
En la actualidad, cuando se habla de skincare, siempre se presenta una larga lista de productos que “deben” incluirse. Sin embargo, los expertos advierten que armar una rutina facial sin acumular productos es posible con tres pasos básicos, aunque aclaran que la decisión de incorporar activos como exfoliantes o retinoides exige un criterio que va más allá de seguir tendencias en redes sociales.
Jenna Queller, dermatóloga certificada, habló sobre “skinimalismo” y sostuvo que no hace falta una docena de productos para cuidar la piel. “Las redes sociales suelen promover fórmulas que no son apropiadas para todas las personas”, dijo en declaraciones a Allure.
La especialista recomendó elegir los productos en función del tipo de piel y de las necesidades específicas, no de lo que gana popularidad en internet.
Tres pasos antes de sumar cualquier tratamiento
El punto de partida es una secuencia mínima: limpieza, hidratación y protección solar. Ese orden prepara la piel para recibir otros productos y, además, facilita identificar qué genera una reacción cuando algo no funciona. Cuando se incorporan varios productos al mismo tiempo, esa identificación se vuelve considerablemente más difícil.

Según Queller, introducir solo un producto nuevo cada dos a cuatro semanas permite detectar con mayor precisión qué causó una irritación, en lugar de tener que adivinar entre varios candidatos. “Uno de los malentendidos más frecuentes es creer que el cuidado de la piel funciona de un día para otro”, agregó. “La mayoría de los ingredientes activos necesitan al menos seis a doce semanas de uso constante antes de mostrar una mejora visible.”
La protección solar ocupa el último paso de la rutina diurna. Cleveland Clinic la describe como la primera línea de defensa frente a los rayos UVA y UVB, y recomienda un protector de amplio espectro con un factor mínimo de SPF 30 todos los días, independientemente del tiempo que se pase al exterior.
Exfoliante o limpiador: la diferencia importa antes de combinarlos
La exfoliación aparece con frecuencia en rutinas orientadas a mejorar la textura o la apariencia irregular de la piel, pero añade un paso de tratamiento que conviene distinguir de la limpieza cotidiana. Sean McGregor, dermatólogo de Cleveland Clinic, explicó en una guía de la institución que tanto el limpiador como el exfoliante cumplen una función de limpieza, aunque el exfoliante actúa de forma más profunda sobre los poros. Por eso, la recomendación es elegir uno u otro en cada momento de la rutina, en lugar de aplicar los dos de manera consecutiva.
Los exfoliantes químicos utilizan ácidos para eliminar células de la superficie de la piel. Los alfa hidroxiácidos (AHA), como el ácido glicólico o el láctico, trabajan sobre las capas más externas; los polihidroxiácidos (PHA), en cambio, tienen una acción más superficial y resultan mejor tolerados por pieles sensibles.

En cualquier caso, la respuesta puede variar según la fórmula, la concentración y la frecuencia de uso. Un análisis publicado en 2026 en PubMed Central sobre tendencias en rutinas de cuidado de la piel señaló que retinoides y fragancias fueron los ingredientes más frecuentemente asociados a irritación y eccema en consultas dermatológicas, lo que refuerza la importancia de incorporar activos de forma gradual y por separado.
Los retinoides y estudios científicos: qué se sabe
Los retinoides son compuestos derivados de la vitamina A presentes en muchos productos cosméticos de tratamiento. El retinaldehído es uno de ellos y se destaca por su disponibilidad: la piel lo convierte directamente en ácido retinoico, la forma activa que trabaja sobre el daño acumulado por la exposición solar.
Un ensayo clínico publicado en 2024 en el Journal of Drugs in Dermatology evaluó una formulación de retinaldehído al 0,1 por ciento con péptidos y ceramidas en 32 participantes durante ocho semanas, aplicada tres noches por semana. Al cabo de ese período, las líneas finas mejoraron un 12%, la hiperpigmentación un 19% y el tamaño de los poros un 20%. El producto fue bien tolerado incluso en personas con piel sensible.
La gradualidad es la clave. McGregor recomendó incorporar los retinoides de noche, ya que la exposición solar puede desactivarlos o generar mayor sensibilidad. La guía de Cleveland Clinic sugiere comenzar con dos aplicaciones por semana y aumentar la frecuencia según cómo responda la piel.
En ningún caso conviene combinar retinoides con exfoliantes ácidos en la misma sesión, porque ambos aceleran la renovación celular de forma simultánea y pueden comprometer la barrera cutánea. Los retinoides siempre deben acompañarse de un hidratante y de protección solar diaria. Si la irritación persiste, se intensifica o se vuelve dolorosa, conviene consultar a un dermatólogo antes de continuar con el tratamiento.














