
La pérdida de visión cercana suele aparecer después de los 40 años, cuando el cristalino del ojo pierde flexibilidad. Según Cleveland Clinic, la presbicia forma parte natural del envejecimiento, no es una enfermedad y puede corregirse con anteojos, lentes de contacto, cirugía o gotas oftálmicas.
Ver de cerca cuesta más a partir de esa edad porque el cristalino se vuelve menos flexible y ya no enfoca la luz sobre la retina con la misma eficacia a corta distancia.
Según Cleveland Clinic, suele comenzar alrededor de los 40 años, empeora hasta la mitad de la sexta década de vida y se manifiesta con visión borrosa de cerca, cefaleas, fatiga ocular y la necesidad de alejar el texto para leerlo. Algunas personas también notan que necesitan más luz.
La presbicia es el término médico para la pérdida de la capacidad del ojo de cambiar el foco. No se trata de una enfermedad, sino de un error refractivo frecuente asociado al envejecimiento. Se estima que afecta a unas 1.800 millones de personas en el mundo y las proyecciones apuntan a 2.100 millones para el año 2030.
Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que el verdadero desafío es que más de 800 millones de estas personas sufren deficiencia visual simplemente por no tener acceso a una corrección adecuada.

Por qué aparece la presbicia y en qué se diferencia de otros problemas visuales
Durante las primeras décadas de vida, el cristalino es blando y flexible. Esa capacidad le permite cambiar de forma cuando la mirada pasa de un objeto lejano a otro cercano.
Con la edad, el cristalino sigue creciendo, se vuelve más grueso y pierde elasticidad. Cuando eso ocurre, la luz ya no cae de forma adecuada sobre la retina y la visión cercana se vuelve borrosa.
La córnea también participa en ese proceso, ya que desvía la luz al entrar en el ojo. Además, un pequeño músculo circular que rodea el cristalino modifica su forma para afinar el enfoque. Si el objeto está cerca, el músculo se contrae. Si está lejos, se relaja.

El principal factor de riesgo es tener más de 40 años. Aun así, la presbicia prematura puede aparecer antes en personas con hipermetropía, en quienes toman antihistamínicos o antidepresivos, o en quienes tienen diabetes, esclerosis múltiple o enfermedad cardiovascular.
La presbicia y la hipermetropía comparten la visión borrosa de cerca, pero no tienen la misma causa. La segunda aparece cuando el globo ocular es demasiado corto o la córnea es demasiado plana.
También puede coexistir con la miopía, algo que Cleveland Clinic describe como muy común. Una persona miope mayor de 40 años puede seguir notando los efectos de la presbicia aunque use gafas o lentes de contacto.
Cómo se diagnostica y cuándo conviene consultar
Un especialista en salud visual puede diagnosticar la presbicia con un examen ocular. Una parte importante de esa revisión es la evaluación de la refracción, que mide cómo se ven los objetos a distintas distancias.
Esa evaluación permite saber si la persona tiene presbicia o astigmatismo y también si tiene miopía o hipermetropía. La visión borrosa no siempre responde a la misma causa, por lo que conviene consultar si aparecen síntomas.

La recomendación también se extiende a quienes no notan molestias. Según Cleveland Clinic, la mayoría de los adultos necesita un examen ocular cada uno o dos años, aunque la frecuencia depende de la edad, la salud ocular y otras enfermedades de base.
Qué opciones existen para corregir la visión de cerca
Los anteojos figuran entre las opciones más habituales. Ahí entran las gafas de lectura, los bifocales, los trifocales, los progresivos y los progresivos de oficina para tareas cercanas como trabajar con la computadora o escribir.
Las lentes de contacto ofrecen varias alternativas. La fuente menciona lentes bifocales, multifocales, de monovisión y de monovisión modificada, según la combinación de enfoque cercano, intermedio o lejano que resulte más cómoda.
La cirugía también puede corregir la presbicia con un esquema de monovisión, con un ojo ajustado para lejos y el otro para cerca. Entre los procedimientos citados figuran LASIK, PRK y SMILE.

Las gotas oftálmicas son otra posibilidad para algunas personas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó dos tipos para mejorar la visión cercana al reducir el tamaño de la pupila: aceclidina y pilocarpina.
La fuente añadió una advertencia sobre estas gotas. Algunas investigaciones las vinculan con desprendimiento de retina, de modo que quienes ya tuvieron ese problema o tienen factores de riesgo deben hablar con su especialista antes de usarlos.
Encontrar la corrección más adecuada puede requerir varios intentos. El método ideal depende de la salud ocular, la rutina y las preferencias de cada persona.
La presbicia no puede prevenirse porque forma parte del envejecimiento. Aun así, Cleveland Clinic recomienda proteger la salud visual con gafas de sol, una alimentación con nutrientes favorables para los ojos y ajustes en la rutina para reducir la fatiga visual asociada al uso de pantallas.
Aunque este cambio visual sea habitual con la edad, no implica resignarse a sus efectos en la vida diaria. Si aparecen visión borrosa u otras molestias, una revisión permite descartar otras causas y elegir la corrección más adecuada para cada caso.














