
Cada año en la Argentina se registran 130 mil nuevos casos de cáncer, lo que representa una media de 15 diagnósticos por hora. En algunos tipos de tumores se detecta una tendencia ascendente que preocupa y que muchas veces está asociada a malos hábitos cotidianos, como fumar o llevar una vida sedentaria. Además, cerca de 70 mil argentinos mueren anualmente a causa de una enfermedad oncológica, por lo que el país se ubica como el quinto con mayor incidencia de estas patologías en América Latina.
Este 4 de febrero se conmemora el Día Mundial de lucha contra el Cáncer, una fecha instaurada con el objetivo de promover la concientización. Hablar hoy de cáncer significa abordar todo un conjunto de patologías que tienen distintas características y formas de tratamiento, pero un punto en común: la prevención y la detección temprana resultan determinantes para reducir el riesgo y acceder a los tratamientos con mejores perspectivas de sobrevida o incluso de cura.
“Es importante que las personas sanas tomen conciencia de que, con medidas de prevención, pueden disminuir notablemente la posibilidad de padecer cáncer. Y si ya tienen el diagnóstico, sepan que existen hoy, y en el futuro inmediato, numerosas nuevas posibilidades de tratamiento que pueden transformar en una realidad el sueño de hacer del cáncer una enfermedad crónica”, plantea el doctor Claudio Martin (MN 82958), jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming (IAF). Las pautas de cuidado más recomendadas son no fumar, llevar una dieta sana y mantener el peso adecuado, no exponerse al sol, reducir el consumo de alcohol y completar el calendario de vacunación.

En nuestro país, los tres tumores más frecuentes son el cáncer de mama, que representa el 16,2% de los casos; segundo se ubica el cáncer colorrectal, con un 11,9 % del total; y tercero se mantiene el de pulmón, con un 9,8 %. Entre los tres concentran casi cuatro de cada 10 nuevos diagnósticos en la Argentina. Pero a la vez los expertos advierten que está subiendo la cantidad de casos de, por ejemplo, el melanoma y los tumores bucales vinculados al HPV. A continuación, un detalle de qué pasa cada tipo de tumor en nuestro país, las últimas novedades en tratamiento y lo que viene.
Cáncer de mama
“En la actualidad se observa un aumento en la incidencia de cáncer de mama, y a la vez también vemos su inicio a edades cada vez más tempranas. No es clara la causa de este fenómeno y probablemente se deba a muchos factores. Más allá de mejores métodos de diagnóstico, también contribuyen la obesidad, el sedentarismo, la ingesta de alcohol y el hábito de fumar. Esto nos pone ante un desafío terapéutico en el diseño del tratamiento, en el que hay que sopesar además de las toxicidades habituales, su impacto presente y futuro en secuelas a largo plazo como neuropatía, toxicidad cardíaca, osteoporosis e impacto en la fertilidad”, explica la doctora María Victoria Costanzo (MN 107692), subjefa del Servicio Oncología Mamaria del Instituto Alexander Fleming.
Este tumor no sólo es el más frecuente, sino también la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres en nuestro país. Una de cada ocho argentinas lo sufrirá a lo largo de su vida, principalmente entre los 40 y 80 años. El aumento de expectativa de vida, explica la experta del IAF, lleva a que las terapias también deban adaptarse al estado de salud global y la toxicidad esperable en cada paciente según su valoración geriátrica integral.

La buena noticia es que estudios mundiales muestran una disminución sostenida de la mortalidad por cáncer de mama en todos los subtipos. “Esto se debe al advenimiento de las terapias dirigidas, es decir drogas que tienen como blanco alteraciones moleculares, como también a la individualización de las terapias, lo que significa que no todas las pacientes tienen el mismo cuadro y no deben tratarse en la misma forma. Los últimos avances llevan a un mayor porcentaje de curación y en caso de aplicarse en el contexto de pacientes que no pueden curarse, a mayor tiempo de vida y con mejor calidad de vida al ser más eficientes y menos tóxicos que la quimioterapia tradicional”, apunta la doctora Costanzo. Las más destacadas son:
- En cáncer de mama luminal, se utilizan inhibidores de quinasas como Abemaciclib y Ribociclib asociados a ciclinas para pacientes con riesgo alto o intermedio de recaída.
- En cáncer de mama HER2+, se usan anticuerpos anti HER 2 como trastuzumab y pertuzumab más quimioterapia antes de la cirugía; luego se trata la enfermedad residual resistente con un anticuerpo conjugado como trastuzumab emtansine. “Probablemente estas estrategias sean prontamente reemplazadas por otro anticuerpo conjugado más nuevo y perfeccionado como Trastuzumab Deruxtecan ya en uso en el país en cáncer de mama avanzado”, anticipa la doctora Costanzo.
- En cáncer de mama triple negativo, se realiza inmunoterapia (inhibidores de puntos de control o “check points”) en combinación con quimioterapia antes de la cirugía en tumores localizados y en algunas pacientes con enfermedad avanzada. En este campo la mayor novedad es el uso de otro conjugado, como Sacituzumab Govitecan, para el tratamiento de pacientes recaídas o con reciente enfermedad metastásica.
“Si bien estas terapias están disponibles en Argentina, el acceso a las mismas es dispar e irregular en la gran mayoría de las situaciones. Este es un tema acuciante en este momento. Por otra parte, es importante señalar que en nuestro país, al igual que a nivel internacional, existen numerosos centros de investigación avanzada que ofrecen alternativas terapéuticas que, en ocasiones, superan el estándar convencional”, señala la experta del IAF.
Cáncer colorrectal
El cáncer colorrectal (CCR) es el segundo tumor en cuanto a incidencia y mortalidad en la Argentina y aunque es ligeramente más frecuente entre los varones, tiene un alto impacto también en mujeres. Según estimaciones de 2022, se diagnostican alrededor de 16.000 casos nuevos por año. La tasa de incidencia ajustada por edad ronda los 25–30 casos por 100.000 habitantes, similar a países de ingreso medio-alto.

