
La inteligencia artificial se ha integrado de forma acelerada en la vida contemporánea, transformando desde la manera en que se accede a la información hasta la resolución de pequeños y grandes desafíos cotidianos. Herramientas como los chatbots y asistentes virtuales están presentes en teléfonos, computadoras y plataformas digitales, ofreciendo respuestas inmediatas y personalizadas a una amplia variedad de consultas. Esta presencia constante la ha convertido en una referencia habitual para quienes buscan información, optimizan sus rutinas o simplemente satisfacen su curiosidad en tiempo real.
En este contexto, cada vez más personas recurren a ella para resolver cuestiones que antes quedaban reservadas a profesionales. Es común que usuarios, tanto adultos como adolescentes, consulten a estos sistemas sobre síntomas de salud, recomendaciones médicas, planes de alimentación o rutinas de ejercicio. La facilidad de acceso y la rapidez de las respuestas hacen que se perciba esta herramienta como práctica y confiable. Sin embargo, esta tendencia plantea interrogantes sobre la fiabilidad y la seguridad de la información recibida, especialmente cuando las decisiones tomadas pueden tener un impacto directo sobre la salud y el bienestar general.
Qué dicen los expertos de salud sobre el uso de Inteligencia Artificial y la salud

La creciente presencia de la inteligencia artificial en la vida cotidiana ha generado opiniones diversas entre especialistas en salud. En diálogo con CNN, la Dra. Leana Wen, médica de urgencias y profesora clínica asociada en la Universidad George Washington, advierte sobre las posibilidades y limitaciones de la IA en la búsqueda de información médica. Wen afirma que “puede ser una herramienta educativa muy útil”, resaltando su capacidad para explicar terminología médica, resumir información fiable y comparar opciones de tratamiento de forma general.
La experta también destaca el valor de la inteligencia artificial para preparar preguntas antes de una consulta médica, lo que podría ayudar a los pacientes a participar de manera más activa en el cuidado de su salud. Wen sostiene que, usada de forma apropiada, puede contribuir a que los pacientes estén mejor informados y tomen decisiones fundamentadas.
Sin embargo, la médica subraya que la tecnología todavía tiene limitaciones importantes. Según Wen, la IA “puede generar información que suena autorizada pero que es inexacta” y señala que estos sistemas pueden malinterpretar detalles específicos de la situación médica de cada persona. “En este momento, los modelos no están lo suficientemente avanzados como para ser fiables como fuente de información médica y no deben reemplazar el juicio clínico de un profesional de la salud”, advierte.

La Dra. Wen recomienda ser tan cauteloso con la información que brinda la inteligencia artificial como con la que circula en redes sociales y recalca la importancia de consultar siempre a un médico antes de tomar decisiones relevantes para la salud. La especialista sostiene que, si bien la IA puede complementar la educación del paciente, jamás debe sustituir la orientación profesional ni el análisis personalizado que solo puede ofrecer un equipo sanitario calificado.
Las consecuencias de la IA en la preparación de dietas en adolescentes
Otra tendencia que alarma a los expertos en salud es el acceso inmediato a planes alimentarios mediante chatbots de inteligencia artificial. Esta se ha vuelto cada vez más habitual entre adolescentes, quienes buscan respuestas rápidas y personalizadas para mejorar su alimentación o perder peso. Según un análisis del Pew Research Center, aproximadamente dos tercios de los jóvenes consultan estas plataformas para obtener recomendaciones sobre dietas. Esta tendencia refleja la creciente confianza en la tecnología, pero también enciende alertas entre especialistas por los riesgos asociados a la calidad y seguridad de los consejos nutricionales que la IA puede ofrecer.
Un estudio publicado en la revista Frontiers in Nutrition en marzo de 2026, liderado por la Dra. Ayşe Betül Bilen de la Universidad del Atlas de Estambul, identificó que los planes alimentarios generados por IA presentan importantes deficiencias para este grupo etario. La investigación demostró que los esquemas diseñados en para adolescentes con sobrepeso contenían, en promedio, un déficit de 700 calorías diarias respecto a las sugerencias de un profesional certificado. Además, se observó que las porciones propuestas eran demasiado pequeñas, con menús que apenas alcanzaban las 1.500 calorías al día, una cantidad notoriamente insuficiente incluso para quienes buscan controlar su peso en la adolescencia.

La composición reflejaba otros desequilibrios relevantes. Los expertos revelaron que la tecnología proporcionaba proteínas y grasas en niveles superiores a los recomendados por dietistas, mientras que los carbohidratos eran mucho más bajos que el estándar habitualmente recomendado. Estos desajustes nutricionales pueden impactar negativamente en el desarrollo físico y cognitivo de los adolescentes si se mantienen en el tiempo.
La Dra. Bilen advierte que, si bien la tecnología puede servir para obtener información general, “no deben reemplazar la orientación profesional, especialmente en el caso de niños y adolescentes cuyas necesidades nutricionales son únicas”. El uso indiscriminado de planes algorítmicos puede pasar inadvertido para las familias hasta que surgen consecuencias en la salud, lo que subraya la importancia de la supervisión médica y la consulta con profesionales acreditados en nutrición.














