojos es un problema serio. Norberto Fermani, óptico contactólogo y presidente de la Cámara Argentina de Industrias Ópticas, señaló: “Más de la mitad de los anteojos que se venden en el país no cumplen con las normativas de calidad mínimas. Incluso en casas de deportes o comercios con apariencia legal, se venden lentes sin los controles adecuados”. Según Fermani, “cuando alguien usa una lente pintada sin filtro UV, engaña al ojo, por lo que la pupila se dilata debido a la sombra aparente, y los rayos UV ingresan con mayor intensidad, causando más daño”.

Claves para elegir lentes de sol seguros y efectivos

Los lentes de sol certificados bloquean el 100% de los rayos UVA y UVB (Imagen Ilustrativa Infobae)

Elegir lentes de sol adecuados es esencial para la salud visual. “Los filtros de los lentes solares tienen diferentes grados de absorción de luz y es crucial elegir el adecuado para cada momento y lugar”, puntualizó Billagra. Los filtros se clasifican en nivel bajo, medio y alto según su capacidad de absorber la luz molesta. Además, el color de los ojos y la existencia de patologías previas deben ser considerados: “Si tenemos los ojos más claros, debemos utilizar lentes de una tonalidad más oscura para que logren filtrar mejor la luz. Los filtros de colores sepia suelen ser una buena opción tanto para ojos claros como oscuros ya que logran resaltar muy bien los contrastes”, explicó la especialista.

Segretin Gutiérrez remarcó que las gafas de sol deben bloquear el 100% de los rayos UVA y UVB y recomendó modelos envolventes: “Evitan el ingreso de luz solar por los costados”.

La protección debe comenzar en la infancia, ya que “la mayor parte de la exposición solar ocurre antes de los 16 años. Es esencial proteger a los niños con sombreros y gafas con filtro UV a partir de los cinco o seis años”, sugirió Segretin.

Consejos prácticos para un cuidado ocular integral en verano

Los rayos UV afectan la visión incluso en días nublados (RS Fotos)

Entre las recomendaciones para elegir lentes de sol seguros, Billagra sugirió: “Antes de comprar lentes de sol, visitar a un oftalmólogo para asegurarse de cuáles cumplen con los filtros UV necesarios para proteger los ojos. Adquirir lentes en ópticas certificadas, evitando aquellos vendidos en la calle o en locales de mercadería genérica”.

Fermani destacó que el etiquetado es fundamental: “Los anteojos deben indicar la categoría del filtro, el nivel de protección UV y quién garantiza su calidad. Además, es posible solicitar en las ópticas las declaraciones juradas de calidad emitidas por el fabricante”. Los lentes certificados no solo filtran la radiación UV, sino que también garantizan materiales hipoalergénicos y ausencia de componentes tóxicos.

Otras recomendaciones incluyen evitar lentes de contacto en playas o piscinas. Betty G. Arteaga, oftalmóloga del Hospital Italiano, explicó: “El viento, la arena y los microorganismos en el agua pueden causar infecciones graves. Es mejor usar gafas de sol graduadas para proteger la vista”.

Más allá del sol: hábitos y prevención para la salud visual

Controlar la vista anualmente ayuda a prevenir complicaciones a tiempo (Pexels)

El cuidado ocular debe ser integral y no limitarse a la exposición solar. Arteaga advirtió sobre el síndrome del ojo seco, frecuente en verano por el uso de aire acondicionado: “Las temperaturas extremas deshidratan la superficie ocular, generando molestias como picazón, visión borrosa o sensación de ardor. Para evitarlo, se recomienda mantener el ambiente entre los 21 y 25 grados”.

Reducir el tiempo frente a pantallas digitales también es clave. “Pasar largas horas frente a la computadora o el móvil puede causar fatiga visual. Es fundamental dar descansos a los ojos y realizar otras actividades recreativas”, aconsejó Arteaga.

La alimentación equilibrada refuerza la protección visual. “Incluir en la dieta alimentos ricos en vitaminas A, C y E, y antioxidantes como zanahorias, verduras de hoja verde, cerezas y fresas, además de ácidos grasos Omega-3 presentes en pescados grasos, ayuda a combatir problemas como el ojo seco”, concluyó la especialista.

Finalmente, la visita anual al oftalmólogo es decisiva para detectar cualquier alteración a tiempo y prevenir complicaciones mayores. Proteger la vista en verano es invertir en salud ocular para toda la vida.