El oncólogo clínico Federico Esteso (MN 108803), subjefe de Tumores Digestivos del Instituto Alexander Fleming, explica que la detección de estos tumores creció en términos absolutos en los últimos años debido al envejecimiento poblacional y el mayor acceso a estudios diagnósticos. Más del 70% de los casos se diagnostica después de los 70 años. Sin embargo, el experto expresa su preocupación por un sostenido aumento entre personas más jóvenes.
“Un subgrupo de especial interés es el de ‘cáncer de colon de inicio precoz’, aquel que se desarrolla antes de los 50 años, que ha visto incrementada su incidencia por factores que están en estudio pero se sospecha de cambios en estilo de vida como sedentarismo, dieta y exposiciones ambientales. Estudios locales muestran que los casos en menores 50 años pasaron de representar cerca de 8% en 2006, a un 13% en 2014, y cerca de 20% en 2022”, detalla el doctor Esteso. Se trata de uno de los aumentos proporcionales más altos entre todos los tipos de tumores en nuestro país y se da en particular en los localizados en recto y colon izquierdo.
La detección precoz tiene un impacto altamente positivo en el CCR porque puede ser hallado en etapas curables e incluso prevenirse al resecar pólipos antes de que se transformen en cáncer. La recomendación es la realización del test de sangre oculta en materia fecal inmunoquimico o colonoscopia desde los 50 años. “En Argentina la cobertura real es baja y heterogénea. Existen grandes diferencias entre provincias y subsistemas de salud. Los datos muestran una cobertura de rastreo entre 10 y 30% de la población objetivo (un nivel aceptable estaría por encima de 70%). Es imperativo reforzar la implementación y garantizar que todas las personas a partir de los 50 años, sin síntomas ni antecedentes familiares, inicien un programa de tamizaje”, apunta el experto del IAF.

El doctor Esteso destaca que en los últimos años el cáncer colorrectal dejó de tratarse como una única enfermedad para entenderse como un conjunto de entidades moleculares distintas, definidas por biomarcadores específicos. Este enfoque de medicina de precisión permitió dirigir los tratamientos según la biología individual de cada tumor. Así, por ejemplo, hoy se sabe que los tumores con inestabilidad de microsatélites (MSI-H) tienen una alta sensibilidad a la inmunoterapia. Esto mejoró el pronóstico, tanto en enfermedad metastásica como localizada, donde estrategias neoadyuvantes lograron respuestas completas que permiten, en algunos casos, evitar la cirugía radical.
“Las drogas más importantes hoy son los agentes de inmunoterapia para los tumores con inestabilidad de microsatélites. Este grupo incluye ipilimumab, nivolumab, pembrolizumab y dostarlimab, así como combinaciones como nivolumab más ipilimumab. En cuanto a las terapias dirigidas, para tumores HER2+ el anticuerpo conjugado trastuzumab deruxtecán se sumó a las opciones terapéuticas recientemente. Para los tumores con mutación BRAF V600E, la combinación de encorafenib más cetuximab y quimioterapia, mejoró sustancialmente la eficacia. Finalmente, para la mutación KRAS G12C, ya disponemos de inhibidores específicos como sotorasib y adagrasib, usados en combinación con cetuximab o panitumumab”, detalla el especialista del IAF.
Cáncer de pulmón
El cáncer de pulmón es el que más muertes provoca en la Argentina, con cerca de 8.400 fallecimientos anuales, y los médicos vienen advirtiendo que en los últimos años creció su incidencia entre las mujeres, especialmente por el aumento del tabaquismo en esta población y factores ambientales.

