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A los 75, se recibió de profesor de yoga: “Quiero dar clases para transmitir lo bueno de esto a la gente de mi edad”

Eduardo Enrique García, profesor de yoga a los 75 años. Quiere difundir los beneficios de esta disciplina entre sus coetáneos

Un par de años antes del retiro, Eduardo Enrique García empezó a practicar yoga en el Polideportivo de Tigre para la Tercera Edad. Hoy asegura que se tira al piso a jugar con su nieta de un año y medio sin problemas. “Soy medio handyman. Antes me ponía a arreglar un zócalo y pararme era todo un tema. Ahora me levanto del piso sin usar las manos”, asegura.

¿Se puede recuperar flexibilidad con el yoga aun empezando a una edad avanzada?

“Sí, sin ninguna duda: esto favorece netamente la flexibilidad y el equilibrio y los que lo practiquen no van a tener esas caídas que dejan inhabilitada a la gente grande”, dice García, que tomó la decisión de hacer el profesorado de yoga porque en un momento sintió que quería transmitir de alguna manera lo bueno de esa práctica a otra gente de su edad y más, pero no de modo profesional ni comercial sino voluntario.

“Entonces hice el curso de la Escuela de Yoga La Rueda que dura dos años. En el 2° año el programa está centrado en la Tercera Edad. Yo tengo casi 76”, cuenta.

En las clases, él era claramente el veterano. Sus compañeros en general estaban en los 40 años, alguno de 50.

“Como me retiré con una jerarquía más o menos alta no necesito un trabajo pago”, dice García, que es rosarino y se formó como ingeniero electrónico en la UTN de su ciudad natal. “No hice la carrera naval sino que me incorporé al cuerpo de ingeniería de la Armada”.

Al momento de jubilarse había sumado 80.000 millas a bordo de los destructores ARA La Heroína y ARA La Argentina, entre otros buques. Su ultimo destino fue como Director de Armas y Electrónica de la Armada.

Eduardo García, practicando yoga en silla en el jardín de su casa

En base a esa experiencia, escribió una novela sobre el ARA San Juan, 44 marinos…hasta perder la vida, a modo de homenaje a la tripulación de ese submarino.

Así describe su rutina semanal actual, que ciertamente honra el concepto de longevidad activa: “Lunes y miércoles voy a yoga en el Polideportivo, martes y jueves juego al tenis: en la cancha, sumamos 315 años con mis amigos”, dice, entre risas.

“Los fines de semana salgo a navegar —sigue contando—. No tengo actividades obligadas, salvo los controles médicos, el ‘mantenimiento’ que hay que hacer a esta edad”.

También cuenta que, siguiendo algunos principios de la medicina ayurveda —”en la que el yoga se apoya mucho”— , logró bajar 11 kilos en los últimos meses. “No tomo alcohol ni consumo azúcar. Sin ser fanático de esos preceptos —aclara— adopté muchas costumbres y me bajaron los valores que tenía altos de colesterol, urea, creatinina, etcétera”.

Casado desde hace 52 años con Adriana Vincenti, una ingeniera química que luego se reconvirtió como martillera: “A mí y a mi señora el yoga nos mantiene activos”.

Navegando con su esposa y un amigo

A la espera de ser convocado por algún geriátrico, centro de jubilados o cualquier club que tenga socios de la tercera edad, García transmite sus conocimientos en la red. “En este momento doy clases a mis amigos o subo videos a instagram. Por ejemplo, explico cómo levantarse del suelo, cómo levantar peso sin lastimarse la columna, cómo hacer el saludo al sol en silla, etc.

“El yoga que yo aprendí es el Hatha, el más oriental, es más pausado, se adopta la postura y se permanece en ella, respirando. Un maestro de yoga decía que el que practica es una estatua que respira. Ahora hay otros yoga, más fuertes y más dinámicos, en realidad más occidentales. Pero para la Tercera Edad el hatha yoga es lo mejor, siempre adaptando las posturas a la capacidad de cada persona”, dice el flamante instructor de la disciplina india.

“Otra cosa del hatha es que hace mucho hincapié en la respiración, en el control mental de la respiración. El yoga enseña a respirar. El solo hecho de ponerse de pie, derecho, y concentrarse en respirar bien, conscientemente, ya es un ejercicio muy beneficioso”.

El yoga es beneficioso para la generación silver, siempre que las asanas (posturas) se adapten a las capacidades de cada persona

En el segundo año de la escuela, los contenidos tienen enfoque silver. Se ven las asanas que benefician tanto a la serenidad mental, como al funcionamiento en general del organismo: la respiración en primer lugar, el aparato digestivo, las articulaciones, así como los trastornos causados por la edad, como las artrosis, la osteoporosis y el deterioro cognitivo, entre otros.

“En ese segundo año se ven las enfermedades de columna, la hipertensión, etcétera y en qué casos el yoga está aconsejado y en cuáles no”, explica Eduardo García. “Mucha gente tiene hipercifosis y para compensar levanta la cabeza y eso genera hiperlordosis cervical.

Todo eso se corrige”, agrega pero aclara: “Desde ya que no curamos, pero ayudamos después de un alta médica de una operación por ejemplo. Contribuimos con los cuidados del caso, aportamos a que se fortalezcan los músculos”. Durante más de dos meses en el segundo año, vieron yoga en silla.

¿Se puede practicar yoga sentado? “Sí, y es muy eficaz y adecuado a esta franja de edad. Si vas a un geriátrico, o a un centro de jubilados o un club de la tercera edad, a lo mejor la mitad de la gente no puede tirarse al piso. Entonces se adaptan las posturas para hacerlas en la silla. Es el más adaptable a la gente mayor”.

El yoga en silla es muy adecuado para los adultos mayores, ya que muchos de ellos tienen dificultades para ir al piso y luego levantarse

Desde que se recibió, Eduardo García está enviando su CV a residencias de adultos mayores, a Centros de Jubilados y clubes. Pero la búsqueda, aunque no pretende remuneración, no está dando frutos. Está chocando quizás con ese prejuicio tan extendido y poco nombrado que es el edadismo. “Hay un preconcepto que tenemos que enfrentar los viejos —dice— . Y es que en general, no toman gente grande. Hasta el momento no he logrado respuestas favorables”.

El título que tiene García está avalado por la Yoga Alliance International de India y por AIPYA (Asociación Internacional de profesionales de Yoga y Ayurveda). Cabe esperar que pronto otros seniors puedan beneficiarse de sus conocimientos de yoga.

El diploma del flamante profesor de yoga Eduardo Enrique García