
La cirugía mínimamente invasiva transformó la medicina en las últimas décadas al reducir el trauma quirúrgico, acortar la recuperación y mejorar la calidad de vida de los pacientes. La cirugía robótica representa su forma más avanzada: permite operar a través de incisiones diminutas con precisión, control y una amplitud de movimiento que superan los límites de la técnica convencional.
En Argentina, esa evolución llegó a las primeras cirugía robóticas de tiroides y paratiroides, realizadas en en el Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires. La técnica busca el mismo resultado terapéutico que la cirugía convencional, pero evita una cicatriz visible en el cuello.
Se realiza a través de pequeñas incisiones ocultas en la mucosa del labio inferior y, en algunos casos, con una abertura adicional en el pliegue natural de la axila. Desde una consola, el cirujano controla los brazos robóticos, mientras el sistema aporta visión tridimensional de alta definición e instrumentos articulados para operar sobre estructuras delicadas sin dejar una marca visible en el cuello.
Cuatro pacientes ya se realizaron este tipo de intervención, tres mujeres y un hombre que evolucionaron de forma favorable, sin complicaciones, con recuperación rápida y alta aproximada a las 24 horas.

“En esta primera etapa realizamos cuatro procedimientos robóticos: dos cirugías de tiroides y dos de paratiroides. Los primeros pacientes fueron cuidadosamente seleccionados por cumplir criterios clínicos y anatómicos favorables para este abordaje. Dos presentaban diagnóstico o sospecha de cáncer de tiroides y dos hiperparatiroidismo primario por un adenoma de una única glándula paratiroides», señalaron a Infobae Alejandro Yazón y Marcelo Figari, cirujanos de Cabeza y Cuello del Hospital Italiano.
“La cirugía robótica nos permite trabajar con una visión tridimensional magnificada y con instrumentos articulados que brindan una precisión extraordinaria alrededor de estructuras delicadas, como los nervios responsables de la voz y las glándulas paratiroides. Esto significa acceder a una cirugía moderna, segura y sin una cicatriz visible en el cuello”, completó Yanzón.

Cómo se realiza la cirugía robótica de tiroides y paratiroides
El acceso quirúrgico se realiza por pequeñas incisiones ocultas en la mucosa del labio inferior. En algunos pacientes, se suma una incisión adicional escondida en el pliegue natural de la axila.
Desde una consola, el cirujano controla en todo momento los brazos robóticos y guía cada movimiento.
Es importante destacar que el robot no opera de manera autónoma, sino que funciona como una herramienta que amplía la capacidad del equipo quirúrgico.
La técnica ofrece una calidad de visión y un nivel de precisión superiores a los de la visión directa del ojo humano. Ese apoyo resulta útil alrededor de estructuras delicadas, como los nervios responsables de la voz y las glándulas paratiroides.

Qué es la cirugía robótica y en qué se diferencia de la convencional
Las cirugías mínimamente invasivas agrupan todos los procedimientos que, en lugar de grandes incisiones, utilizan instrumentos delgados introducidos a través de tubos equipados con una minicámara. Esa cámara proporciona imágenes claras y ampliadas del área quirúrgica durante todo el procedimiento, lo que permite mayor precisión y control que la cirugía abierta tradicional.
La cirugía robótica es la variante más avanzada de ese enfoque. Los cirujanos operan desde una consola en el quirófano y controlan brazos robóticos que traducen cada movimiento de la mano, la muñeca y los dedos del operador para guiar los instrumentos dentro del cuerpo del paciente. El Hospital Italiano opera con el robot Toumai, una plataforma que ofrece visión tridimensional de alta definición, feedback háptico —percepción táctil remota— y conectividad avanzada.
El robot no realiza la intervención de manera autónoma. Como señaló en una nota en Infobae Oscar Mazza, jefe del servicio de Cirugía General del hospital, “la robótica no reemplaza al cirujano; es una herramienta que potencia nuestra capacidad”. de complicaciones y mejores resultados para el paciente.

Para qué pacientes está indicada esta técnica
La indicación actual queda reservada a pacientes cuidadosamente seleccionados. En cirugía de tiroides, puede utilizarse en personas con nódulos o tumores de tamaño limitado, sin extensión fuera de la glándula y sin antecedentes de cirugías previas en el cuello.
En pacientes con hiperparatiroidismo, está destinada a quienes tienen una sola glándula paratiroides afectada, aumentada de tamaño y localizada previamente mediante estudios por imágenes.
La selección, explicaron los doctores Yanzon y Figari a Infobae, parte siempre de criterios médicos: todos los pacientes son evaluados en forma multidisciplinaria antes de definir la alternativa terapéutica.
Una vez indicada la cirugía, el equipo analiza si el caso es compatible con el abordaje robótico al considerar el tipo de enfermedad, el tamaño del tumor o de la glándula, la presencia de tiroiditis o hipertiroidismo, las características anatómicas del cuello y antecedentes como cirugías previas o radioterapia.
Cuando ambas técnicas ofrecen la misma seguridad y eficacia, la preferencia del paciente también entra en la ecuación. “Muchos valoran evitar una cicatriz visible en el cuello, no sólo por una cuestión estética, sino también porque representa no llevar un recuerdo permanente de una enfermedad como el cáncer de tiroides”, señalaron los cirujanos.

La puesta en marcha del programa demandó más de dos años de preparación. Los cirujanos Figari y Yanzon se entrenaron en Brasil, Tailandia, Singapur y Corea del Sur junto a referentes internacionales en cirugía robótica endocrina.
El hospital también preparó de forma interdisciplinaria a los equipos de Anestesiología, Instrumentación Quirúrgica, Bioingeniería, Endocrinología, Diagnóstico por Imágenes, Laboratorio y Anatomía Patológica.
Figari señaló: “Este logro es el resultado de años de formación, planificación y trabajo interdisciplinario, y constituye un hito para la medicina argentina. Al mismo tiempo, amplía las opciones terapéuticas disponibles para los pacientes y abre el camino para seguir desarrollando la cirugía robótica endocrina en nuestro país”.
“Afortunadamente, el Hospital Italiano cuenta con amplia experiencia en cirugía robótica en distintas especialidades, por lo que el desafío no fue incorporar la robótica, sino adaptarla a la cirugía de tiroides y paratiroides. Esto requirió un programa de entrenamiento específico, capacitación en centros internacionales de referencia, simulaciones, estandarización de la técnica y un trabajo coordinado entre cirugía, anestesia, enfermería e instrumentación. Además, los primeros casos se realizaron con la supervisión de un cirujano con amplia experiencia internacional en este abordaje”, completaron los especialistas a Infobae.













