
*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.
Los estándares sociales contemporáneos, enfocados en la búsqueda de gratificación instantánea y la evitación del malestar, junto con los avances tecnológicos que han facilitado el acceso a diversas fuentes de recompensa, están creando un entorno favorable para el surgimiento y el incremento de adicciones comportamentales. En la actualidad, estamos a una pestaña de distancia de innumerables fuentes de recompensa, muchas de las cuales pueden resultar potencialmente problemáticas.
Cualquier conducta que produzca liberación de placer, tiene el potencial de volverse adictiva, dependiendo la cantidad de tiempo y dinero invertidos en la conducta, su frecuencia de realización, y el impacto negativo que genere en las distintas áreas de la vida, como los dominios personales, familiares, sociales y académicos/laborales.
Existen diferentes adicciones comportamentales, como al sexo, el juego patológico, las tecnoadicciones, adicción al trabajo, o a las compras. Dentro de la adicción al sexo, podemos encontrar la adicción o consumo problemático de pornografía.

La adicción a la pornografía es un fenómeno que, aunque habitualmente se vive en silencio, puede generar un impacto significativo en el bienestar emocional, las relaciones interpersonales, la productividad y la salud mental. Se trata de una conducta que, con el tiempo, puede volverse compulsiva y difícil de controlar, afectando de manera directa los circuitos cerebrales involucrados en la recompensa, la motivación y la regulación de impulsos.
La exposición frecuente a contenido pornográfico puede llevar a un aumento en la tolerancia, lo que significa que la persona necesita más o diferente contenido para lograr la misma excitación o satisfacción. Esto puede resultar en un ciclo de búsqueda compulsiva y un deterioro de la capacidad de la persona para controlar su comportamiento frente a las consecuencias adversas.
“Cuando el consumo de pornografía se vuelve compulsivo, deja de ser una elección y comienza a condicionar el comportamiento. El circuito de recompensa se adapta a esa estimulación inmediata, dificultando el control sobre los impulsos y la regulación emocional”, señala el licenciado Matías Sánchez Sanda (MN 75283), miembro del Departamento de Psicoterapia Cognitiva de INECO.
Esta problemática impacta en distintas áreas a las personas afectadas. La adicción o consumo problemático de pornografía genera síntomas de ansiedad, síntomas anímicos, y otras posibles comorbilidades.

Además impacta en la vida sexual, genera dificultades para lograr excitación en situaciones sexuales reales, ya que la pornografía a menudo presenta escenarios poco realistas que establecen expectativas distorsionadas sobre el sexo. Esto puede llevar a la frustración y la insatisfacción en las relaciones íntimas, afectando vínculos interpersonales.
Asimismo, agrega el licenciado Sánchez Sanda: “Actualmente aumentaron las consultas por esta problemática en el consultorio. Y también se redujo la edad de los pacientes que consultan. Hoy en día los niños y adolescentes poseen a disposición cualquier tipo de material a un click de distancia, sin estar preparados para afrontarlos. No hay que olvidar que el cerebro durante la adolescencia presenta mayor sensibilidad a las recompensas y menor control inhibitorio de los impulsos, esto los hace más propensos a ponerse en situaciones de riesgo”.
Salir de una adicción no es un proceso instantáneo: implica tiempo, comprensión, paciencia y un plan claro. Muchas personas intentan dejar el consumo por sus propios medios, pero se encuentran con ciclos de frustración o recaídas que aumentan la sensación de impotencia. Por eso es clave contar con herramientas concretas y apoyo especializado.
A continuación, cinco estrategias para quienes buscan reducir o abandonar el consumo problemático de pornografía y evitar recaídas.

Aceptar que el consumo se volvió desadaptativo permite iniciar un proceso de cambio más realista. Comprender que existen mecanismos neurobiológicos, cognitivos y conductuales involucrados ayuda a reducir la culpa y a enfocarse en la recuperación.

Las intervenciones más eficaces surgen de la Terapia Cognitivo-Conductual, la psicoeducación, las estrategias de regulación emocional, de tolerancia al malestar, y prevención de recaídas.
El abordaje profesional permite identificar las causas subyacentes del comportamiento y conductas, trabajar los pensamientos automáticos asociados y construir un plan terapéutico sostenido. En algunos casos, puede ser necesario integrar intervenciones para abordar comorbilidades como trastornos de ansiedad o trastornos del ánimo.

La disponibilidad inmediata de contenido pornográfico es un factor clave en el mantenimiento de la conducta.
Se recomienda implementar herramientas como bloqueadores de sitios, eliminar contenido almacenado y establecer horarios o espacios “libres de pantallas”. No se trata de prohibición aislada, sino de reducir el acceso automático para fortalecer el control voluntario.

Es importante aprender a identificar situaciones de alto riesgo para recaídas. Las principales situaciones de riesgo para las recaídas suelen ser: la aparición de craving (deseo intenso de consumir), episodios de desregulación emocional, gatilladores contextuales (lugares, situaciones, momentos del día). Poder detectar esos momentos y planificar respuestas alternativas ayuda a evitar el circuito impulsivo que lleva al consumo.
Algunas herramientas que pueden servir para esos momentos son:
- Utilizar técnicas de distracción, como actividades placenteras, o distraernos conectando con nuestros sentidos
- Realizar actividad física
- Ejercicios de respiración. Un ejercicio que se puede utilizar es la técnica de respiración profunda, que consiste en ciclos de respiración de 4 segundos de inhalación por la nariz y 6 segundos de exhalación por la boca.
- Utilizar herramientas de tolerancia al malestar, como cambiar la química corporal, cambiando la temperatura del cuerpo. Se puede realizar dándose un baño con agua fría.
- Buscar apoyo en nuestra red de contención social.

Superar una conducta adictiva no es un proceso lineal. Contar con personas de confianza, grupos de apoyo o espacios terapéuticos favorece la adherencia y ayuda a atravesar recaídas sin interpretarlas como fracasos. El progreso se construye día a día, revisando lo que funciona, ajustando estrategias y reforzando la motivación.
Un abordaje que integra neurociencia, psicología y acompañamiento cercano
La evidencia actual muestra que la adicción a la pornografía requiere un enfoque interdisciplinario que contemple los aspectos cognitivos, emocionales y conductuales involucrados. La recuperación es posible cuando se combinan la psicoeducación, los cambios conductuales y el apoyo profesional sostenido, creando un proceso gradual y sostenible a lo largo del tiempo.