
La recomposición corporal no convierte al músculo en un atajo para perder grasa. Médicos y entrenadores coinciden en que la masa muscular gasta más energía que la grasa en reposo, pero esa diferencia es limitada y, por sí sola, no provoca una caída relevante del peso, según explica Women’s Health.
Ganar músculo ayuda a perder grasa y peso, pero no lo hace por sí solo. Según especialistas citados por el medio, la pérdida de grasa sostenible depende sobre todo de mantener un déficit energético moderado, junto con entrenamiento de fuerza, suficiente proteína, recuperación y una forma más precisa de medir el progreso que el número de la báscula.
El doctor en kinesiología Stuart Phillips, profesor de la Universidad McMaster, pidió no sobredimensionar el papel del músculo en el adelgazamiento. “Evito decir que el músculo es el principal motor de la pérdida de peso”, afirmó, citado por Women’s Health.

La doctora en kinesiología Rachelle Reed, miembro del American College of Sports Medicine (ACSM), planteó la misma cautela: “A menudo oímos decir que ‘el músculo quema más calorías que la grasa’ porque, técnicamente, es cierto, pero suele ser una simplificación excesiva que puede resultar engañosa”.
Phillips detalló que medio kilo de músculo quema entre 5 y 7 calorías al día en reposo, mientras medio kilo de grasa consume alrededor de 2.
También advirtió que ganar 2,5 kilos de músculo “podría añadir entre 20 y 30 calorías al día”, una ayuda modesta que no equivale a una solución automática para perder grasa.

El especialista sostuvo que el efecto más útil del desarrollo muscular no está en elevar mucho el metabolismo basal. A su juicio, pesa más el hecho de que el entrenamiento de fuerza consume energía, ayuda a conservar masa muscular magra durante la dieta y favorece un mejor mantenimiento del peso a largo plazo.
Qué beneficios reales aporta más masa muscular
Más allá de ese gasto energético limitado, los expertos describen efectos más amplios sobre la calidad de la pérdida de peso y la salud metabólica. Reed señaló que una mayor masa muscular puede mejorar la sensibilidad a la insulina, ampliar la capacidad de entrenamiento y facilitar cambios más saludables en la composición corporal con el paso del tiempo.

La doctora Aja Campbell, directora del departamento de medicina deportiva de la Academia Mary Louis, explicó que el músculo actúa como un gran reservorio de glucosa. Tras las comidas, los músculos retiran glucosa de la sangre para usarla como energía o guardarla para después.
Campbell añadió que una menor masa muscular, unida a la inactividad, puede favorecer la resistencia a la insulina. Esa alteración dificulta la entrada de glucosa en músculos, grasa e hígado, eleva el azúcar en sangre y puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 y de ganancia de peso.
La especialista también vinculó más masa muscular con una mejor fuerza funcional para actividades diarias, como cargar bolsas, subir escaleras o levantarse del suelo. Cuando esos movimientos requieren menos esfuerzo, resulta más probable mantener un nivel de actividad cotidiana más alto.

Ese aumento del movimiento diario también influye en la termogénesis de la actividad no relacionada con el ejercicio. Caminar por casa, limpiar, permanecer de pie o subir escaleras suma gasto energético y puede ayudar al control del peso, según Women’s Health.
Cómo entrenar para ganar músculo y favorecer la pérdida de grasa
Phillips recomendó entrenar la fuerza entre dos y tres veces por semana. Indicó que mancuernas, bandas de resistencia o máquinas de pesas sirven para desarrollar y conservar masa muscular.

Campbell precisó que las sesiones deben exigir una adaptación real del cuerpo. Según su explicación, conviene acercarse al fallo muscular en las series de trabajo y acumular 12 o más series semanales por grupo muscular.
Campbell subrayó la importancia de la sobrecarga progresiva, es decir, aumentar poco a poco el peso, las series o las repeticiones.
El profesor añadió otra pauta para sostener el avance: “Sigue aumentando las repeticiones, las series, la carga o mejorando la técnica con el tiempo, porque la constancia es más importante que la novedad”.

Alimentación descanso y señales de progreso
La alimentación también define el resultado. Campbell advirtió que comer demasiado poco o seguir dietas drásticas puede dificultar la ganancia de músculo e incluso provocar pérdida de masa muscular, por lo que Phillips planteó un déficit moderado de 300 a 500 calorías diarias para avanzar de forma sostenible.
En ese marco, la proteína gana peso específico. Phillips estimó que la mayoría de las personas que buscan aumentar masa muscular necesitan entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína al día por kilo de peso corporal, repartidos en comidas de 20 a 30 gramos y, si hace falta, refrigerios ricos en proteína.

Reed situó el descanso al mismo nivel que el entrenamiento y la dieta. Recomendó dormir de 7 a 9 horas por noche y sumar recuperación activa con estiramientos, trabajo de movilidad o rodillos de espuma, una pauta recogida por el medio citado.
Los expertos también pidieron prudencia con la báscula como único indicador. Stuart Phillips recordó que ese dato no distingue entre grasa, músculo, agua, glucógeno y contenido intestinal, mientras Campbell sugirió fijarse en la fuerza, la energía y la definición muscular.
Para quien busque más detalle, Aja Campbell mencionó la densitometría ósea (DEXA) como una herramienta capaz de medir cambios en masa muscular magra y grasa corporal. La idea central, según el balance de Women’s Health, es que la pérdida de grasa se sostiene con un déficit energético, pero resulta más llevadera y eficaz cuando se apoya en hábitos que construyen y preservan músculo.












