
Las fuertes nevadas que cubrieron entre la noche del miércoles y la madrugada de este jueves zonas de Mendoza, San Juan, Córdoba, Tucumán y parte del sur bonaerense, como en Mar del Plata, mostraron el efecto del ingreso una intensa masa de aire antártico que va a mantener a temperaturas excepcionales a gran parte del país.
Este fenómeno climático da origen a una duda frecuente del invierno: qué diferencia hay entre nieve, aguanieve, granizo y graupel, una distinción que depende de la temperatura dentro de la nube y del aire que atraviesa la precipitación antes de llegar al suelo.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la lluvia y la nieve son las formas de precipitación más conocidas, pero en invierno también pueden aparecer otros fenómenos que a simple vista se confunden entre sí, como el granizo, aguanieve y graupel.

La meteoróloga Cindy Fernández definió en una nota en Infobae: “La nieve se forma adentro de la nube y cae como copo de nieve. En cambio, el graupel es la gota de lluvia que se congela por la temperatura muy baja”.
A diferencia de la nieve, que se forma como copos dentro de las nubes, o del granizo, que se produce a partir de gotas de lluvia congeladas por fuertes corrientes ascendentes, el graupel resulta de una interacción específica entre temperaturas muy bajas y humedad disponible.
La nieve se forma con cristales de hielo y la aguanieve mezcla lluvia con copos

Según el SMN, si la temperatura en la zona donde están las nubes es positiva, de ellas cae lluvia en forma de pequeñas gotas de agua líquida. Si durante todo el recorrido hacia el suelo el aire también mantiene valores positivos, la precipitación llega como lluvia.
El escenario cambia cuando en las nubes las temperaturas son muy bajas.
En esas condiciones, explicó el organismo, la nube deja de componerse de agua líquida y pasa a estar formada por pequeños cristales de hielo que se unen para crear copos de nieve.
Si esos copos descienden a través de una atmósfera que se mantiene siempre por debajo de cero, los copos de nieve llegan intactos al suelo.
Si, en cambio, atraviesan una capa de aire más cálida, se derriten y se transforman en lluvia antes de tocar la superficie.

La aguanieve aparece en una situación intermedia. Ocurre cuando esa capa de aire más cálida existe, pero no tiene el espesor suficiente para derretir todos los copos: los más pequeños se convierten en gotas y otros siguen cayendo como nieve, de modo que ambos tipos de precipitación se registran al mismo tiempo.
El granizo está compuesto por esferas sólidas de hielo formadas en nubes convectivas con fuertes corrientes ascendentes. En cambio, la nieve se genera a partir de cristales de hielo agrupados en copos.
El graupel son granos de hielo blanco de hasta 5 milímetros

El graupel es otra forma de precipitación compuesta por pequeños granos de hielo blanco, también llamados granizo blando o granizo menudo. Su diámetro puede llegar a 5 milímetros y, visto de lejos, puede confundirse con nieve.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, este fenómeno se produce cuando una gota de lluvia se enfría hasta alcanzar valores negativos antes de tocar el suelo. Entonces se congela y forma pequeñas bolitas de escarcha que caen de manera irregular y no tienen la estructura sólida del granizo convencional.
La formación de graupel requiere una combinación poco habitual de factores: aire muy frío en superficie y altura, presencia de humedad, y movimientos verticales dentro de las nubes que favorezcan la formación de cristales de hielo.
Por ese motivo, su aparición no es común en Buenos Aires, aunque puede registrarse especialmente en sectores del sur y sudeste de la provincia durante eventos de irrupciones polares.
También existe un caso especial llamado lluvia helada o engelante. Allí la gota permanece en estado líquido aunque su temperatura sea negativa, una condición conocida como agua sobreenfriada, y se congela de forma instantánea cuando impacta contra el suelo o contra objetos, formando una capa de hielo duro sobre las superficies.