“Los tratamientos contra el cáncer de pulmón evolucionaron fantásticamente en los últimos años, y hoy permiten que más pacientes se curen o controlen su enfermedad por años, hasta volverla crónica. Las terapias de precisión y la inmunoterapia son los dos campos en los que hubo mayores avances”, explica el doctor Claudio Martín (MN 82958). El jefe de Oncología Torácica del IAF precisa que hoy en casi el 40% de los casos es posible detectar cuál es el mecanismo genético que le permite al tumor crecer y desarrollarse, lo que abre la puerta a controlarlo por un tiempo prolongado con el tratamiento adecuado.
“También los anticuerpos conjugados con drogas son una promesa concreta que está en fase de estudios clínicos internacionales, de los cuales está participando el Fleming. Estas drogas de avanzada se unen a un receptor en la célula tumoral y llevan pegada la quimioterapia para dejarla directamente en la célula tumoral, a diferencia de la quimio tradicional que no está especialmente dirigida”, destaca el experto.
En cuanto a la inmunoterapia, que permite que las propias defensas del organismo ataquen las células tumorales, hubo importantes avances en el último año. “Hasta ahora usábamos estas medicaciones cuando los tumores ya tenían metástasis. Sin embargo el uso de terapias dirigidas e inmunoterapias han mostrado mejorar los resultados cuando se utilizan antes o después de la cirugía o después de la radioterapia”, agrega el doctor Martin.
Como contrapartida a estos avances, el oncólogo del IAF señala que la detección precoz de este tipo de tumores aún es un desafío complejo, ya que es necesario avanzar con las estrategias de diagnóstico temprano (como la tomografía computarizada de tórax de baja dosis, que hoy se utiliza muy poco), que permitiría hallar la enfermedad antes y así curar a más pacientes.

Cáncer de próstata y vejiga
Los tumores genitourinarios representan una carga significativa de enfermedad oncológica en la Argentina. El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en varones, mientras que el cáncer de vejiga se ubica entre los primeros cinco. En los últimos años se observó un aumento en el número absoluto de casos, principalmente por el envejecimiento poblacional (la incidencia en ambos casos crece a partir de los 60 años) y una mayor detección temprana. El tabaquismo y el sobrepeso son otros factores que favorecen el desarrollo de estas patologías.
La detección del cáncer de vejiga suele ser un desafío complejo y la subestimación de la hematuria (sangre en orina) retrasa el diagnóstico. Por el contrario, el tamizaje del cáncer de próstata se vio favorecido por la resonancia magnética multiparamétrica (RMmp). “Permite identificar lesiones sospechosas con mayor precisión, ayudando a seleccionar mejor a los pacientes que requieren biopsia y, en muchos casos, evitando procedimientos innecesarios. Si bien no reemplaza al PSA (antígeno prostático específico) como método de tamizaje inicial, su incorporación en algoritmos de diagnóstico mejora la detección de tumores clínicamente significativos y reduce el sobrediagnóstico”, destaca el doctor Martín Angel (MN 130659), oncólogo clínico del Instituto Alexander Fleming (IAF).
Hubo múltiples avances en el tratamiento de estos dos tipos de tumores. En los últimos años, por ejemplo, el abordaje del cáncer de próstata metastásico cambió con la implementación precoz de terapias combinadas. Diversos estudios demostraron que sumar al tratamiento tradicional agentes como antiandrógenos de segunda generación (abiraterona, enzalutamida, apalutamida) o incluso quimioterapia (docetaxel) desde el inicio, se logra un mayor control de la enfermedad, retrasando la progresión y mejorando la sobrevida global. Esto se traduce en una mejor calidad de vida y, en casos bien seleccionados, la posibilidad de reducir o suspender algunos tratamientos, minimizando efectos adversos a largo plazo.
“La terapia con radiofármacos, específicamente el Lutecio-177 PSMA (Lu-177 PSMA), representa uno de los avances más significativos en el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. Este abordaje se basa en el uso de una molécula que se une selectivamente al antígeno de membrana específico de próstata, presente en altas concentraciones en las células tumorales prostáticas. El radioisótopo Lutecio-177, acoplado a esa molécula, permite dirigir la radiación de manera precisa hacia el tumor, minimizando el daño en tejidos sanos”, afirma el doctor Angel.
El desarrollo de terapias dirigidas según biomarcadores marcaron un antes y un después en el abordaje de los tumores urológicos. En cáncer de próstata, la identificación de alteraciones en genes de reparación del ADN, como BRCA1/2 y ATM, permite seleccionar pacientes candidatos a inhibidores de PARP (olaparib, Talazoparib o Niraparib), que demostraron beneficios en sobrevida y control de la enfermedad. Asimismo, en cáncer de vejiga, la detección de mutaciones específicas como FGFR3 posibilita el uso de inhibidores dirigidos (erdafitinib), ampliando el espectro de opciones para quienes no responden a tratamientos convencionales.

