
Adoptar estilos de vida más saludables y activos se ha convertido en una de las tendencias más marcadas de los últimos años, fenómeno impulsado en gran medida por las redes sociales. No obstante, especialistas advierten a la población salvadoreña sobre los riesgos de seguir consejos sin fundamento profesional, ya que el consumo de suplementos nutricionales o medicamentos sin la supervisión adecuada puede causar efectos adversos e incluso daños irreversibles en la salud.
La Asociación de Regentes y Referentes Sanitarios de El Salvador (ARS) explicó en una entrevista con Infobae que “los suplementos no sustituyen una dieta equilibrada y deben usarse bajo ciertos criterios específicos. Entre ellos tenemos la evaluación clínica, donde por medio de un examen de sangre podemos comprobar una deficiencia”, según detalló Jacqueline Rosa de Fuentes, presidenta de la asociación.
Si bien estos productos están formulados para aportar nutrientes y favorecer el funcionamiento óptimo del organismo, su uso debe estar orientado a necesidades concretas. Los suplementos suelen recomendarse para grupos específicos como niños, adultos mayores, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, por lo que la utilización indiscriminada puede incrementar los riesgos de efectos adversos.

El uso de suplementos puede ser adecuado en casos como dificultades para absorber o digerir alimentos, antecedentes de cirugías intestinales o gástricas, así como en personas con bajos niveles de vitamina D u otras deficiencias nutricionales. Es frecuente que poblaciones vulnerables, como niños y adultos mayores, presenten problemas para absorber micronutrientes o vitamina D; sin embargo, la experta en Química y Farmacia advirtió que el uso sin control médico expone a “peligros médicos graves”, ya que lo natural “no siempre es inocuo. Por ejemplo, se puede dar una toxicidad y acumulación, lo cual puede causar daño hepático, cálculos renales o neurotoxicidad”, afirmó.
Actualmente existe un marco normativo en El Salvador que ha evolucionado hacia regulaciones técnicas centralizadas. El control de estos productos está a cargo de la Superintendencia de Regulación Sanitaria (SRS), responsable de la regulación de alimentos, suplementos nutricionales, probióticos, clasificación, características y requisitos para el registro sanitario. Además, se prohíbe atribuir propiedades curativas o incluir ingredientes que hayan recibido alertas internacionales.
De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsal), los suplementos más consumidos en El Salvador incluyen multivitaminas, Omega-3, vitamina D, calcio y colágeno. Ante la popularidad de estos productos en redes sociales y la oferta de distintas marcas a bajo costo, la ARS insiste en advertir sobre el uso excesivo, ya que puede resultar perjudicial para la salud.

Los expertos también subrayan que, en algunos países, los suplementos no se consideran alimentos ni medicamentos, lo que genera riesgos de facilitar el ingreso al país y su posterior venta si no existe un registro sanitario específico que regule su clasificación y distribución.
La ARS sostiene que para mejorar la regulación es necesario optimizar el reporte de efectos adversos y controlar la comercialización. “El comercio electrónico se debe regular, la venta ilegal en plataformas digitales o en redes sociales. También la publicidad engañosa, ya que se deben endurecer con sanciones las promesas de falsa salud”, puntualizó la presidenta de la asociación.

¿Quiénes no pueden consumir suplementos nutricionales libremente?
En el caso de pacientes con enfermedades crónicas, se requiere especial precaución, ya que estas fórmulas pueden provocar interacciones peligrosas con los medicamentos prescritos. En algunas situaciones, los suplementos pueden modificar o anular la eficacia de los tratamientos y sobrecargar órganos comprometidos como los riñones o el hígado. Varios productos contienen ingredientes activos que, en ciertos casos, pueden complicar los cuadros médicos.
“Hay contraindicaciones por patologías, por ejemplo, en una enfermedad renal, hepática, en trastornos de coagulación, antidepresivos o tratamientos oncológicos”, explicó la presidenta de la asociación. Además, advirtió que no se debe consumir vitamina K ni Omega 3 en dosis altas bajo tratamiento oncológico. “Si hay un tratamiento oncológico, se deben evitar antioxidantes durante la quimioterapia o radioterapia para no interferir con el tratamiento. En los antidepresivos hay contraindicaciones del triptófano o la hierba de San Juan por riesgo del síndrome serotoninérgico”, apuntó Fuentes.
A pesar de los beneficios que se atribuyen al Omega 3, existen situaciones en las que su uso requiere vigilancia médica, ya que puede reducir la efectividad de ciertos tratamientos.

En mujeres embarazadas, la ingesta de vitamina A o retinol en dosis elevadas está contraindicada en el primer trimestre, dado que tiene un efecto teratogénico comprobado que puede causar malformaciones congénitas en el feto.
Ante la ausencia de marcos regulatorios homogéneos para la nutrivigilancia en América Latina, el próximo 26 de junio se celebrará el Primer Simposio Latinoamericano de Nutrivigilancia, impulsado por la Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable y la Asociación de Regentes y Referentes Sanitarios de El Salvador.
Este evento representa un avance en la regulación de la industria, ya que América Latina es una de las regiones con mayor dinamismo y crecimiento de dicho mercado. Según datos publicados por The Food Tech, se proyecta que el mercado de suplementos alimenticios en Latinoamérica alcance los $10 mil millones para 2028, impulsado por la innovación y la diversificación de productos.














