Una mano robótica que se “sale” del brazo, se arrastra sola y recoge objetos parece sacada de una película, pero ya existe.
El resultado principal de una investigación realizada por científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en los Estados Unidos y del Instituto Federal Suizo de Tecnología (EPFL), en Lausana, Suiza, es un diseño que permite a la mano robótica moverse sin ayuda y tomar varios objetos fuera del alcance habitual.
Esta innovación promete transformar la manipulación de objetos en fábricas, servicios y misiones de exploración.

El avance abre la puerta a tareas que antes resultaban imposibles para los robots, como recoger cosas en rincones inaccesibles o manipular varios objetos seguidos.
Según los científicos que la desarrollan, “la mano puede recuperar hasta tres objetos de forma secuencial y volver a acoplarse mientras mantiene un agarre seguro sobre los objetos”. Se publicó en la revista Nature Communications.
Robots con manos que se animan a más
Los investigadores habían notado que la mayoría de las manos robóticas imitan a la humana, pero heredan defectos: la asimetría limita el agarre y obliga a usar los dedos de un solo lado.
Esta limitación complica tomar varios objetos a la vez o moverse en espacios reducidos, porque el brazo tampoco ayuda mucho: el alcance está “estrictamente limitado por el rango del brazo”.
El equipo también explicó que la falta de reversibilidad implica que, para un segundo agarre, la mano y el brazo tienen que reorientarse por completo.
Esto vuelve lento y poco eficiente cualquier intento de manipular objetos en distintas posiciones o direcciones.

El objetivo fue claro: inventar una mano robótica que no dependa de la anatomía humana.
El desafío consistió en lograr un diseño simétrico y desmontable que hiciera posible tomar objetos desde cualquier lado y operar en áreas donde un brazo normal no funciona.
Cómo crearon la mano que se arrastra sola

El grupo de investigadores diseñó dos modelos de mano robótica, uno con cinco dedos y otro con seis.
Ambas versiones cuentan con una palma de 16 centímetros de diámetro y una estructura completamente simétrica. Así, cualquier par de dedos puede realizar el mismo tipo de agarre, sin importar el lado.
La mano puede separarse de la base del brazo y desplazarse por superficies para buscar objetos.
Esta función la distingue de cualquier otra innovación previa y permite acceder a rincones donde un robot fijo no llega.
El diseño permite tareas como recuperar objetos fuera del alcance normal y manipular varios objetos.

Durante los experimentos, la mano recogió hasta tres objetos de manera consecutiva y logró volver a acoplarse al brazo sin soltar ninguno.
Se pusieron a prueba objetos cotidianos como tubos de cartón, pelotas de goma, marcadores y latas metálicas. “La mano puede sostener de forma segura varios tipos de objetos cotidianos”, confirmaron los científicos.
El dispositivo replicó 33 tipos diferentes de agarre humano y soportó objetos de hasta 2 kilogramos. Esta versatilidad marca una diferencia frente a los modelos previos, que solo podían manejar un rango muy limitado de formas y pesos.

El equipo comprobó que la arquitectura simétrica ayuda a superar los límites de las manos robóticas tradicionales y de la mano humana.
Ahora, la manipulación de objetos en lugares estrechos o de difícil acceso resulta mucho más simple para los robots.
Limitaciones y próximos pasos

El diseño todavía enfrenta retos: es necesario probar la mano con objetos más grandes, pesados o de formas inusuales.
El dispositivo debe adaptarse a las necesidades de industrias variadas para demostrar su utilidad fuera del laboratorio.
“La investigación futura puede explorar aplicaciones potenciales para esta tecnología, como acceder y realizar tareas en espacios confinados”, adelantaron los investigadores.
El equipo sugiere que el próximo paso será llevar la mano robótica a tareas reales donde los robots tradicionales no pueden operar.
Concluyeron que la mano robótica desmontable y simétrica representa un cambio de paradigma para la robótica moderna.
El avance amplía las posibilidades de intervención en industria, servicios y exploración, y abre una nueva etapa para la interacción entre robots y el entorno.