Cáncer de piel
“Es una deuda actual tener mejor registro de las patologías oncológicas en la Argentina. Específicamente para melanoma y tumores de piel ha habido un aumento significativo en la incidencia. Esto acompaña a lo esperado para la mayoría de los países según proyecciones estadísticas donde en las próximas décadas el melanoma estará dentro de los 10 tumores principales y los tumores de piel no melanoma seguirán también siendo muy frecuentes”, plantea la médica oncóloga Yanina Pflüger (MN 120531), jefa del servicio de Melanoma y Sarcoma del Instituto Alexander Fleming.
La experta explica que la exposición solar a lo largo de la vida es el principal factor de riesgo y que, aunque hoy se toma más conciencia que décadas atrás, los casos que se detectan en la actualidad están provocados por el daño solar de épocas anteriores. Por eso apunta a la prevención. “Es muy importante trabajar desde temprana edad en el cuidado de la piel. El evitar quemaduras solares en la infancia, el uso de camas solares y las pautas de cuidados de la piel deberían ser materia de conversación y de educación en la población. Muchas de estas pautas son sencillas y fáciles de implementar. Se ha visto que en países de alta incidencia de melanoma, como Australia, los programas sanitarios no solo han bajado la incidencia de la patología sino también el diagnóstico en estadios más precoces mejorando así la supervivencia y costos de los tratamientos”, sostiene.
La inmunoterapia moderna y la terapia dirigida en melanoma con mutación de braf, sumadas a las combinaciones y la personalización de los abordajes, hacen que hoy los tratamientos hayan modificado la evolución de una patología previamente letal cuando se diagnosticaba en estadios avanzados: la expectativa de vida rondaba los 6 meses y hoy podemos hablar de sobrevida a 10 años del 50% en estudios de primera línea con inmunoterapia.
¿Qué es lo que viene en el tratamiento del cáncer de piel? “Hay nuevas estrategias en camino, como las vacunas a ARN como terapias celulares que han demostrado en estudios preliminares ser eficaces. Algunas con aprobaciones fuera del país y útiles para pacientes que han fallado a las terapias estándares pudiendo revertir la resistencia tumoral”, anticipa la doctora Pflüger.
Cáncer de cuello y cabeza
Se trata de un grupo de tumores que viene experimentando una riesgosa curva ascendente en la cantidad de casos, principalmente por los cambios en los hábitos sexuales que llevan a un menor cuidado y una mayor exposición al virus del papiloma humano (HPV).

“Uno de los tumores que ha incrementado su incidencia en Argentina (y Latinoamérica en general) es el cáncer de orofaringe HPV relacionado. En nuestro país, se han presentado estudios que muestran hasta un 70% de tumores malignos de orofaringe (garganta) vinculados a este virus de transmisión sexual. Se espera una disminución del número de casos asociado a la introducción de una vacuna al calendario de vacunación en ambos sexos, sumado a programas de educación sexual, sobre todo en adolescentes”, asevera el oncólogo clínico Agustín Falco (MN 113572), especialista en Tumores de Cabeza y Cuello/Tiroides del Instituto Alexander Fleming.
“El gran avance observado en los últimos años con respecto al tratamiento, tiene que ver con la utilización de inmunoterapia, mejorando la sobrevida de los pacientes, en diferentes contextos de enfermedad. El objetivo ahora está puesto en lograr mejores combinaciones que optimicen su acción. Existen nuevas drogas (como por ejemplo Petosemtamab y Amivantamab) que se encuentran en estudio y cuyos resultados estamos esperando”, agrega.

De cara al futuro, el experto del IAF cuenta que se observaron beneficios en la utilización de inmunoterapia en el contexto perioperatorio (en espera de aprobación para su uso en nuestro país) aumentando la eficacia del tratamiento.
“Los mayores avances en prevención están asociados a mejorar las campañas de educación sexual y menor consumo de tabaco. Por otro lado, promover y difundir la vacunación contra el HPV. Un gran desafío para el manejo de esta enfermedad tiene que ver con la promoción del manejo multidisciplinario de estos pacientes, en centros con experiencia y en un contexto de discusión entre diferentes profesionales, para decidir el tratamiento más adecuado para cada caso en particular”, concluye el experto del Instituto Alexander Fleming.
*El Instituto Alexander Fleming se especializa en la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de enfermedades oncológicas e innovación médica.